En México se usa para describir a alguien muy clasista, mimado o con aires de superioridad, que habla cantadito y se preocupa un montón por la marca de la ropa, el coche y los lugares donde va. No siempre es insulto brutal, pero sí trae veneno. Y hay que admitir que a veces es tan exagerado que hasta da risa.
En México, fresa es alguien de clase alta o que va de pijo, muy preocupado por verse fino, hablar bonito y traer marcas. Suele sonar a burla, como decir que es medio mamón o que vive en su burbuja. No es exactamente “hipster musical”, es más actitud de niño bien con pose.
En México, decir que alguien es fresa es llamarle pijo, presumido o de onda fresona: habla y actúa como de clase alta, le encanta lo “nice” y a veces suena medio mamón. También se usa para cosas muy finas o pretenciosas. No es necesariamente insulto, pero sí trae carrilla.
En Cádiz se le dice fresa a la persona que va de fina y de viajera internacional, presumiendo de planes supuestamente exóticos y caros. Luego rascas un poco y el “oriente místico” era un finde en la costa con nombre rimbombante. Vamos, postureo con ínfulas y mucha fantasía. Y oye, a veces hasta tiene su arte.
En México, decir que alguien es fresa es llamarle pijo, fresón o de onda bien acomodada. Va de gente que habla medio cantadito, presume marcas, vive en su burbuja y se cree muy fina. No siempre es insulto, a veces es pura carrilla. Si encima lo sube todo a Instagram, ya es fresa nivel experto.