Acabar empanado
Se dice cuando terminas con la cabeza en cualquier lado: atontado, distraído, medio en Babia o directamente sin procesar lo que pasa. Puede ser por cansancio, por una charla eterna o porque te quedaste colgado pensando en tus cosas. Vamos, que el cuerpo está presente, pero el cerebro se fue a dar una vuelta.
Pasarse de primavera
Se dice de alguien que anda en su mundo, medio colgado, o que va con un optimismo exagerado, como si todo fuera flores y pajaritos aunque se esté prendiendo fuego la cocina. Es una forma simpática de marcar que la persona no registra mucho o se pasa de buenita. Tiene ternura, pero desespera un toque.
Estar en la loma del Carmen
Se dice cuando alguien está lejísimos, medio perdido o totalmente colgado, como si viviera en otra dimensión. Vale tanto para ubicar a alguien en un lugar re lejos como para bardear con cariño al que no caza una y siempre llega tarde a la conversación. Bien de Catamarca y con tonito de chicana.
¡Tribu!
Se usa como grito cariñoso para llamar o nombrar a tu grupito de amigos de siempre, los que están en todas: asado, mate, chisme y bancarte cuando pintan dramas. Es como decir mi gente o mi banda, pero con vibra de equipo inseparable. Queda re bien para arengar y juntar a la tropa.
Estar pipiringo
Se usa en Catamarca para decir que alguien anda contento, alegre y medio picarón, como con chispa en el cuerpo y ganas de hacer alguna travesura. No es solo estar de buen humor, es estar con una energía juguetona que se nota a kilómetros. Y la verdad, cuando uno está pipiringo, se le perdona casi todo.
Tarasca de mate
Se dice cuando alguien le pega un sorbo bestial al mate y te lo deja temblando, como si quisiera aspirar hasta el último yuyo por la bombilla. Es el típico que no toma, devora. Suele venir con queja del resto porque te vacía el mate y te obliga a calentar agua otra vez. Un clásico de ronda.
¡Clari!
Forma cortita y bien canchera de decir que sí, que obvio, que ni se discute. Es como soltar un por supuesto o un claro, pero en versión rápida y con tonito de confianza. Se usa mucho en charla entre amigos, para confirmar planes o remarcar algo evidente. Simple, directa y re útil.
Guapeada de semana
En Catamarca se usa guapeada de semana para hablar del aguante épico que uno hace para llegar vivo al finde, bancándose el laburo, el calor y el sueño con pura cara dura. Es como ir tirando con mate, chisme de oficina y alguna siestita ninja. Y la verdad, cuando sale bien, se siente casi heroico.
Matusalén de barro
Se dice de alguien que parece viejísimo o más anticuado que un tele con perilla, aunque capaz tiene treinta y se hace el sabio. Va para el que vive hablando de “antes” y se queda pegado en otra época. Lo de “de barro” le suma la idea de estar ajado, polvoriento y medio venido a menos. Tiene su gracia.
Estar como agua hirviendo
Se usa para decir que alguien está re caliente, a punto de explotar de bronca, como una olla que ya está burbujeando y a nada de rebalsar. Es ese enojo que se te nota en la cara, en la voz y hasta en cómo cerrás las puertas. Muy de cuando ya te colmaron la paciencia y no aguantás una más.
Bajar el maíz
Se dice para pedirle a alguien que se calme, que baje un cambio y deje de agrandarse o de calentarse al pedo. Es como decirle que afloje con los humos y vuelva a tierra, sin tanta novela. Muy de charla entre amigos cuando uno se pone intenso. Y sí, a veces entra mejor con tonito de chicana.
Yeta
Se dice de la mala suerte pegajosa que te persigue y no te deja en paz. También se usa para alguien que trae mufa o para la racha de desgracias en sí. En Catamarca, si te dicen que andás con yeta o que estás yetado, es que venís ligando una tras otra. Y sí, da un poco de cosa.
Chayar la olla
En Catamarca, chayar es festejar a lo grande, con harina, albahaca y mucha joda. Si lo llevás a la cocina, chayar la olla es armar un ritual de comida: meterle ganas, sazón y alegría, como si la olla también estuviera de fiesta. No es solo cocinar, es hacer un festín compartido y bien catucho.
Metrochico
Apodo en plan amistoso para alguien bajito, como diciendo que le falta un metro para llegar a las cosas. Se usa entre amigos con confianza, en tono de broma, no para bardear a un desconocido. Tiene ese humor bien de pueblo, medio cargada cariñosa, y si hay buena onda, hasta queda simpático.
Traer el bardo
Se dice cuando alguien aparece con ganas de armar lío, buscar pelea o meter drama donde no lo había. Es como venir con el caos en la mochila y cero intención de calmarla. Muy del norte argentino, y suele ir pegado a palabras tipo quilombo, bardo y puterío. Si lo trae, lo trae en serio.
Un desastre hecho y derecho
Se dice cuando algo o alguien es un desastre completo, de los que no se salvan ni con cinta y alambre. Vale para una situación que se fue al carajo o para una persona que vive metida en quilombos y no aprende más. Es como decir que el caos ya vino con diploma. Bien gráfico y bien del día a día.
Olvidar la chapa
Se usa cuando alguien deja de hacerse la cabeza con el qué dirán y se manda igual, sin vergüenza ni culpa. Es como decir que ya no le importa la mirada ajena, que se sacó el peso de la opinión de los demás y listo. Muy de soltar el orgullo y vivir más tranqui.
Estar hecho un bagayo
Se usa para decir que alguien está hecho un desastre, todo desarreglado, ojeroso, con la ropa hecha pelota y cara de no haber dormido nada. También puede ser que está muy deteriorado por la edad o el cansancio. Es esa pinta de decir mejor ni me mires, porque estoy hecho un bagayo mal, pero con un toque de humor.
Laburo
Laburo es la forma bien coloquial de decir trabajo, ya sea un empleo fijo, changas o cualquier cosa que te haga sudar la gota gorda. En Catamarca se usa todo el tiempo, sobre todo para quejarse un rato del día a día. Suena más cercano que trabajo y, seamos sinceros, tiene bastante más onda.
Jugar de más
Se usa cuando alguien se agranda, exagera o se pasa de la raya, sobre todo al hacerse el crack y vender humo con lo que supuestamente hizo. Es como ponerse la camiseta de figura y después no te sale ni un pase corto. Va con tono de burla o de aviso: bajá un cambio, campeón.
Pegarle al curso
Se dice cuando alguien se pone a hacer un curso o a estudiar con ganas, metiéndole pata, aunque esté medio verde o no tenga mucha idea todavía. Va con ese aire de confianza medio actuada, como quien se manda igual y después ve cómo sale. En Catamarca suena re de barrio y tiene su gracia.
Jalmipique
Acto de comer algo rápido y medio a las corridas, como cuando la abuela grita ya está lista la comida y vos tenés que bajar al toque. En Catamarca un jalmipique suele ser tan fugaz que ni sabés qué te clavaste, pero te salva cuando andás a mil y el estómago protesta fuerte.
Más perdido que turco en la neblina
Se dice cuando alguien está totalmente desorientado, sin idea de dónde está parado o qué tiene que hacer. Es como estar dando vueltas sin rumbo, preguntando cualquier cosa y metiendo la pata. En Catamarca se usa para cargar a alguien que anda en cualquiera. Suena medio bestia, pero es bien de sobremesa y tiene su gracia.
Andar como liebre
Se usa para decir que alguien anda rapidísimo, medio eléctrico, saltando de un lado a otro sin parar. Es esa sensación de tener mil mandados, cero tiempo y las piernas funcionando en modo turbo. Muy de días caóticos donde ni te sentás a tomar un mate tranquilo, pero igual le metés pata porque no queda otra.
Lonchear
En Catamarca, lonchear es armar algo para picar a media mañana o a la tarde, tipo merienda potente con onda de picnic improvisado. Puede ser en la oficina, en la obra o en la plaza, pero siempre con algo casero y mate dando vueltas. Es básicamente sobrevivir al bajón del día con comida rica y charla, que siempre levanta el ánimo.
Dejar al sitio
Se usa cuando el calor te deja hecho bolsa y medio ido, como si te hubieran plantado al rayo del sol hasta que se te derrite el cerebro. En Catamarca, con ese horno que te pega en la nuca, es la frase perfecta para decir que alguien quedó mareado, lento y sin reacción. Y sí, da risa porque es tristemente real.
Sopla cogollos
Se le dice a la persona que siempre llega tarde a todo, sobre todo a los chismes y las novedades. Cuando el resto ya se enteró, él recién pregunta y queda pagando, como si viviera en una nube. Va con cariño y un toque de burla, bien de pueblo, para el que anda colgado.
Hacer la yuta
En Catamarca se dice cuando te rateás del cole a propósito para irte a boludear a otro lado, tipo al río, a la plaza o a cualquier plan más tentador que Matemática. Es básicamente lo mismo que hacer la rabona o hacerse la rata en otras partes de Argentina. Travesura clásica, después bancate el reto.
¡Pegó el poncho!
Se dice cuando algo te deja re impactado, como si te volara la peluca y te quedaras con cara de ¿qué acaba de pasar? Puede ser por algo buenísimo, una sorpresa, un chisme o una noticia que rompe todo. Es bien del noroeste y suena a campo, a sobremesa y a asombro genuino.
Tener mala calamina
Se usa para hablar de alguien que parece imán de quilombos, como si su calamina estuviera toda picada y por ahí se le colaran todas las desgracias. Es esa persona que donde va, algo se rompe, se corta la luz o se larga la tormenta. No es que dé miedo, pero sí que te hace dudar de invitarlo muy seguido.
Salí de entrecasa
Se le dice a alguien cuando está metido en la casa como si viviera pegado al sillón, a la compu o al laburo. Es un empujoncito cariñoso para que corte un rato, pise la calle, vea gente y se acuerde de que existe el sol. Muy de charla entre amigos, con tonito de reto buena onda.
Cerrá el pico
Expresión bien directa para mandar a alguien a callarse cuando ya te tiene podrido hablando pavadas o repitiendo lo mismo. Es como decir basta, dejá de hablar ya mismo porque me estás sacando. Suena bastante agresiva, así que mejor usarla con gente de confianza o cuando ya estás al borde del colapso.
Estar hecho bolsa
Se usa cuando estás reventado, hecho polvo, sin energía ni para pestañear. Puede ser por laburo, por una noche larga o por pegarte una caminata mortal. La idea es que quedaste como una bolsa tirada, todo desarmado. Es bien de Argentina y en Catamarca se escucha seguido.
Capucha de vicuña
Dicho bien catamarqueño para hablar del abrigo improvisado que te encajás cuando pinta el frío. No tiene por qué ser una capucha de verdad ni de vicuña, obvio. Puede ser un poncho viejo, una manta, una campera prestada o lo primero que encontrás. Se usa en tono de broma, como diciendo: tapate como sea, que te vas a congelar.
Andar como leche hervida
Se dice cuando alguien anda re nervioso, acelerado o con la mecha cortísima, como si en cualquier momento se desbordara. Es esa vibra de estar a punto de explotar por estrés, bronca o ansiedad, sin poder quedarse quieto. La imagen es clarita: la leche hierve, sube y se derrama en un segundo.
Ir de matecito
Se dice cuando te vas a dar una escapadita tranqui con el mate a cuestas, ya sea al río, al dique o al campo, para cortar con la rutina y charlar un rato. Suele implicar plan simple, buena compañía y cero apuro. No es turismo, es terapia barata con yerba y sombra.
tarasca
Forma bien coloquial de hablar de la plata, la guita, el efectivo que tenés encima. Se usa cuando estás contando monedas o cuando directamente no tenés un mango y andás pidiendo prestado. Es de esas palabras que suenan a billetera flaca, pero con humor, porque si no te reís de la falta de tarasca, llorás.
Zonzo como taruca
Dicho bien del noroeste argentino para decir que alguien está medio bobo, distraído o colgado, como si anduviera sin rumbo. La taruca es un ciervo andino, y la comparación pinta a esa persona que no registra nada y va a su bola. Suena burlón, pero más en plan cargada que insulto pesado.
Estar hecho un leño
Se dice cuando estás reventado de cansancio, sin pilas y con el cuerpo duro como un tronco. Puede ser por laburo, por estudiar a full o por una noche larga de joda. Es como admitir que ya no das más y que lo único que te salva es caer en la cama y no existir un rato.
Traer cola de cometa
Se dice cuando alguien viene cargado de quilombos, problemas o asuntos pendientes que se le pegan y lo siguen a todos lados. Como la cola de un cometa, sí, pero en versión vida real: trámites, deudas, chismes o laburo atrasado. Es de esas frases que suenan poéticas, pero en el fondo anuncian estrés.
Hecho percha
Expresión muy usada para decir que alguien está destruido, reventado o hecho polvo, ya sea por cansancio, por una noche de joda tremenda o porque se golpeó mal. También puede usarse para objetos que quedaron arruinados. Es de esas frases que pintan perfecto el estado en el que quedaste, casi para tirarte a la basura.
Estar empacado como hacienda de feria
Se dice cuando estás hasta las manos con algo, sobre todo estudiando o laburando, y no te da el cuero ni para asomarte a la vereda. Es estar encerrado, a full, sin aire y con la cabeza explotada. La imagen es clarita: ganado apretado en la feria, todo junto y sin margen.
Dejar las cosas al libre albedrío
Se dice cuando decidís no controlar tanto y dejás que las cosas se den solas, sin planear cada detalle. Es como soltar el volante y ver a dónde te lleva el día, para bien o para quilombo. Suena medio formalito, pero en la calle se usa con ironía cuando ya fue, que salga como salga.
Tachame la doble
Se dice cuando te invitan a un plan que no te pinta nada y querés bajarte con humor. Es como decir “contá conmigo, pero ni en pedo”, o “anotame, pero para no ir”. Muy de tirar la negativa con picardía, sin quedar tan ortiva. Ideal para zafar de reuniones, trámites o cualquier embole.
Darle al timbre
Se usa para hablar de alguien que no cierra la boca nunca, que habla y habla como campana de iglesia en fiesta patronal. Es una forma medio en broma medio en queja de decir que la persona es re charlatana y no deja meter una palabra. Y hay que admitir que la imagen del timbre sonando sin parar es bastante gráfica.
Estar hecho un aceite
Se usa para decir que alguien está agrandado, sobrador, todo creído de sí mismo y medio insoportable. Es como si fuera tan resbaloso que no le entra ni una crítica, todo le chupa un huevo. Suele decirse medio en broma, medio en tirada de orejas, cuando a alguien se le suben los humos fuerte.
Tener los faroles ajustados
Se dice cuando alguien está bien despierto y atento, con los ojos bien abiertos y la cabeza en modo alerta, porque sabe que cualquier detalle importa. Es como ir con el radar prendido, sin distraerse ni un segundo. Suele salir cuando hay presión, quilombo o te la ves venir y no querés que te agarren dormido.
Corto de genio
Se dice de alguien que tiene mecha cortísima y salta a la mínima. No es que sea malo, es que anda con poca paciencia y cualquier pavada le prende la chispa. Sirve para avisar que mejor no lo pinches, porque te contesta mal o se calienta en dos segundos. Vamos, que se enoja fácil.
Estar de 10
Se dice cuando alguien o algo está impecable, en su mejor versión, como para ponerle un diez sin pensarlo. Vale para un look, una comida, un plan o hasta una actitud. Es elogio directo, bien argentino, y suele ir con tono de admiración o de manija. Si te lo dicen, vas volando.
Tener un yerro
En Catamarca se usa para decir que alguien se mandó una cagada o cometió un error grosero, de esos que se notan y te dejan pagando. Es como “meter la pata”, pero con sabor bien norteño y un toque más serio, porque el yerro suele traer consecuencias o quilombo. Y sí, duele más cuando era fácil hacerlo bien.