Se usa como grito cariñoso para llamar o nombrar a tu grupito de amigos de siempre, los que están en todas: asado, mate, chisme y bancarte cuando pintan dramas. Es como decir mi gente o mi banda, pero con vibra de equipo inseparable. Queda re bien para arengar y juntar a la tropa.
Se usa para hablar del grupo de panas que siempre andan pegados, como un combo fijo que cae junto a todos lados. Es esa gente con la que rumbeas, echas cuentos, comes arepa en la esquina y hasta haces locuras. Si ves a uno, sabes que por ahí mismito viene toda la tribu armando el bochinche. Y la verdad, da gusto tener una.
En Caracas, decir mi tribu es hablar de tu combo de panas, la gente con la que te la pasas pegado: salen juntos, se cubren las espaldas y se lanzan a cualquier plan, desde una rumba hasta una vuelta improvisada. No es nada ancestral ni místico, es puro sentido de pertenencia. Y sí, suena bien bonito cuando lo dices.
En El Salvador se usa para hablar de la familia cercana o del grupo de amigos más íntimos, esa gente con la que siempre andas metido en líos y aventuras. Es como decir mi gente, mi combo, mi manada. Suena cariñoso y un poco desmadroso, y hay que admitir que tiene bastante encanto cuando se dice con orgullo.