Se dice cuando alguien viene cargado de quilombos, problemas o asuntos pendientes que se le pegan y lo siguen a todos lados. Como la cola de un cometa, sí, pero en versión vida real: trámites, deudas, chismes o laburo atrasado. Es de esas frases que suenan poéticas, pero en el fondo anuncian estrés.
"Ni me invites al asado, loco: esta semana traigo cola de cometa entre el laburo, la tarjeta y la suegra rompiendo las bolas."