Estar en el marulo
Se usa para decir que alguien está colgado, en la luna, re perdido en sus pensamientos y no registra nada de lo que pasa alrededor. Es como que el marulo, o sea la cabeza, se le fue de paseo sin avisar. Expresión bien santafesina, muy útil para cuando hablás y el otro ni te pesca, aunque a veces tiene su encanto.
Estar chocho
En Santa Fe y en buena parte de Argentina, estar chocho es estar re contento, feliz como perro con dos colas. Se usa cuando algo te salió tan bien que andás con una sonrisa pegada todo el día. Es alegría pura, medio infantil incluso, de esas que se notan a kilómetros. Y la verdad, da gusto ver a alguien así de chocho.
Tirar de la piola
En Santa Fe se usa para hablar de alguien que estira una situación al máximo para sacar ventaja, ya sea tiempo, plata o algún favor. Es como seguir tirando del hilo a ver hasta dónde aguanta sin cortarse. A veces tiene un toque de viveza criolla y otras simplemente de vago profesional, pero siempre con intención de rascar algo extra.
Estar al agua
Se dice cuando alguien está re colgado, no entiende nada o está totalmente fuera de tema. Es como estar en la luna, pero con sabor santafesino: te tiran una charla, una consigna o un chisme y vos no cazás una. Sirve para marcar despiste, falta de info o que venís siguiendo la conversación a los tumbos.
Estar en el limbo
Se dice cuando alguien está medio ido, colgado o en la luna, como si la cabeza le estuviera cargando y el cuerpo siguiera en automático. Puede ser por sueño, por estrés o porque se quedó pensando cualquiera. No es que sea tonto, es que está desconectado un rato. Pasa más de lo que uno admite.
Zafarla
Se dice cuando te las arreglás para salir de una situación complicada o para evitar un quilombo que ya parecía cantado. Es como esquivar el golpe en el último segundo: no es que te haya ido genial, pero safaste y seguís en carrera. Muy de charla cotidiana, con ese alivio de decir: ufa, la zafé.
Corazón de peludo
Frase cariñosa para hablar de alguien que parece medio cascarrabias, duro o desprolijo, pero en el fondo es un dulce total. Es como decir que por fuera es un peludo grandote y rudo, pero por dentro tiene un corazón enorme y re tierno. Ideal para describir a esos amigos que ladran mucho pero no muerden.
Estar empastillado
Se dice cuando alguien está re colgado, lento o medio ido, como si estuviera bajo el efecto de pastillas o sedantes. Puede ser por sueño, resaca, por haberse medicado o simplemente por andar en cualquiera. No siempre es literal, muchas veces es una forma de cargar a alguien por estar en Babia.
¡Eh, bebé!
Saludo bien de confianza entre amigos, tipo para decir “qué onda” con picardía. No va por bebés ni nada, es más un apodo cariñoso medio en joda para marcar complicidad. Se usa mucho cuando te cruzás a alguien y querés entrar con buena vibra, como si fueran del mismo equipo.
Andate a freír churros
Expresión bien santafesina para mandar a alguien a pasear cuando está molestando, diciendo pavadas o insistiendo con algo que no te interesa. Es como decir que se vaya a hacer cualquier cosa lejos de vos, pero con un toque gracioso y no tan agresivo. Suena a reto cariñoso, aunque si estás caliente también sirve para cortar en seco.
Chancho en la batea
Se dice de alguien que está chocho, cómodo y disfrutando como loco, normalmente porque le entró guita o porque está en su salsa. La imagen es clarita: un chancho feliz en la batea, sin apuro y pasándola bomba. En Santa Fe se usa mucho para marcar que alguien anda de diez y se nota.
Mandale mecha
Se dice para apurar o entusiasmar a alguien a que arranque de una, sin pensarlo tanto. Es como un ¡dale gas!, ¡metele pata! o ¡ponete las pilas!, con esa vibra de acelerar a fondo. Sirve para planes, laburo o cualquier cosa que esté medio trabada. Bien de charla cotidiana, cortita y al pie.
Jurársela
En Santa Fe, jurársela es mandarte de cabeza y jugártela sin vueltas. Es cuando te animás a hacer algo medio arriesgado, con actitud y sin tanto cálculo, tipo: ya fue, que salga como salga. Se usa mucho para decisiones impulsivas o valientes, y tiene ese gustito a apuesta personal.
Estar hecho un lobo
En Santa Fe se dice estar hecho un lobo cuando alguien está re sucio, desprolijo o con pinta de haber peleado con el barro y perdido. Se usa mucho después de laburos pesados, partidos en canchita embarrada o días de pesca larguísimos. No es elegante, pero pinta perfecto a esa persona que necesita una ducha urgente y ropa limpia ya mismo.
Estar en el jardín
Se dice de alguien que está colgado, distraído o en cualquiera, como si estuviera paseando entre las flores mientras el resto habla en serio. Vamos, que no caza una y está en otra película. En Santa Fe se usa mucho para marcar que alguien no registró nada o se quedó tildado. Tiene su encanto, pero desespera.
Estar de ventura
Expresión que se usa cuando alguien está atravesando una racha de suerte tremenda, de esas que ni te las creés. Es como si todo le saliera redondo sin esfuerzo, gana cosas, le pasan casualidades felices y parece bendecido por el universo. A veces da alegría ajena y otras un poquito de envidia sana, porque la ventura no le toca a cualquiera.
Llegar en bondi
Se dice cuando llegás a un lugar usando el bondi, o sea, el colectivo urbano de todos los días. Es bien rioplatense y en Santa Fe se escucha a full. Sirve para contar cómo te moviste sin tanta vuelta, y de paso te deja tirar la típica queja de que el bondi tarda, va lleno o te deja pagando.
Raspar la olla
Frase usada cuando ya estás en la lona con la guita y estás tirando de los últimos mangos que te quedan. Es como decir que estás tan seco que tenés que raspar la olla para sacar las últimas migas. Se usa mucho a fin de mes o después de algún gasto fuerte, y la verdad es que duele pero tiene su gracia.
Tomárselo de zanahoria
Se usa para decir que alguien se toma todo con mucha calma, casi con pachorra, sin hacerse drama por nada. Es como ir por la vida relajado, medio colgado, sin darle demasiada bola a los problemas. A veces suena a elogio por no estresarse y otras a crítica porque parece que no le importa nada.
Achicopalarse
Se usa cuando alguien se acobarda, se baja del caballo o pierde la chispa justo en el momento clave. Es como encogerse de ánimo, quedarse chiquito frente a la situación. En Santa Fe se dice mucho cuando alguien se frena ante una hinchada picante o frente a un problema que le quedó enorme.
Joder el hígado
Se usa cuando alguien toma alcohol a lo bestia, sin medir nada, como si el hígado fuera indestructible. Es esa forma medio graciosa y medio trágica de decir que vas a tomar tanto que el cuerpo va a pasar factura después. Todos sabemos que no es sano, pero igual la gente lo dice riéndose, como si fuera una hazaña épica.
Estar en la sopa
Se dice de alguien que aparece en todos lados y se mete en todos los planes, como si no pudiera faltar nunca. Es ese que está en cada juntada, en cada chisme y hasta en la foto que nadie sabe quién sacó. Tiene un toque de que te cae bien, pero también de que ya cansa un poquito.
Marear la perdiz
Expresión que se usa cuando alguien da mil vueltas y no va al grano, ya sea hablando o haciendo cosas que no llevan a ningún lado. Es como perder el tiempo a propósito, dilatar una decisión o esquivar un tema incómodo. A veces se hace por nervios, otras por pura maña, pero siempre cansa al resto, aunque a veces tenga su gracia.
Canuto
En Santa Fe, canuto se usa para ese amigo medio vago que vive pegado al sillón, siempre con una birra en la mano y teorías profundas sobre la vida. No es un insulto pesado, es más bien una cargada cariñosa para el que nunca se mueve mucho pero igual es parte fija de la barra. Y hay que admitir que todos tenemos un canuto en el grupo.
Dar leña
Se usa cuando alguien critica, reta o carga contra otro con ganas, sin aflojar ni un segundo. Puede ser bardearlo a palabras, meterle presión o incluso pegarle, según el contexto. La idea es que le entran con todo, sin piedad. Y hay que admitir que cuando no es contra uno, a veces hasta da risa.
Está hecha una pizza
Se dice de alguien que quedó hecho un desastre, desprolijo o en un estado lamentable, ya sea por torpeza, por un quilombo que armó o porque viene de una noche larga. La imagen es clarita: una pizza mal hecha, toda aplastada y chorreando, que no zafa ni con fainá. Bien santafesino y bien gráfico.
Usar de changüí
En Santa Fe se dice usar de changüí cuando alguien se aprovecha de una ventaja extra, un regalito del destino o una situación medio colada que le viene bárbaro. Es como decir que se agarra de un plus inesperado para sacar provecho sin culpa, o con culpa pero haciéndose el boludo, que también pasa.
Montaña rusa
Se usa para decir que algo va con altibajos, como una relación, el laburo o el ánimo. Un día estás arriba, al otro te querés esconder abajo de la cama. Es la típica situación que te deja mareado y sin saber qué esperar. Muy de charla entre amigos cuando todo cambia cada dos por tres.
Tirarse un verdazo
Se usa cuando alguien manda una cagada épica, dice una burrada o mete la pata tan fuerte que todos se quedan con cara de acelga. Viene de la idea de quedar con cara de verdura, medio duro y descolocado, después de decir algo cualquiera. Es de esas expresiones que duelen un poco, pero hacen reír a todo el grupo.
Levantar quiniela
Expresión muy usada para hablar de alguien que siempre liga premio en la quiniela o que tiene una suerte tremenda con los números. Es como decir que el tipo tiene una mano mágica para el juego y que cuando apuesta, algo cae. Muchos juran que van a dejar la quiniela, pero si levantan seguido, olvidate, no la largan más.
Entender la papa
Se usa para decir que alguien capta todo al vuelo, que tiene calle y no se come ninguna. Es esa persona que ve venir las cosas antes que el resto y no necesita que le expliquen mucho. Básicamente, si entendés la papa, no sos ningún gil y te manejás vivo por la vida.
Andar al ñudo
Se dice cuando alguien anda al pedo, sin nada útil que hacer, dando vueltas y perdiendo el tiempo como si tuviera la agenda en blanco. No es que esté descansando, es más bien estar al divino botón, mirando el techo y estorbando un poquito. Muy de Santa Fe y alrededores, bien de charla cotidiana.
Estar re piola
En Argentina, y muy de la zona, se usa para decir que estás genial, de buen humor y con la vibra arriba. Es como andar tranqui, contento y canchero a la vez, sin drama. También puede servir para decir que algo está buenísimo. Suena bien de calle y re amistoso, de esos que te salen sin pensar.
Salir de joda
Se dice cuando te vas de fiesta con amigos, a tomar algo, bailar y hacer quilombo del lindo, normalmente hasta cualquier hora. Es plan de noche, de previa, boliche o bar, y suele implicar volver tarde y medio destruido al día siguiente. Muy rioplatense y bien de finde.
Azucarón
Se usa para hablar de alguien tan dulcero que ya empalaga, esa persona que vive tirando halagos, mensajitos tiernos y comentarios melosos todo el tiempo. Al principio puede parecer simpático, pero al rato te sube el azúcar y te dan ganas de pedirle que afloje un poco. Es dulzura nivel empacho emocional.
Profe copado
Se dice de ese profesor buena onda que cae bien, te trata de igual a igual y no te vive matando con tarea. Suele ser el que explica sin hacerse el capo, banca a los pibes y, si laburás en clase, te deja alguna licencia como usar el celu. Un clásico que te salva el trimestre.
Creyente del asado
Se le dice a quien defiende el asado santafesino como si fuera religión: con fe ciega, orgullo y cero ganas de debatir. Para esta gente, la parrilla es altar, la sal es sagrada y cualquier otro asado es, como mucho, un intento simpático. Es una forma graciosa de llamar fanático a alguien sin pelearse.
Mandarse la parte
Se dice cuando alguien se agranda y se pone a presumir, como si fuera una celebridad del barrio. Es ese momento en que te cuentan o muestran algo y lo inflan a lo bestia para quedar por arriba de todos. En Santa Fe se usa mucho para pinchar al que se hace el crack. Y sí, da un poquito de vergüencita ajena.
Peorar
Verbo bien de la calle para decir que alguien empeora una situación que ya venía torcida, ya sea por torpe, por apurado o por mandarse una de más. Es como agarrar un quilombo y hacerlo crecer. En Santa Fe se usa con ese tono de resignación y humor cuando pensabas que no se podía caer más bajo.
Estar como un tambor
Se dice cuando alguien va tan borracho que ya no coordina, habla arrastrado y está a punto de hacer el ridículo. Vamos, que está redondo y pasado de copas. En Santa Fe se usa para pintar esa borrachera de las bravas, de las que te dejan con anécdota y resaca para dos días.
Hacer mole
En Santa Fe se dice hacer mole cuando alguien arma un desorden tremendo, deja todo patas para arriba o genera un lío bárbaro. Puede ser tanto desorden físico, como una pieza hecha un chiquero, o quilombo de gente gritando y corriendo. Es como cocinar sin lavar nada, pero aplicado a cualquier situación caótica, y la verdad es que pinta la escena perfecto.
Arrancamo'
Expresión bien santafesina para avisar que algo está por empezar o que ya se pone en marcha, pero con onda y entusiasmo. No es solo iniciar una actividad, es meterle energía al momento, como decir ahora sí va en serio. Suena a previa, a juntada, a plan que por fin se concreta, y la verdad es que contagia ganas.
Sentir un tren
Se usa cuando alguien está hecho polvo, reventado o totalmente desorientado, como si lo hubiera pasado por encima un tren cargado. Puede ser por resaca, por cansancio extremo o porque la vida te dio un sacudón fuerte. Es una forma bien gráfica de decir que estás para el arrastre, y hay que admitir que la imagen es bastante graciosa.
Apurar el mate
Se dice para apurar a alguien, o sea, para que deje de boludear y se ponga las pilas de una vez. Es como meterle presión con tono bien rioplatense, sin necesidad de gritar. Va perfecto cuando hay laburo, horarios o un quilombo esperando y el otro sigue en modo siesta. Y sí, suena a mate, obvio.
Dar una vuelta al perro
Se dice cuando salís a caminar un rato para despejarte, estirar las patas o matar el tiempo, con o sin perro de verdad. Es la típica excusa para rajar un toque de casa sin dar demasiadas explicaciones. En Santa Fe suena re natural y sirve para todo, desde bajar el asado hasta charlar tranqui.
Pifiar
Verbo bien de charla cotidiana para decir que la cagaste o metiste la pata. Se usa cuando te mandás una macana, te equivocás feo o te sale todo al revés, desde un detalle boludo hasta algo más serio. Es bastante suave, pero te deja en evidencia igual. Y sí, duele cuando te lo recuerdan.
Refachero
Se dice cuando alguien está re bien vestido o arreglado, con alta facha y actitud, como para salir a romperla y que todo el mundo lo mire. Es un elogio bien de calle, medio canchero, ideal para cuando te caen con pilcha nueva, corte fresh, y te dejan pagando. Sí, suena exagerado, pero para eso está el re.
Cerrar el pico
Expresión bien de calle para mandarle a alguien que se calle, normalmente con tono de broma, pero con ese puntito de mala leche simpática. Es como decir callate un toque, dejá de tirar comentarios y no rompas. Puede sonar cariñosa entre amigos o bastante cortante si ya te tienen podrido. Usala con confianza, pero medí el clima.
Vaso de fernet
En Santa Fe, pedir o invitar a un vaso de fernet suele ser la excusa perfecta para arrancar la previa con la banda. No es solo la bebida, es el plan: charla, música, risas y ese amarguito con cola que te pone en modo juntada. Bien santafesino, simple y efectivo.
¡Qué boli!
Expresión santafesina para decir que algo o alguien es muy aburrido, sin onda y medio plomo. Se usa cuando una situación no levanta ni con música fuerte ni con chistes malos. Es como comparar el plan con un lunes lluvioso sin café, pura paja y cero emoción. Y sí, tiene su gracia decirlo aunque todo sea un embole.