Se dice cuando hace un frío brutal, de ese que te cala los huesos y te deja tiritando aunque traigas chamarra. No es que esté nevando de verdad, es pura exageración sabrosa para quejarse del clima. En Puebla suena bien natural y hasta da risa, porque lo pinta tal cual: frío del demonio.
"No manches, salí por unas cemitas y está nevando changuitos. Traigo las manos moradas, ya mejor me meto por un cafecito antes de quedarme tieso."