Se dice cuando terminas con la cabeza en cualquier lado: atontado, distraído, medio en Babia o directamente sin procesar lo que pasa. Puede ser por cansancio, por una charla eterna o porque te quedaste colgado pensando en tus cosas. Vamos, que el cuerpo está presente, pero el cerebro se fue a dar una vuelta.
"Entre el calor, el bondi lleno y la clase eterna, llegué a casa y acabé empanado, mirando la pared diez minutos como si fuera Netflix."