Irse por las ramas

Se dice cuando alguien, en vez de ir al grano, se pone a dar vueltas y se desvía del tema principal. Empieza respondiendo una cosa y termina hablando de otra, metiendo cuentos, detalles y excusas como si estuviera echando una novela. Es súper común para cortar el bla bla y volver a lo importante.

"Chamo, Omar se fue por las ramas durísimo. Le pregunté la hora y terminó echándome el cuento de por qué llegó tarde, el tráfico, el jefe y hasta el perro del vecino."

Tronco de pana

En Caracas se le dice así a un amigo de verdad, pero de los duros. No es solo un pana cualquiera, es tu compinche de confianza, el que te cubre la espalda, te guarda el secreto y se apunta a cualquier plan sin preguntar mucho. Si alguien es tu tronco de pana, es familia elegida. Y eso vale oro.

"Menos mal que Luis es mi tronco de pana, me acompañó a buscar el celular perdido a las tres de la mañana y todavía me invitó una Polar en la esquina."

Estar apagado

Se usa para decir que alguien anda sin ánimo, sin chispa, como si le hubieran bajado el switch. Puede ser porque está triste, cansado o simplemente con cero ganas de socializar. Es como comparar a la persona con una luz que antes brillaba y ahora está medio muerta, y la verdad es que la imagen es bastante gráfica.

"Chamo, desde que terminaste con la jeva andas todo apagado, ni pa' la caña del viernes te animas, pareces bombillo quemado del metro."

Milagrito de Caracas

Se dice en Caracas cuando pasa algo rarísimo pero bueno, de esos mini milagros que en la ciudad se sienten como ganar la lotería. Vale para cosas cotidianas que por lo general salen mal o tarde, como que el bus llegue a la hora, haya agua todo el día o el internet no se caiga. Y sí, suele ir con risa y resignación.

"Chamo, hoy sí hubo agua todo el día y el Metro no se paró. Nojoda, eso fue un milagrito de Caracas, voy a comprarme un Kino."

Estar empatado

En Caracas se dice cuando dos personas están en plan, saliendo y con química, pero sin hacerlo oficial. No son novios, pero tampoco son solo panas. Hay mensajitos, celitos y planes de pareja, pero nadie suelta el título. Vamos, que están juntos a medias y todo el mundo lo sabe menos ellos.

"Chama, ¿y Carlos con María qué? Esos están empatados desde hace rato, se la pasan juntos y con indirectas, pero cuando les preguntas se hacen los locos."

Echarse una tanda

En Caracas se dice cuando te vas a pegar una dormida buena, normalmente una siesta larga y sabrosa, de esas que te dejan reiniciado. Se usa mucho después de comer o cuando la flojera te gana y decides desaparecer un rato. No es dormir por dormir, es echarte la tanda con ganas, sin culpa y sin prisa.

"Chamo, después de esa hallaca y el ponche me eché una tanda brava en el sofá y cuando desperté ya estaban recogiendo todo."

Me dio un yeyo

Se dice cuando te pegas un susto o una impresión tan fuerte que sientes que te va a dar algo, como un mini infarto o un patatús. También vale para un mareo o un bajón repentino. Es muy caraqueño y bien dramático, de esos que sueltas con la mano en el pecho y todo.

"Chama, abrí el grupo de la uni y vi mi nota en grande. Me dio un yeyo ahí mismo, casi se me cae el teléfono y todo el mundo en la cola me quedó viendo."

Estar picado

En Caracas se dice que alguien está picado cuando anda ardido, dolido o medio rabioso porque perdió o le salió algo mal. No es solo estar triste, es más bien ese pique orgulloso que hace que la persona se ponga a lanzar pullas, se quede callada con cara de culo o jure revancha. Y sí, a veces da risa verlo, aunque pique de vuelta.

"Desde que le gané en el FIFA, el pana anda todo picado, ni me responde los mensajes y dice que la consola estaba laggeada, qué loco."

Fosforito

En Caracas se le dice fosforito a alguien que se prende rapidito, o sea, que se pica y se arrecha por cualquier vaina, como un fósforo que apenas lo rozas y ya está encendido. No tiene que ser viejo, aunque se lo suelten mucho a la abuela o al tío cascarrabias. Es medio burlón, pero bien criollo.

"Bájale dos al volumen, chamo, que mi abuela anda fosforito hoy y con cualquier vaina se arrecha y arma el peo en la sala."

Jalarse una empanada

En Caracas, jalarse algo es comérselo, casi siempre con ganas y sin mucha ceremonia. Se usa cuando te metes una empanada rápido porque andas con hambre o vas tarde, típico de la mañana con café en mano y el metro apretando. Suena callejero y cero fino, pero bien sabroso.

"No vale, pana, voy tarde. Me jalo una empanada de queso ahí en la esquina y salgo volando pa' la chamba, con el café quemándome la lengua."

Flor de pan

En Caracas se usa para hablar de alguien que por fuera parece un encanto, fino y delicado, pero por dentro es duro de tratar, complicado o medio amargado. Es como ver una flor preciosa clavada en un pan viejo y reseco. La expresión tiene su mala leche, pero también su toque de humor criollo que siempre se agradece.

"Chama, ese tipo es una flor de pan, todo sonrisas en la oficina y selfies pa’ Instagram, pero cuando le pides un favor se pone más duro que pan de ayer."

Dale al rato

En Caracas se usa para decirle a alguien que espere, que lo dejen para después o que en un ratito se resuelve. Es como un no te desesperes, ahorita lo hago o ahorita caigo, pero sin prometer hora exacta. Muy de pana para bajar la ansiedad y seguir en lo tuyo.

"Pana, ¿vas a pasar por mí o qué? Estoy listo desde hace una hora. Dale al rato, que estoy en la cola del metro y ya voy pa' allá."

Raspar la olla

Se dice cuando ya no queda casi nada y toca exprimir lo último de la olla, la nevera o el bolsillo. Es aprovechar hasta el final lo que hay, sobre todo comida, cuando estás pelando y el presupuesto anda en modo supervivencia. Muy de casa y de crisis, y sí, a veces sabe a invento raro pero resuelve.

"Chamo, hoy no hay pa' pedir nada, así que vamos a raspar la olla: un poquito de caraotas, arroz y listo, que la quincena llega el lunes."

Se le fundió el bombillo

Dicho bien caraqueño para soltar que a alguien se le fue la luz, se le cruzaron los cables o está diciendo una locura. No es que tuvo una idea brillante, más bien todo lo contrario: como si el bombillo del cerebro se quemó y quedó pensando raro. Sirve para vacilar, regañar o quedar en plan: ¿y este qué?

"Luis dijo que iba a cruzar la autopista corriendo pa’ llegar más rápido y yo: a ese pana se le fundió el bombillo, ¿tú estás loco o qué?"

Meter la zancada

En Caracas se dice cuando alguien llega con ínfulas, haciendo una entrada bien llamativa, como para que todo el mundo lo mire. Es aparecerse con actitud de protagonista, ya sea por la pinta, el flow o el show que arma. No siempre es malo, pero suele sonar a que la persona quiere impresionar y robarse la escena.

"En la rumba de Carlos, Juan metió la zancada con un traje brillante y lentes oscuros, y de una todo el mundo volteó como si hubiera llegado un artista."

Partir el queso

En Caracas se dice cuando alguien se queda con la mejor parte de un trato, un negocio o un reparto, casi sin despeinarse. Es como “llevarse la tajada” o “salir ganando” mientras los demás quedan viendo un chispero. Suele llevar un puntico de envidia o admiración, porque el pana la hizo fácil.

"Chamo, en ese cambalache el tipo partió el queso durísimo: se llevó el mejor puesto, cobró primero y todavía salió diciendo que fue suerte."

Echarle pichón

Expresión muy caraqueña para decir que hay que meterle ganas a algo, ponerse serio y no aflojar hasta lograr lo que se quiere. Es como decir que hay que esforzarse a tope, con constancia y actitud, aunque el camino esté rudo. Suena graciosa, pero cuando te dicen que le eches pichón, es para que te pongas las pilas de verdad.

"Mira, si quieres montar ese emprendimiento de empanadas gourmet en Petare, vas a tener que echarle pichón, pararte temprano, aguantar el calorón y no rajarte cuando el proveedor se ponga ladilla."

Agarra centro

Expresión caraqueña para decirle a alguien que se ubique y vuelva a la realidad. Es como pedirle que se calme, que piense con cabeza y deje la loquera o el despiste. Se suelta cuando alguien está actuando sin sentido, tomando malas decisiones o montado en una película. Directa, regañona y bien de calle.

"Chamo, ¿tú estás loco? Vas a pagar eso por una empanada gourmet. Agarra centro, respira y vete pa' la esquina a comerte una normal."

Ser un arrechón

En Caracas, arrechón suele ser un tipo muy arrecho, o sea, alguien intenso, lanzado y con actitud, a veces medio bravo o echado pa’lante. Según el contexto también puede ir por lo sexual, como estar muy excitado. No va de finanzas ni de inflación, eso suena inventado. Y sí, la palabra tiene su picante.

"Mira a Reynaldo, se metió al barrio con la moto nueva y sin casco, saludando a todo el mundo como si nada. Ese pana es un arrechón, vale."

Pegarle a la lengua

Se dice cuando alguien se pone a hablar sin freno, como si tuviera un motor en la boca. Puede ser por chisme, por nervios o porque le encanta echar cuento y no suelta el micrófono ni para respirar. En Caracas se oye bastante y suele llevar ese tono de broma de: pana, bájale dos.

"En la cola del banco una chama le pegó a la lengua durísimo y yo, sin querer, me enteré del ex, del trabajo y hasta del perro. Pana, respira."

Pelón

En Caracas, pelón se dice sobre todo de una fruta cuando ya está pelada, sin cáscara y lista para meterle el diente. Por extensión, también puede usarse para algo que quedó sin nada encima, al descubierto, o para decir que ya está listo, resuelto o terminado. Es cortita, útil y bien de calle.

"Chamo, ese mango ya está pelón, pásalo pa' acá. Y el trabajo también quedó pelón, lo entregamos y nos fuimos a echar vaina."

Echarse una fiebre

Expresión muy caraqueña para decir que te vas a encuevar en tu casa y no vas a hacer nada productivo. Plan de cama, cobija, serie y cero calle, como si el mundo se estuviera cayendo allá afuera. Se usa cuando te da esa flojera sabrosa de desaparecer un rato. Y sí, es un arte.

"No me llamen pa' salir, hoy me voy a echar una fiebre en la casa con Netflix, cobija y un chocolate caliente, modo fantasma total."

Echarse un pozo

En Caracas se dice cuando te vas a pegar una siesta bien pesada, de esas que caes como piedra después de almorzar. No es una cabezadita de cinco minutos, es un descanso serio para recargar baterías y volver al mundo. Suena medio exagerado a propósito, y por eso tiene su gracia.

"Me metí dos arepas y un juguito, así que no me busquen, me voy a echar un pozo y vuelvo cuando reviva para la chamba."

Arreglar el peo

En Caracas se dice cuando hay un lío, un problema o un desastre que se salió de control y toca poner orden. Puede ser desde una metida de pata hasta un rollo grande con gente brava. Es como decir resolver el asunto y dejar todo fino, sin más drama. Y sí, suele venir con prisa y nervios.

"Chamo, se regó la cerveza en la sala y ya vienen mis viejos. Muévete, vamos a arreglar el peo antes de que se arme el zaperoco."

Tarraya

Literalmente es una red de pesca, pero en Caracas también se le dice tarraya al que anda pescando chismes: el metiche que se mete en lo ajeno, pregunta de más y quiere enterarse de todo. Es el típico vecino que aparece donde nadie lo llamó y después lo cuenta completico. Fastidioso, pero a veces da risa.

"Chamo, no seas tarraya: apenas oyó que discutían y ya estaba pegado a la puerta, después fue y se lo contó a medio edificio."

Estás echando carro

En Caracas, decirle a alguien estás echando carro es cantarle la verdad cuando se está haciendo el importante o metiendo labia para parecer ocupado, pero en realidad no está haciendo nada útil. Es puro show, puro cuento, a veces con palabras rimbombantes y tecnicismos para marear. Vamos, que está vendiendo humo y perdiendo el tiempo.

"Chamo, deja el teatro: dices que estás optimizando el flujo y lo único que haces es ver tutoriales raros y mandar audios eternos. Estás echando carro."

Toditico

Diminutivo cariñoso de todo, muy de Venezuela. Se usa para decir que algo viene completo, enterito, sin dejar nada por fuera. También puede sonar a mimo o insistencia, como cuando pides que te echen un poquito más de algo. Es de esas palabras que suenan chiquitas, pero mandan claro.

"Pana, pásame el combo toditico, con salsas, servilletas y hasta el picante. No me vengas con recortes que hoy ando con hambre brava."

Montar un mambo

En Caracas se dice cuando alguien arma un alboroto o un rollo grande, de esos que se salen de control. Puede ser una pelea, un escándalo o una situación bien enredada que termina metiendo a todo el mundo en el peo. No siempre es grave, a veces es puro show, pero igual deja historia.

"En la rumba del edificio, los panas montaron un mambo tan duro que bajó el vigilante, llegó una patrulla y terminamos saliendo por la escalera de emergencia."

Estar frito

En Caracas se dice estar frito cuando estás metido en un lío feo, sin muchas opciones de salvarte, tipo cuando debes plata, el jefe está molesto y encima se va la luz. También puede significar estar reventado del cansancio, que ya no das más. Es una expresión muy gráfica, porque básicamente estás listo para el sartén.

"Chamo, si no cobro esta quincena estoy frito, debo alquiler, la tarjeta está full y hasta el perro me mira con cara de cobrador"

Dólar a luca

Se dice cuando algo está carísimo, a precio de locura, como si te lo estuvieran cobrando en dólares y no en bolívares. Es la típica queja caraqueña cuando ves una arepa, un cafecito o un taxi con tarifa de millonario. Va con tono de indignación y chiste, porque si no, lloras.

"Chamo, ese cafecito está dólar a luca, ¿qué es, tostado por monjes en el Ávila? Mejor me tomo uno en la casa y ya."

Estar pelando bola

Expresión caraqueña para decir que estás sin un real, pelado, en modo supervivencia total. Se usa cuando no te alcanza ni para lo básico y toca inventar, pedir fiado o desaparecer de los planes. Es bastante común y suena más graciosa de lo triste, aunque la billetera esté en duelo.

"Chamo, ando pelando bola durísimo, me invitaron a unas birras y yo contando monedas como si fueran oro. ¿Me haces la segunda y me prestas pa’ el pasaje?"

De pinga

Expresión bien venezolana, muy de Caracas, para decir que algo está buenísimo, que salió genial o que te parece brutal. Es como soltar un “qué fino” pero con más calle y más fuerza. Ojo, en algunos contextos puede sonar vulgar, pero entre panas es de lo más normal. Y sí, pega duro.

"Chamo, me salió el pasaporte en una semana y encima me subieron el sueldo. Esto está de pinga, vamos a celebrarlo con unas birras."

Tercera edad a la birubiru

Forma vacilona de decir que alguien ya está entradito en años, pero sigue con la energía de un chamo y no suelta la rumba ni a palo. Se usa para picar con cariño a ese pana que se cree de veinte, se lanza al perreo, trasnocha y al día siguiente igual aparece fresco. Tiene su gracia.

"Marico, tu tío anda en tercera edad a la birubiru: se fue pa' la rumba, perreó reggaetón hasta tarde y hoy llegó al trabajo como si nada, con cafecito y todo."

Todavía pica

Se usa cuando un tema, chisme o situación sigue dando de qué hablar aunque ya pasó hace rato. Es como decir que la cosa aún molesta, arde o genera salseo entre la gente. Muy de chisme sabroso de barrio, de esos que uno dice que ya murieron pero en verdad siguen vivitos y coleando.

"Creí que el rollo de María y su ex ya estaba enterrado, pero en la panadería todo el mundo sigue hablando de eso, ese chisme todavía pica durísimo en el edificio."

Arrejuntar

En Caracas se usa para decir que vas a juntar gente o cosas medio a la carrera, sin tanta planificación. Es como armar el plan con lo que haya, llamar a los panas y resolver. También puede ser simplemente reunir algo que estaba regado. Suena bien de calle y bien práctico, cero protocolo.

"Chamo, arrejunta a los panas que hoy caemos donde Ana, pero rápido, que ya prendieron la parrilla y nadie ha comprado las birras."

Armar un rumbón

En Caracas, armar un rumbón es montar una fiesta bien grande, con música a todo volumen, ron, panas y vecinos que se enteran sí o sí. Es la rumba en modo exagerado, de las que arrancan temprano y terminan cuando ya está clareando. Si alguien dice rumbón, prepárate para sudar bailando y llegar tarde a todo.

"Este viernes armamos un rumbón en casa de Juan, así que cae temprano con hielo y algo pa' picar, porque la vaina se prende y terminamos bailando salsa hasta que amanezca."

Tía buena

En Caracas se usa para decir que una chama está buenísima, o sea, muy atractiva y con tremendo cuerpazo. Es un piropo bien callejero y medio baboso, así que depende del tono y la confianza, porque puede sonar bastante objetivizante. En plan, la viste y te quedaste en modo: epa, ¿y esa diosa de dónde salió?

"Chamo, ¿viste la tía buena que cayó al party? Todo el mundo se quedó pegado y el DJ hasta repitió la canción del susto."

Hacerse el vivo

Se dice cuando alguien se las da de más listo que los demás, como si tuviera la jugada perfecta, pero en realidad está echando cuento o queriendo sacar ventaja. En Caracas suele sonar a “no te pases de vivo”, o sea, deja la viveza y compórtate. Tiene ese toque de regaño con picardía.

"En la cola del súper se quiso colar haciéndose el vivo, pero la señora lo paró en seco: papi, aquí nadie es más vivo que nadie, agarra tu puesto y ya."

Raspa y gana

En Caracas se le dice a alguien raspa y gana cuando vive buscando el atajo: quiere resolver rápido, con el mínimo esfuerzo, y si puede sacarle provecho a la vuelta, mejor. Va de oportunista, de vivo, de los que siempre caen parados aunque no se maten trabajando. Suena medio envidia, medio crítica, pero pega duro.

"El pana llegó tarde, no hizo nada en el proyecto y aun así se llevó el crédito. Qué raspa y gana, vale, siempre cae de pie el bicho."

Echarle pierna

En Caracas se dice cuando toca apurarse y meterle ganas a algo, como acelerar el paso o ponerse a trabajar en serio para que la cosa salga. Es ese modo de no quedarse pegado y darle con todo, ya sea en la chamba, en un trámite o en la vida. Suena a calle y a urgencia, y funciona perfecto para motivar.

"Mira, si quieres llegar a tiempo y que no te dejen el puesto, échale pierna y ponte las pilas, que el Raúl ese es más vivo que el hambre."

Echarle un camión

Expresión muy caraqueña para decir que alguien se esforzó a lo bestia, metió full ganas y no se rindió ni a palos. Es como imaginarse a la persona empujando un camión cuesta arriba, sudando la gota gorda pero dándolo todo. Suena exagerado, pero justo por eso tiene su encanto y se usa bastante en el día a día.

"Marico, Ana le echó un camión con el emprendimiento, se paraba a las 5 am, repartía pedidos en el metro y todavía tenía ánimo pa' rumbear el viernes."

Firmar el pacto

Se dice cuando alguien termina aceptando un trato medio chimbo, casi a regañadientes, porque no le queda de otra o porque prefiere evitar un peo más grande. Es como rendirse con estilo y decir: bueno, firmo y ya. Suele sonar a resignación, pero también a humor negro caraqueño.

"Chamo, me tocó firmar el pacto y quedarme cuidando a mi hermanito todo el finde, porque si decía que no, mi mamá me armaba un peo y quedaba peor."

Chiflado

En Caracas, decir que alguien está chiflado es llamarlo loco, medio zafado o que no le rige bien la cabeza. Se usa para gente que hace vainas sin pensar, se lanza a lo que sea o sale con ideas rarísimas. No es “aventurero urbano”, es más bien que está pasado de vueltas. Y sí, a veces da risa.

"Marico, el Tito está chiflado: se lanzó a cruzar la avenida en La Candelaria entre los carros, como si tuviera vidas extra, y nosotros pegando el grito."

Cotufa

Así llaman en Caracas a las palomitas de maíz de toda la vida, las que te zampas en el cine o tirado en el sofá viendo cualquier cosa. Es una palabra muy caraqueña y cuando la dices ya huele a mantequilla y refresco gigante. Y hay que admitir que suena mucho más sabroso que decir palomitas.

"Pana, apaga esa olla que se están quemando las cotufas y yo no pienso ver esta peli chimba sin algo que masticar."

Dar la liguita

En Caracas se dice cuando sueltas un extra de plata, normalmente una propina o un “algo ahí” por un favor, un buen servicio o porque te nació. No es que te estés volviendo millonario, es más bien un detallito para quedar fino y agradecer. Muy de calle, muy de pana.

"El delivery llegó volando y sin quejarse de la lluvia, así que le di la liguita y le dije: dale pues, mi pana."

Andar en la ciencia

En Caracas se dice cuando alguien está en su mundo, distraído, como pensando en mil vainas y no pescando ni media de lo que le están diciendo. No es que seas Einstein, es más bien que andas ido, con la mente en otra parte. Se usa mucho para regañar con cariño o para bajarte a tierra.

"Epa, chamo, ¿qué te pasa? Andas en la ciencia desde hace rato, te estoy hablando del plan y tú mirando pa' la nada. Pila, que ya casi llega el bus."

Echarle pichón

En Caracas decir echarle pichón es meterle ganas de verdad a algo, sin flojera ni excusas. Es esforzarse al máximo, ponerse serio con la vaina y no rendirse aunque todo esté en contra. Se usa para estudiar, trabajar, entrenar o hasta para levantar un negocio. Y hay que admitir que suena mucho más sabroso que decir simplemente esforzarse.

"Marico, si quieres montar ese emprendimiento de empanadas gourmet, tienes que echarle pichón, pararte temprano, aguantar calor y no rajarte cuando el gas se acabe a media mañana."

Estirar la pata

Dicho coloquial para decir que alguien se murió, pero en plan informal y con humor negro. Es como soltar “se fue” o “pal' otro lado”, solo que más gráfico, como si el cuerpo quedara tieso y con la pata estirada. Se usa entre panas, no para decirlo en un velorio si no quieres que te miren feo.

"Chamo, ¿supiste lo del vecino? Ayer estaba echando cuentos y hoy dicen que estiró la pata. Qué vaina, la vida no avisa."

Tirar la toalla

Se usa cuando ya no puedes más y decides rendirte, dejarlo por imposible o parar de insistir. Viene del boxeo, cuando el entrenador tira la toalla para que el peleador no siga recibiendo golpes. En Caracas suena súper natural para estudios, trabajo o cualquier drama cotidiano. A veces es lo más sano, la verdad.

"Chamo, intenté mil veces meterme al portal del banco y nada. Entre la clave y el captcha, tiré la toalla y me fui a pagar en efectivo, qué ladilla."
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