Antioquia es la tierra paisa de punta a punta, emprendedora, orgullosa y con un acento que canta. Medellín es la ciudad de la eterna primavera y los antioqueños te reciben con una bandeja paisa que alimenta el alma. Aquí el "pues" y el "parce" son más que palabras, son identidad.
"¡Qué chimba que te dieron el trabajo! ¡Te lo merecías! Felicitaciones, de verdad que nunca, nunca te rendiste. ¡Qué chimba, qué chimba! Me alegra, ¿vamos a festejar o qué?"
"Dormir como un tronco, pues significa dormir profundamente, de forma muy pesada y sin despertarse con facilidad. Por ejemplo, ayer estaba tan cansado que me metí en la cama y dormí como un tronco toda la noche, sin oír ni siquiera el despertador."
"Dormir como un tronco. Esto es estar tan reventado o no, pero que duermes súper a gusto. De un tirón que no te enteras y pasa algo alrededor. Súper bien. Por ejemplo, yo anoche estaba tan reventado que estaba todo el mundo de fiesta en mi casa y yo de repente me tumbo en el sofá y boom, me dormí como un tronco. Vamos que cuando me desperté ya no había nadie. Y yo súper a gustito."
"Echar lengua. En Bogotá se usa para hablar de chismosear duro, rajar sabroso de alguien o ponerse a comentar la vida ajena con lujo y detalle. Es cuando la conversación se vuelve puro cuento, crítica y risas, casi siempre con cafecito o pola de por medio. No es muy elegante, pero hay que admitir que tiene su encanto venenoso. Por ejemplo, parce, ayer con las del trabajo nos quedamos hasta la medianoche echando lengua de la jefe, de los ex y hasta del vecino que saca al perro en piyama."
"Disparo de guaro. Expresión caldense para hablar de un trago de aguardiente que se manda de una, sin pensarlo mucho y casi siempre en parche con amigos. Es ese shot que se toma para arrancar la rumba, levantar el ánimo o coger valor. Pero aceptémoslo. A veces el disparo de guaro termina en historias que nadie recuerda bien. Por ejemplo, íbamos más dormidos que vigilante de día, pero con el primer disparo de guaro quedamos listos para la rumba y hasta el más tímido se puso a perrear en la sala."
"Subirse a la loma. Se usa en Caldas para hablar de alguien que se agranda, se cree la última Coca-Cola del desierto y mira a los demás por encima del hombro. Es como si se hubiera trepado a una loma imaginaria y desde ahí se sintiera más importante que todo el barrio. A veces da risa, pero casi siempre cae gordo cuando alguien se sube tanto. Por ejemplo, desde que a Juan le subieron el sueldo, se subió a la loma, llega al café con gafas oscuras, no saluda a nadie y actúa como si todos fuéramos sus empleados."
Qué chimba
Expresión muy colombiana para soltar cuando algo te parece buenísimo, una chulada, de esas cosas que te dejan con la boca abierta. Sirve para celebrar un plan, una vista, una canción o cualquier detalle que esté brutal. Es bien de calle y suena cercana. Ojo, según el tono puede sonar vulgar, pero tiene su encanto.
Dormir como un tronco
Se dice cuando alguien se queda dormido a lo bestia, de esos sueños profundos que no los despierta ni el timbre. Es la típica escena de llegar reventado, caer en la cama y desaparecer del mundo, a veces roncando sabroso. En Antioquia suena muy natural para remarcar que la persona quedó KO.
Disparo de guaro
Expresión muy de Caldas para hablar de ese trago de aguardiente que se baja de un solo viaje, sin tanta vuelta y casi siempre en parche. Es el shot que prende la conversa, espabila al más quedao y le mete gasolina a la rumba. A veces arranca chiquito y termina en una noche bien sabrosa o bien borrosa.
Echar lengua
En Bogotá y en otras partes de Colombia, echar lengua es ponerse a chismosear con ganas, a rajar sabroso o a desmenuzar la vida ajena entre comentario, risa y uno que otro venenito social. Se usa cuando la charla ya dejó de ser charla normal y se volvió festival de detalle, juicio y morbo.
Subirse a la loma
En Caldas se dice cuando alguien se agranda, se llena de humito y empieza a mirar a los demás por encima del hombro. Es el que apenas le va medio bien y ya anda montado en una loma imaginaria, creyéndose más que todo el mundo. Da risa de lejitos, pero de cerquita suele caer pesado.