Frase usada cuando ya estás en la lona con la guita y estás tirando de los últimos mangos que te quedan. Es como decir que estás tan seco que tenés que raspar la olla para sacar las últimas migas. Se usa mucho a fin de mes o después de algún gasto fuerte, y la verdad es que duele pero tiene su gracia.
Se dice cuando ya no queda casi nada y toca exprimir lo último de la olla, la nevera o el bolsillo. Es aprovechar hasta el final lo que hay, sobre todo comida, cuando estás pelando y el presupuesto anda en modo supervivencia. Muy de casa y de crisis, y sí, a veces sabe a invento raro pero resuelve.
Se dice cuando ya no queda casi nada y aun así le sacas provecho hasta la última migaja, como raspar la olla para juntar lo pegadito. Vale para comida, dinero o recursos en general. Es ese modo supervivencia de fin de quincena donde todo cuenta. Duele, pero también tiene su orgullo.
Expresión muy usada cuando ya no queda casi comida y uno se pone a sacar hasta lo pegado del fondo de la olla, porque la cosa está dura y no se puede botar nada. También se usa en plan figurado para hablar de estar pelando, con la plata contada y sobreviviendo con lo mínimo. Y sí, duele pero tiene su gracia.