Forma cariñosa y medio pícara de llamar a un amigo cercano, muy al estilo maracucho. Es como decir compadre, socio o pana, pero con ese toquecito sabroso de confianza y relajo que se usa en la calle. Suena familiar, cómplice y un pelín zalamero, ideal para vacilar con la gente de confianza.
En Nueva Esparta se usa como forma cariñosa y callejera de decirle a un pana de confianza. Es como decir socio, compadre o mi hermano, pero con sabor isleño. Sirve para saludar, para pedir un favor o para marcar que hay buena vibra y cero formalidades. Si te dicen camarita, estás en la rosca.
Forma muy de Colombia para llamar a un amigo de confianza con cariño, como decir parcero, llave o mi hermano. Se suelta para saludar o para acercarse con buena vibra, sin ponerse intenso. Suena callejero y amistoso, y queda perfecto cuando vas a pedir un favor o armar plan. Bien usada, abre puertas.