Vaina

En Venezuela, y más en el habla insular, vaina es el comodín definitivo. Sirve para nombrar cualquier cosa cuando no te sale la palabra, cuando te da flojera especificar o cuando quieres sonar bien criollo. Puede ser objeto, situación, problema o plan. Depende del tono, puede sonar neutro o medio fastidiado. Y sí, se usa para todo.

"Chamo, esa vaina en Margarita es otra liga: te lanzas a la playa, después una rumbita y al final terminas comiendo empanadas a las tres de la mañana."

Darle un chance

Se usa para decirle a alguien que le dé una oportunidad a otra persona o a una idea. Puede ser en el amor, en un trabajo, en un negocio o en cualquier plan de panas que sale de la nada. Es como aflojar un poquito y decir: dale, vamos a ver qué tal. Suena bien venezolano y bien relajado.

"Épale, no seas así. Dale un chance al pana y que se venga pa' la playa con nosotros, capaz se vacila y hasta pone pa' las birras."

Estar hecho un brazo de playa

Se le dice a alguien que anda en modo relax total, sin estrés ni apuro, como si viviera tirado en la arena con la brisa pegándole y cero responsabilidades. Es el típico que responde mañana vemos a todo. Muy de isla, muy de Margarita, y la verdad es que provoca envidia.

"Chamo, desde que Manuel se fue pa' Margarita anda hecho un brazo de playa, se le olvida el reloj y hasta el jefe le escribe y ni se inmuta."

Estar hecho una piedra

Se usa para hablar de alguien que está tan quieto que parece un adorno, sin ganas de moverse ni para ir al baño. Puede ser por resaca, flojera extrema o puro cansancio acumulado. Es como decir que la persona se volvió parte del paisaje, rígida y apagada. Y la verdad, a veces sienta rico quedarse así un rato.

"Chamo, desde que llegó del trabajo ese pana está hecho una piedra en la hamaca, ni por una empanada de cazón se levanta el flojo ese."

Estar en la nota

En Nueva Esparta se dice cuando alguien está metido en el plan y lo está gozando de verdad. Puede ser en una rumba, en la playa o simplemente echando cuento con panas. Es estar en el mood, relajado y contento, como que todo cuadra. Si alguien no está en la nota, anda cortando la vibra.

"Nos fuimos pa' la playa con una cava y el parlante, y a los diez minutos ya estábamos en la nota, echando cuento y bailando como si no hubiera mañana."

Echar vaina

Expresión bien venezolana para decir que estás fastidiando, vacilando o echando broma con alguien, casi siempre en plan amistoso. Es soltar comentarios para picar un poquito, armar relajo y reírse un rato. Si te dicen que andas echando vaina, bájale dos o sigue, pero atente a la respuesta.

"Chamo, deja de echar vaina un ratico y pásame la bolsa, que se nos ruedan los cocos y después toca correr con la lluvia encima."

Echarle puerta

Se dice cuando cortas a alguien en seco o lo despachas, como quien le cierra la puerta en la cara pero sin montar un drama. Es una forma medio suave de decirle que se vaya, que ya ladilla o que no pinta nada ahí. Muy de panas, pero con su puntica de desprecio.

"El pana llevaba una hora con el mismo cuento y ya nadie le paraba bolas, así que le eché puerta y me fui pa' la playa con la gente a comer empanadas."

Echar un concierto

Se dice cuando vas a montar un fiestón en casa o en el patio, con música a tope, luces y ambiente, aunque no haya escenario ni DJ famoso. Es como prometer que la rumba va a estar tan dura que parece un concierto de verdad. En Nueva Esparta suena a plan playero y descontrolado, del bueno.

"Este finde en mi casa armamos la rumba: cornetas a todo volumen, luces y unas frías. Caigan temprano, que vamos a echar un concierto en el patio y se prende esa vaina."

Armabulla

Se le dice así a la persona que siempre arma la bulla: el que prende el ambiente, junta gente y convierte cualquier rato en bochinche. No es solo fiestero, es el que organiza, mete música, suelta el chiste y hace que hasta el vecino amargado termine asomándose. En Margarita se usa con cariño, aunque a veces sea medio fastidioso.

"Inviten a Juana, vale. Esa caraja es tremenda armabulla: llega con la corneta, llama a medio barrio y en cinco minutos ya hay baile y bochinche."

Estar al pelo

Se dice cuando algo está perfecto, justo como tiene que estar: sin fallos, sin pegas y con todo bajo control. Puede ser tu plan, tu look, tu ánimo o hasta un trabajo bien hecho. Es de esas frases que suenan sencillas pero dejan claro que todo va fino y sin estrés. Una joyita para celebrar que todo fluye.

"Chamo, me eché un chapuzón, me tomé un cafecito y ahora estoy al pelo para lanzarme a la rumba o a lo que salga."

Echar más leña al sancocho

Se dice cuando alguien empeora una situación que ya venía caliente, metiendo más chisme, presión o problemas. Es como agarrar un sancocho que ya está hirviendo y todavía echarle más leña al fogón: sube el fuego y se arma el alboroto. Muy de calle para señalar al que no ayuda y encima enreda más.

"La jeva ya estaba brava por el mensaje y el pana va y le echa más leña al sancocho diciendo que lo vio con otra en Porlamar. Se prendió el peo en segundos."

Andar empizzao

Se dice cuando alguien anda con un subidón de energía, acelerado y medio alborotado, como si tuviera el motor prendido todo el día. Es ese mood de no parar quieto, hablar hasta por los codos y querer bailar aunque no haya música. Suena chistoso y bien de pana, como si la pizza diera superpoderes.

"Chamo, ese pana llegó al cumple andar empizzao, se tomó dos refrescos y ya estaba brincando, cantando y armando la rumba en la sala."

Armar el mambo

Se usa cuando alguien monta una fiesta bien prendida, arma la rumba o pone el ambiente a tope. Es como decir que va a haber música, gente, trago y desorden sabroso del bueno. También puede sonar a que se va a formar el alboroto, pero casi siempre va con vibra fiestera. Y sí, promete.

"Este finde la Jeimy va a armar el mambo en el rancho, lleva hielo y tu parlante, que esa vaina se prende y amanecemos bailando."

Teoría del pana

En Margarita, la teoría del pana es ese cuento optimista que suelta el amigo responsable antes de salir: llegamos temprano, rumbiamos un rato y nos vamos temprano. Suena serio, casi científico, pero en la vida real se cae a la primera ronda y al primer temazo. Al final, la noche se alarga y nadie se acuerda del plan.

"No, vale, hoy aplicamos la teoría del pana: llegamos temprano y nos vamos temprano. Dos tragos después ya estamos en Porlamar buscando arepas a las 4 y cuadrando la playa."

Echarse una frasia

Se dice cuando te vas a pegar una siestica corta, de esas que no son dormir la noche entera, pero te dejan nuevo. Ideal después de la playa, del calorón o de comerte un plato pesado y quedar modo lagarto. Es como reiniciar el cuerpo en cinco minutos. Bendita frasia, la verdad.

"Chamo, después de ese solazo en Playa El Agua me lanzo una frasia rapidita y vuelvo pa' la calle como nuevo."

Venir con cuentos

Se dice cuando alguien llega con excusas, cuentos chinos o historias inventadas para zafarse de algo. Vamos, que te están mareando y tú ya no te lo compras. Sirve para cortar el show y pedir que hablen claro. Muy de calle, bien directo y con ese tonito de: no me vengas con esa.

"Chamo, no me vengas con cuentos que el profe te vio en la playa a la hora de la clase. Mejor di la verdad y ya, antes de que se arme el peo."

Ser un artista

Se le dice a alguien que es muy hábil para salirse con la suya, sobre todo cuando hay un lío de por medio. No va de pintar cuadros, va de tener labia, ingenio y cara dura en el buen sentido. En Nueva Esparta se suelta mucho para admirar esa viveza que resuelve todo a lo criollo.

"Manuel es un artista, pana: le metió un cuento al jefe y salió con el viernes libre, y nosotros aquí pegados como lapas."

Armar el bochinche

Se usa cuando alguien monta el alboroto y convierte cualquier plan en un desorden con ruido, gritos y gente metiéndose donde no la llaman. Puede ser fiesta improvisada, discusión en la calle o drama familiar. Vamos, que alguien prendió la mecha y ya todo es bochinche. En Nueva Esparta se oye bastante y pinta la escena perfecto.

"Íbamos tranquilos por la playa y de repente llegó el pana con el cornetón, dos cervezas y cero vergüenza. Armó el bochinche y terminó bailando hasta el vendedor de empanadas."

Ponerle un fondo

En Nueva Esparta se dice cuando le metes una base o un refuerzo a algo para que quede más firme, más seguro o más “a prueba de todo”. Puede ser literal, como arreglar o reforzar algo, o figurado, como dejar un plan bien amarrado. Suena bien isleño y bien práctico, de resolver.

"Chamo, al rancho le puse un fondo con cemento porque la lluvia lo tenía vuelto un desastre. Ahora sí puedo hacer la parrilla tranquilo sin que se hunda todo."

Mover el piso

Se dice cuando alguien o algo te sacude por dentro, te encanta y te deja medio bobo, como si te temblaran las piernas. Puede ser una persona que te trae loco o una situación que te emociona fuerte. Es bien venezolano y suena intenso, como un mini terremoto emocional, pero del bueno.

"Chamo, esa chama me mueve el piso cada vez que pasa por la playa, me quedo tieso y se me olvida hasta el helado. Mis panas se burlan y yo igual, feliz."

Echarse una caña

Se usa para decir que te vas a tomar una bebida alcohólica de forma relajada, normalmente una cerveza o un trago, y de paso echar cuento con los panas. Ojo, porque en muchos sitios “una caña” es cerveza, no ron. En Nueva Esparta puede sonar a plan playero, churuata y vacilón.

"Mano, deja la tabla ahí, que ya el sol está bajando. Vámonos pa' la churuata a echarnos una caña y a echar cuento con los panas, que hoy se vacila sabroso."

Echar el muá

Se dice cuando le das a alguien un besito rápido, de esos de saludo o despedida, haciendo el sonido muá. Es cariñoso, medio juguetón y cero dramático, como para quedar bien sin montar novela. Muy de panas, familia o jevita, según la confianza. Y sí, suena cursi, pero funciona.

"Chamo, la vi en la playa, me sonrió y antes de montarme en la lancha le eché el muá, rapidito, pa’ no quedar como un frío."

Camarita

En Nueva Esparta se usa como forma cariñosa y callejera de decirle a un pana de confianza. Es como decir socio, compadre o mi hermano, pero con sabor isleño. Sirve para saludar, para pedir un favor o para marcar que hay buena vibra y cero formalidades. Si te dicen camarita, estás en la rosca.

"Epa, camarita, ¿te llegas pa' la playa? Lleva la cava y yo pongo las empanadas, que hoy el atardecer viene fino."

¡Échale bola!

Se dice para meterle ánimo a alguien y que se ponga las pilas sin miedo: que le eche ganas, fuerza y actitud, aunque la cosa esté cuesta arriba. Es como un empujón verbal de pana, bien venezolano, tipo: deja la quejadera y arranca. Suena retador, pero casi siempre va con buena vibra.

"¿Vas a cruzar la isla en bici con ese solazo? Dale pues, ¡échale bola!, que después te tomas una Polar bien fría."

Échale coco

Se dice para pedirle a alguien que piense bien, que use la cabeza y no se lance a lo loco. Es como un “razona un poquito” pero en versión caribeña, con ese tonito de consejo entre panas. Sirve tanto para decisiones serias como para cualquier metida de pata cotidiana. Y sí, suena sabroso.

"Pana, échale coco: si te vas a lanzar ese negocio con el primo, revisa bien las cuentas, que después andas pelando y llorando por el muelle."

Echarle el muerto a alguien

Se dice cuando alguien intenta endosarle a otro la culpa o el marrón para zafarse de un problema. Vamos, el clásico de hacerse el loco y señalar al primero que pase. Se usa mucho en broncas familiares, en el trabajo o cuando nadie quiere hacerse cargo. Feo, sí, pero pasa más de lo que se admite.

"Se perdió la plata de la caja y Pedro, rapidito, le echó el muerto al pasante. Después andaba todo serio, como si no supiera nada, qué casualidad."

Estar pepitao

Se usa para decir que algo está brutal, finísimo o de lujo, como cuando un carro, una fiesta o un plan te deja loco. También puede ir para una persona que anda encendida, con full energía y en modo imparable. Es bien de la isla y suena sabroso, de esos que levantan el ánimo.

"Chamo, ese concierto en Pampatar estuvo pepitao, hasta el guardia bailó. Y Pancho llegó con el carro recién lavado, rines nuevos y todo, finísimo el pana."

Montar el rancho

En Nueva Esparta se dice cuando alguien propone armar un plan casero sin tanta vuelta: reunir panas en un apartamento o casa, poner música, sacar unas birras, algo pa' picar y que la cosa se prenda. Es como decir “hagamos la juntadera aquí mismo” y listo. Cero protocolo, puro vacilón.

"Chamo, ese plan está muerto. Mejor monta el rancho en tu casa, yo llevo unas Polar, unas empanaditas y ponemos salsa hasta que el vecino se queje."

Llegó y pasó

Se dice cuando alguien aparece en un sitio y se va casi de inmediato, sin quedarse ni hacer vida. Como que pasó por ahí, dejó la estela y chao. También vale para cuando ni saluda o nadie lo nota porque fue un momentico. Es bien de estar de paso, tipo visita relámpago.

"Anoche en la rumba, Pedro llegó y pasó, pana. Se tomó una birra, ni saludó a la cumpleañera y se perdió como si nada."

Rancio

En Nueva Esparta, decir que alguien anda rancio es soltar que está pesado, de mal humor o con una vibra que corta el vacilón. Es el típico aguafiestas que llega con cara larga y te baja la nota en plena parranda. No es que huela a viejo, es que está insoportable. Y sí, se nota a kilómetros.

"Chamo, no invites a Gustavo, vale. Ese pana anda rancio siempre y en vez de vacilar se pone con cuentos tristes y nos tumba la parranda."

Echarse el cuento

Se dice cuando alguien se inventa una historia, una excusa o un cuento bien armado para zafarse, quedar bien o marear a los demás. Es puro bla bla y labia, a veces hasta da risa de lo descarado. Muy de pana: te lo sueltan con cara seria y tú sabes que es tremendo invento.

"Llegó tarde al muelle y se echó el cuento de que un tiburón lo escoltó hasta la lancha. Ajá, sí, y yo soy el capitán del Caribe."

Echar la canoa

Expresión bien margariteña para decir que te vas a escapar un rato, desconectar del estrés y hacer lo que te provoque, normalmente en plan relax o rumba suave. Es como darte una fuguita de la rutina y mandarla a freír espárragos por unas horas. Suena a brisa, playa y cero drama, la verdad.

"Chamo, deja ese peo pa' después. Vamos a echar la canoa, nos vamos pa' la playa, compramos unas empanadas y nos quedamos echando cuento hasta que baje el sol."

No te la creas

Se le suelta a alguien para que no se agrande, no se emocione de más o no se crea la gran vaina por algo mínimo. Es un bajón de humos con cariño o con picante, según el tono. También vale para cortar a quien anda alardeando o interpretando señales donde no las hay.

"Epa, pana, porque la jeva te dio like una vez no te la creas, que capaz estaba scrolleando a lo loco y ya."

Lanzarse un seco

Se dice cuando alguien se toma un trago de licor de un solo golpe, sin mezcla ni nada, puro y al pecho. Es el típico movimiento de valiente o de quien anda apurado y quiere “resolver” rápido. En Margarita lo sueltan mucho entre panas, sobre todo con ron, y sí, pega sabroso.

"Con este solazo en Porlamar, dame un roncito ahí, que me voy a lanzar un seco y después sí hablamos de la vida."

Chillando las papas

Se dice cuando alguien está quejándose o lloriqueando por cualquier tontería, como si el mundo se fuera a acabar. Es una forma medio burlona de decirle que baje dos cambios y deje el drama. Muy de panas, pero si lo sueltas con mala cara, pica. Y sí, suena rarísimo, pero funciona.

"Chamo, deja de estar chillando las papas porque se fue el wifi cinco minutos. Agarra, cómete una empanada y ponte a hablar paja con la gente, ¿o qué?"

Echar un yate

En Nueva Esparta se dice cuando te vas a montar un plan playero improvisado pero bien montado. No es solo ir a la arena, es caer con la música, la neverita, la gente y la guarapita, y terminar armando un fiestón. Vamos, que el yate es imaginario, pero el bochinche es real.

"¿Qué hiciste anoche? Nos fuimos a echar un yate pa' Playa El Agua, llevamos corneta, guarapita y hasta dominó, y se prendió el bochinche durísimo."

Pana

En Nueva Esparta y en buena parte de Venezuela, pana es tu colega de confianza, el amigo de verdad. Se usa para llamar a alguien con cariño y complicidad, como decir compadre o bro, pero bien criollo. Si alguien es tu pana, es porque te cubre la espalda y se apunta a cualquier plan, bueno o medio loco.

"Mi pana me dijo: vamos pa' la playa un ratico, y terminé cargando la cava, el parlante y hasta la sombrilla. Igual, ese pana no falla cuando toca resolver."

Estar en la lúgana

Se dice cuando alguien está en modo relax total, sin apuro ni estrés, como tirado en la playa con la brisita de Margarita y una fría en la mano. Es estar tranquilo, disfrutando y dejando que el mundo ruede solo. Suena bien isleño y da ganas de desaparecer del WhatsApp un rato.

"Chamo, suelta ese estrés y cae pa' la playa, que aquí estamos en la lúgana, con la brisa pegando y una Polar bien fría."

Ser una culebra guisada

Se le dice a alguien bien falso, de esos que te sonríen de frente y por detrás te echan veneno con chismes y maledicencia. Es el típico que se mete en todo, te vende como pana y luego te deja mal parado. En Nueva Esparta suena con sabor local, como diciendo: cuidado, que este viene cocinado pero igual muerde.

"No te confíes de ese pana: te abraza, te dice mi hermano y después anda regando cuentos por ahí. Ese bicho es una culebra guisada, puro veneno con sonrisa."

Estar en una pea

Se dice cuando estás borrachísimo, ya no es que estés alegre, es que vas en modo joda total. Es esa fase en la que el ron manda, hablas más de la cuenta y te crees invencible, pero al día siguiente te pasa factura. Muy de rumba venezolana, y sí, tiene su encanto si no te pasas.

"Anoche estaba en una pea tan salvaje que le eché cuento al ventilador y después me puse a bailar salsa con la escoba creyendo que era Shakira."

Realización

En Margarita se usa para ese momento de bombillito que te cae tarde, cuando por fin te das cuenta de algo obvio después de darle mil vueltas. Suele venir con una risita, un suspiro de alivio o un Ay, vale, era eso. No es nada profundo, es más bien la típica caída en cuenta bien margariteña.

"Llevaba media hora buscando las llaves por toda la casa y de repente le dio la realización: las tenía en el bolsillo, qué vaina, chico."

¡Ajolote!

Se suelta para llamarle a alguien despistado, perdido o con la mente en modo avión, como cuando no pilla una y se queda mirando al vacío. Es un toque medio burlón pero más de vacile que de bronca. Ideal para el pana que está ahí, pero no está. Y sí, suena rarísimo y por eso pega.

"Le expliqué el sistema de puntos cinco veces y el chamo seguía mirando fijo, todo ajolote, como si estuviera en la luna y sin señal."

Echar los perros

Se dice cuando alguien le tira los tejos a otra persona, o sea, cuando anda en plan conquista y coqueteo con intención romántica. Es como ir a la caza del “sí” con labia y carita de yo no fui. Ojo, no va de pasear mascotas ni de soltar perros, va de echar cuento y arrimarse.

"Mira, chamo, Juan le está echando los perros a Marisol desde que llegó, ya le compró una Polar y todo, y ella haciéndose la loca."

Zaperoco

En Margarita, un zaperoco es un lío grande, un alboroto o un desorden de los buenos, de esos donde todo el mundo habla a la vez, nadie se entiende y la cosa se enreda más. Puede ser una pelea, un chisme que explota o una situación caótica. Palabra sabrosa para cuando el plan se fue de control.

"En la cola del ferry se armó un zaperoco porque uno se coló, otro gritó y al final hasta el guardia terminó pidiendo calma con cara de no poder más."

Echar los cuentos

En Nueva Esparta se dice cuando alguien se pone a contar historias, chismes o anécdotas, normalmente en plan relajado y con su toque de exageración. Es como sentarse a rajar un rato y ponerse al día con la gente. Si alguien “echa los cuentos”, prepárate porque viene carreta y detalles de más.

"Nos sentamos en el malecón con unas Polar y apenas llegó Pepito se puso a echar los cuentos del viaje, que si casi lo secuestra una gaviota y que si conoció a medio mundo. No soltó el hilo en toda la noche."

Estar fichao

Se dice cuando alguien ya está en la mira de alguien, normalmente de la policía, un guardia o cualquier figura de autoridad. Vamos, que te tienen identificado y te están echando el ojo porque hiciste algo raro o te la pasas de vivo. Si sigues inventando, te cae el regaño o algo peor.

"Pana, bájale dos con esa vaina en la playa, que el guardia te tiene fichao desde ayer y hoy anda más ladilla."

Reírse como una foca

Se dice cuando alguien se ríe a carcajadas, sin control y con esa risa escandalosa que se pega. Vamos, que te da un ataque de risa y no hay quien te pare. La imagen es clara: una foca aplaudiendo y chillando de la emoción. En Margarita pega perfecto, con brisa y todo.

"Naguará, en la rumba Joana soltó un chiste y yo me reí como una foca, aplaudiendo y todo, la gente me miraba como si estuviera loco."

Estar casado con la playa

Se dice de alguien que vive pegado a la playa, como si tuviera un compromiso serio con la arena y el mar. No es literal, claro: es para vacilar al pana que siempre anda en traje de baño, bronceado y en modo relax, como si su casa fuera el malecón. Y bueno, en Nueva Esparta eso pasa bastante.

"Marico, Juan no pisa la oficina ni por error: amanece en El Yaque y anochece en la orilla. Ese pana está casado con la playa."

Echarse un camaroncito

Se dice cuando te vas a echar una siestica corta, de esas que son un parpadeo pero te resetean el alma. Es el clásico plan después de comer, de una rumba o de un día de playa con solazo. No es dormir toda la tarde, es recargar batería y volver al bonche como nuevo.

"Chamo, dame diez minutos que me voy a echar un camaroncito en la hamaca y vuelvo fino pa' seguir con el bonche y las birras."
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