Antioquia es la tierra paisa de punta a punta, emprendedora, orgullosa y con un acento que canta. Medellín es la ciudad de la eterna primavera y los antioqueños te reciben con una bandeja paisa que alimenta el alma. Aquí el "pues" y el "parce" son más que palabras, son identidad.
"Dormir como un tronco, pues significa dormir profundamente, de forma muy pesada y sin despertarse con facilidad. Por ejemplo, ayer estaba tan cansado que me metí en la cama y dormí como un tronco toda la noche, sin oír ni siquiera el despertador."
"Dormir como un tronco. Esto es estar tan reventado o no, pero que duermes súper a gusto. De un tirón que no te enteras y pasa algo alrededor. Súper bien. Por ejemplo, yo anoche estaba tan reventado que estaba todo el mundo de fiesta en mi casa y yo de repente me tumbo en el sofá y boom, me dormí como un tronco. Vamos que cuando me desperté ya no había nadie. Y yo súper a gustito."
"Echar lengua. En Bogotá se usa para hablar de chismosear duro, rajar sabroso de alguien o ponerse a comentar la vida ajena con lujo y detalle. Es cuando la conversación se vuelve puro cuento, crítica y risas, casi siempre con cafecito o pola de por medio. No es muy elegante, pero hay que admitir que tiene su encanto venenoso. Por ejemplo, parce, ayer con las del trabajo nos quedamos hasta la medianoche echando lengua de la jefe, de los ex y hasta del vecino que saca al perro en piyama."
"Subirse a la loma. Se usa en Caldas para hablar de alguien que se agranda, se cree la última Coca-Cola del desierto y mira a los demás por encima del hombro. Es como si se hubiera trepado a una loma imaginaria y desde ahí se sintiera más importante que todo el barrio. A veces da risa, pero casi siempre cae gordo cuando alguien se sube tanto. Por ejemplo, desde que a Juan le subieron el sueldo, se subió a la loma, llega al café con gafas oscuras, no saluda a nadie y actúa como si todos fuéramos sus empleados."
"Vender patacones. Se usa cuando alguien presume a lo loco, exagera lo que tiene o lo que hace y lo pinta como si fuera la última maravilla del mundo. Es como armar todo un show para vender humo, puro cuento y cero sustancia. Suena muy de pueblo, muy de plaza, y la verdad es que tiene bastante gracia usarla. Por ejemplo, ese man llegó a la reunión vendiendo patacones con su negocio milagroso, que ganaba millones y trabajaba dos horas, y al final era una pirámide toda chimbiada."
"Jalarse las greñas. Se usa cuando alguien está tan desesperado, estresado o frustrado que casi que se arranca el pelo. Es muy de cuando uno está buscando algo perdido, lidiando con un problema pesado o aguantando una situación que ya lo tiene al borde. Es como decir que uno está a punto de explotar, pero con más drama y sabor. Por ejemplo, parce, me jalé las greñas toda la noche haciendo ese trabajo de la U y al profe le dio por aplazar la entrega. Casi me da algo del berraco."
Dormir como un tronco
Se dice cuando alguien se queda dormido a lo bestia, de esos sueños profundos que no los despierta ni el timbre. Es la típica escena de llegar reventado, caer en la cama y desaparecer del mundo, a veces roncando sabroso. En Antioquia suena muy natural para remarcar que la persona quedó KO.
Vender patacones
Se dice de alguien que se pone a echarse flores y a agrandar cualquier cosa para hacerla ver tremenda maravilla. Vamos, puro bla bla con vitrina de plaza: mucho show, mucha labia y al final poca carne. Sirve para bajarle el copete al que llega inflado vendiendo más de lo que realmente hay.
Jalarse las greñas
Se dice cuando alguien ya está al límite del estrés, la rabia o la frustración y siente que cualquier cosita más lo pone a tirarse del pelo del puro desespero. Sirve mucho para esos momentos en que nada sale, algo se pierde, todo se enreda o te toca aguantar una situación mamona que ya te tiene reventando por dentro.
Echar lengua
En Bogotá y en otras partes de Colombia, echar lengua es ponerse a chismosear con ganas, a rajar sabroso o a desmenuzar la vida ajena entre comentario, risa y uno que otro venenito social. Se usa cuando la charla ya dejó de ser charla normal y se volvió festival de detalle, juicio y morbo.
Subirse a la loma
En Caldas se dice cuando alguien se agranda, se llena de humito y empieza a mirar a los demás por encima del hombro. Es el que apenas le va medio bien y ya anda montado en una loma imaginaria, creyéndose más que todo el mundo. Da risa de lejitos, pero de cerquita suele caer pesado.