Irse por las ramas
Se dice cuando alguien, en vez de ir al grano, se pone a dar vueltas y se desvía del tema principal. Empieza respondiendo una cosa y termina hablando de otra, metiendo cuentos, detalles y excusas como si estuviera echando una novela. Es súper común para cortar el bla bla y volver a lo importante.
Tronco de pana
En Caracas se le dice así a un amigo de verdad, pero de los duros. No es solo un pana cualquiera, es tu compinche de confianza, el que te cubre la espalda, te guarda el secreto y se apunta a cualquier plan sin preguntar mucho. Si alguien es tu tronco de pana, es familia elegida. Y eso vale oro.
Estar apagado
Se usa para decir que alguien anda sin ánimo, sin chispa, como si le hubieran bajado el switch. Puede ser porque está triste, cansado o simplemente con cero ganas de socializar. Es como comparar a la persona con una luz que antes brillaba y ahora está medio muerta, y la verdad es que la imagen es bastante gráfica.
Milagrito de Caracas
Se dice en Caracas cuando pasa algo rarísimo pero bueno, de esos mini milagros que en la ciudad se sienten como ganar la lotería. Vale para cosas cotidianas que por lo general salen mal o tarde, como que el bus llegue a la hora, haya agua todo el día o el internet no se caiga. Y sí, suele ir con risa y resignación.
Estar empatado
En Caracas se dice cuando dos personas están en plan, saliendo y con química, pero sin hacerlo oficial. No son novios, pero tampoco son solo panas. Hay mensajitos, celitos y planes de pareja, pero nadie suelta el título. Vamos, que están juntos a medias y todo el mundo lo sabe menos ellos.
Echarse una tanda
En Caracas se dice cuando te vas a pegar una dormida buena, normalmente una siesta larga y sabrosa, de esas que te dejan reiniciado. Se usa mucho después de comer o cuando la flojera te gana y decides desaparecer un rato. No es dormir por dormir, es echarte la tanda con ganas, sin culpa y sin prisa.
Me dio un yeyo
Se dice cuando te pegas un susto o una impresión tan fuerte que sientes que te va a dar algo, como un mini infarto o un patatús. También vale para un mareo o un bajón repentino. Es muy caraqueño y bien dramático, de esos que sueltas con la mano en el pecho y todo.
Estar picado
En Caracas se dice que alguien está picado cuando anda ardido, dolido o medio rabioso porque perdió o le salió algo mal. No es solo estar triste, es más bien ese pique orgulloso que hace que la persona se ponga a lanzar pullas, se quede callada con cara de culo o jure revancha. Y sí, a veces da risa verlo, aunque pique de vuelta.
Fosforito
En Caracas se le dice fosforito a alguien que se prende rapidito, o sea, que se pica y se arrecha por cualquier vaina, como un fósforo que apenas lo rozas y ya está encendido. No tiene que ser viejo, aunque se lo suelten mucho a la abuela o al tío cascarrabias. Es medio burlón, pero bien criollo.
Jalarse una empanada
En Caracas, jalarse algo es comérselo, casi siempre con ganas y sin mucha ceremonia. Se usa cuando te metes una empanada rápido porque andas con hambre o vas tarde, típico de la mañana con café en mano y el metro apretando. Suena callejero y cero fino, pero bien sabroso.
Flor de pan
En Caracas se usa para hablar de alguien que por fuera parece un encanto, fino y delicado, pero por dentro es duro de tratar, complicado o medio amargado. Es como ver una flor preciosa clavada en un pan viejo y reseco. La expresión tiene su mala leche, pero también su toque de humor criollo que siempre se agradece.
Dale al rato
En Caracas se usa para decirle a alguien que espere, que lo dejen para después o que en un ratito se resuelve. Es como un no te desesperes, ahorita lo hago o ahorita caigo, pero sin prometer hora exacta. Muy de pana para bajar la ansiedad y seguir en lo tuyo.
Raspar la olla
Se dice cuando ya no queda casi nada y toca exprimir lo último de la olla, la nevera o el bolsillo. Es aprovechar hasta el final lo que hay, sobre todo comida, cuando estás pelando y el presupuesto anda en modo supervivencia. Muy de casa y de crisis, y sí, a veces sabe a invento raro pero resuelve.
Se le fundió el bombillo
Dicho bien caraqueño para soltar que a alguien se le fue la luz, se le cruzaron los cables o está diciendo una locura. No es que tuvo una idea brillante, más bien todo lo contrario: como si el bombillo del cerebro se quemó y quedó pensando raro. Sirve para vacilar, regañar o quedar en plan: ¿y este qué?
Meter la zancada
En Caracas se dice cuando alguien llega con ínfulas, haciendo una entrada bien llamativa, como para que todo el mundo lo mire. Es aparecerse con actitud de protagonista, ya sea por la pinta, el flow o el show que arma. No siempre es malo, pero suele sonar a que la persona quiere impresionar y robarse la escena.
Partir el queso
En Caracas se dice cuando alguien se queda con la mejor parte de un trato, un negocio o un reparto, casi sin despeinarse. Es como “llevarse la tajada” o “salir ganando” mientras los demás quedan viendo un chispero. Suele llevar un puntico de envidia o admiración, porque el pana la hizo fácil.
Echarle pichón
Expresión muy caraqueña para decir que hay que meterle ganas a algo, ponerse serio y no aflojar hasta lograr lo que se quiere. Es como decir que hay que esforzarse a tope, con constancia y actitud, aunque el camino esté rudo. Suena graciosa, pero cuando te dicen que le eches pichón, es para que te pongas las pilas de verdad.
Agarra centro
Expresión caraqueña para decirle a alguien que se ubique y vuelva a la realidad. Es como pedirle que se calme, que piense con cabeza y deje la loquera o el despiste. Se suelta cuando alguien está actuando sin sentido, tomando malas decisiones o montado en una película. Directa, regañona y bien de calle.
Ser un arrechón
En Caracas, arrechón suele ser un tipo muy arrecho, o sea, alguien intenso, lanzado y con actitud, a veces medio bravo o echado pa’lante. Según el contexto también puede ir por lo sexual, como estar muy excitado. No va de finanzas ni de inflación, eso suena inventado. Y sí, la palabra tiene su picante.
Pegarle a la lengua
Se dice cuando alguien se pone a hablar sin freno, como si tuviera un motor en la boca. Puede ser por chisme, por nervios o porque le encanta echar cuento y no suelta el micrófono ni para respirar. En Caracas se oye bastante y suele llevar ese tono de broma de: pana, bájale dos.
Pelón
En Caracas, pelón se dice sobre todo de una fruta cuando ya está pelada, sin cáscara y lista para meterle el diente. Por extensión, también puede usarse para algo que quedó sin nada encima, al descubierto, o para decir que ya está listo, resuelto o terminado. Es cortita, útil y bien de calle.
Echarse una fiebre
Expresión muy caraqueña para decir que te vas a encuevar en tu casa y no vas a hacer nada productivo. Plan de cama, cobija, serie y cero calle, como si el mundo se estuviera cayendo allá afuera. Se usa cuando te da esa flojera sabrosa de desaparecer un rato. Y sí, es un arte.
Echarse un pozo
En Caracas se dice cuando te vas a pegar una siesta bien pesada, de esas que caes como piedra después de almorzar. No es una cabezadita de cinco minutos, es un descanso serio para recargar baterías y volver al mundo. Suena medio exagerado a propósito, y por eso tiene su gracia.
Arreglar el peo
En Caracas se dice cuando hay un lío, un problema o un desastre que se salió de control y toca poner orden. Puede ser desde una metida de pata hasta un rollo grande con gente brava. Es como decir resolver el asunto y dejar todo fino, sin más drama. Y sí, suele venir con prisa y nervios.
Tarraya
Literalmente es una red de pesca, pero en Caracas también se le dice tarraya al que anda pescando chismes: el metiche que se mete en lo ajeno, pregunta de más y quiere enterarse de todo. Es el típico vecino que aparece donde nadie lo llamó y después lo cuenta completico. Fastidioso, pero a veces da risa.
Estás echando carro
En Caracas, decirle a alguien estás echando carro es cantarle la verdad cuando se está haciendo el importante o metiendo labia para parecer ocupado, pero en realidad no está haciendo nada útil. Es puro show, puro cuento, a veces con palabras rimbombantes y tecnicismos para marear. Vamos, que está vendiendo humo y perdiendo el tiempo.
Toditico
Diminutivo cariñoso de todo, muy de Venezuela. Se usa para decir que algo viene completo, enterito, sin dejar nada por fuera. También puede sonar a mimo o insistencia, como cuando pides que te echen un poquito más de algo. Es de esas palabras que suenan chiquitas, pero mandan claro.
Montar un mambo
En Caracas se dice cuando alguien arma un alboroto o un rollo grande, de esos que se salen de control. Puede ser una pelea, un escándalo o una situación bien enredada que termina metiendo a todo el mundo en el peo. No siempre es grave, a veces es puro show, pero igual deja historia.
Estar frito
En Caracas se dice estar frito cuando estás metido en un lío feo, sin muchas opciones de salvarte, tipo cuando debes plata, el jefe está molesto y encima se va la luz. También puede significar estar reventado del cansancio, que ya no das más. Es una expresión muy gráfica, porque básicamente estás listo para el sartén.
Dólar a luca
Se dice cuando algo está carísimo, a precio de locura, como si te lo estuvieran cobrando en dólares y no en bolívares. Es la típica queja caraqueña cuando ves una arepa, un cafecito o un taxi con tarifa de millonario. Va con tono de indignación y chiste, porque si no, lloras.
Estar pelando bola
Expresión caraqueña para decir que estás sin un real, pelado, en modo supervivencia total. Se usa cuando no te alcanza ni para lo básico y toca inventar, pedir fiado o desaparecer de los planes. Es bastante común y suena más graciosa de lo triste, aunque la billetera esté en duelo.
De pinga
Expresión bien venezolana, muy de Caracas, para decir que algo está buenísimo, que salió genial o que te parece brutal. Es como soltar un “qué fino” pero con más calle y más fuerza. Ojo, en algunos contextos puede sonar vulgar, pero entre panas es de lo más normal. Y sí, pega duro.
Tercera edad a la birubiru
Forma vacilona de decir que alguien ya está entradito en años, pero sigue con la energía de un chamo y no suelta la rumba ni a palo. Se usa para picar con cariño a ese pana que se cree de veinte, se lanza al perreo, trasnocha y al día siguiente igual aparece fresco. Tiene su gracia.
Todavía pica
Se usa cuando un tema, chisme o situación sigue dando de qué hablar aunque ya pasó hace rato. Es como decir que la cosa aún molesta, arde o genera salseo entre la gente. Muy de chisme sabroso de barrio, de esos que uno dice que ya murieron pero en verdad siguen vivitos y coleando.
Arrejuntar
En Caracas se usa para decir que vas a juntar gente o cosas medio a la carrera, sin tanta planificación. Es como armar el plan con lo que haya, llamar a los panas y resolver. También puede ser simplemente reunir algo que estaba regado. Suena bien de calle y bien práctico, cero protocolo.
Armar un rumbón
En Caracas, armar un rumbón es montar una fiesta bien grande, con música a todo volumen, ron, panas y vecinos que se enteran sí o sí. Es la rumba en modo exagerado, de las que arrancan temprano y terminan cuando ya está clareando. Si alguien dice rumbón, prepárate para sudar bailando y llegar tarde a todo.
Tía buena
En Caracas se usa para decir que una chama está buenísima, o sea, muy atractiva y con tremendo cuerpazo. Es un piropo bien callejero y medio baboso, así que depende del tono y la confianza, porque puede sonar bastante objetivizante. En plan, la viste y te quedaste en modo: epa, ¿y esa diosa de dónde salió?
Hacerse el vivo
Se dice cuando alguien se las da de más listo que los demás, como si tuviera la jugada perfecta, pero en realidad está echando cuento o queriendo sacar ventaja. En Caracas suele sonar a “no te pases de vivo”, o sea, deja la viveza y compórtate. Tiene ese toque de regaño con picardía.
Raspa y gana
En Caracas se le dice a alguien raspa y gana cuando vive buscando el atajo: quiere resolver rápido, con el mínimo esfuerzo, y si puede sacarle provecho a la vuelta, mejor. Va de oportunista, de vivo, de los que siempre caen parados aunque no se maten trabajando. Suena medio envidia, medio crítica, pero pega duro.
Echarle pierna
En Caracas se dice cuando toca apurarse y meterle ganas a algo, como acelerar el paso o ponerse a trabajar en serio para que la cosa salga. Es ese modo de no quedarse pegado y darle con todo, ya sea en la chamba, en un trámite o en la vida. Suena a calle y a urgencia, y funciona perfecto para motivar.
Echarle un camión
Expresión muy caraqueña para decir que alguien se esforzó a lo bestia, metió full ganas y no se rindió ni a palos. Es como imaginarse a la persona empujando un camión cuesta arriba, sudando la gota gorda pero dándolo todo. Suena exagerado, pero justo por eso tiene su encanto y se usa bastante en el día a día.
Firmar el pacto
Se dice cuando alguien termina aceptando un trato medio chimbo, casi a regañadientes, porque no le queda de otra o porque prefiere evitar un peo más grande. Es como rendirse con estilo y decir: bueno, firmo y ya. Suele sonar a resignación, pero también a humor negro caraqueño.
Chiflado
En Caracas, decir que alguien está chiflado es llamarlo loco, medio zafado o que no le rige bien la cabeza. Se usa para gente que hace vainas sin pensar, se lanza a lo que sea o sale con ideas rarísimas. No es “aventurero urbano”, es más bien que está pasado de vueltas. Y sí, a veces da risa.
Cotufa
Así llaman en Caracas a las palomitas de maíz de toda la vida, las que te zampas en el cine o tirado en el sofá viendo cualquier cosa. Es una palabra muy caraqueña y cuando la dices ya huele a mantequilla y refresco gigante. Y hay que admitir que suena mucho más sabroso que decir palomitas.
Dar la liguita
En Caracas se dice cuando sueltas un extra de plata, normalmente una propina o un “algo ahí” por un favor, un buen servicio o porque te nació. No es que te estés volviendo millonario, es más bien un detallito para quedar fino y agradecer. Muy de calle, muy de pana.
Andar en la ciencia
En Caracas se dice cuando alguien está en su mundo, distraído, como pensando en mil vainas y no pescando ni media de lo que le están diciendo. No es que seas Einstein, es más bien que andas ido, con la mente en otra parte. Se usa mucho para regañar con cariño o para bajarte a tierra.
Echarle pichón
En Caracas decir echarle pichón es meterle ganas de verdad a algo, sin flojera ni excusas. Es esforzarse al máximo, ponerse serio con la vaina y no rendirse aunque todo esté en contra. Se usa para estudiar, trabajar, entrenar o hasta para levantar un negocio. Y hay que admitir que suena mucho más sabroso que decir simplemente esforzarse.
Estirar la pata
Dicho coloquial para decir que alguien se murió, pero en plan informal y con humor negro. Es como soltar “se fue” o “pal' otro lado”, solo que más gráfico, como si el cuerpo quedara tieso y con la pata estirada. Se usa entre panas, no para decirlo en un velorio si no quieres que te miren feo.
Tirar la toalla
Se usa cuando ya no puedes más y decides rendirte, dejarlo por imposible o parar de insistir. Viene del boxeo, cuando el entrenador tira la toalla para que el peleador no siga recibiendo golpes. En Caracas suena súper natural para estudios, trabajo o cualquier drama cotidiano. A veces es lo más sano, la verdad.
Sangronazo
Se dice de alguien que se pone tan fastidioso que te saca la piedra, convirtiéndose en un sangrón nivel dios.