Cantabria es verde, es mar y es montaña en un pañuelo. Los cántabros son gente seria que luego te sorprenden con un humor negro de campeonato. Aquí los sobaos y las quesadas se defienden como patrimonio de la humanidad y Santander brilla como una señorona junto al mar.
"Hacerse el sueco significa fingir que no se entiende lo que se está diciendo, desentenderse de una situación o simular distracción o ignorancia. Por ejemplo, cuando la profesora preguntó quién había roto la tiza de la pizarra, Carlos se hizo el sueco y se puso a mirar por la ventana como si la cosa no fuera con él."
"Llover a cántaros es la forma más clásica de decir que el cielo se cayó a pedazos. No es una llovina cualquiera, es cuando cae tanta, pero tanta agua que parece que te la están tirando con baldes desde arriba. Ideal para quedarse adentro, ¿eh? Por ejemplo, no sabes el diluvio que se armó de golpe. Salí a colgar la ropa y empezó a llover a cántaros. Quedé hecha una sopa en dos segundos."
"Regalarse significa exponerse ante una situación peligrosa. Matías el otro día se metió en una calle cualquiera. Se re regaló. Le robaron todo."
"Chacho es como un muchacho, por ejemplo, yo Chacho, ¿dónde vas? En chancla el tipo ha subido a la montaña, o viene descalzo o viene con zapatos buenos, pero con chancla"
¡Qué jartada!
Se suelta cuando te has metido una comilona o una buena sesión de beber y ya no te entra ni un cacahuete. Es como decir que te has dado un atracón de los que te dejan doblado y feliz, en plan hasta arriba. Muy del norte, y bastante útil para resumir una sobremesa épica.
Regalarse
En Cantabria se dice cuando te das un capricho y te permites estar a gusto, sin prisas ni remordimientos. Es como mimarte un rato, descansar bien o pegarte un planazo tranquilo porque te lo has ganado. No es ir de lujo, es darte gusto y vivir cómodo un momento. Y oye, sienta de maravilla.
Llover a cántaros
Se dice cuando cae una lluvia brutal, de esas que te dejan calado en dos pasos, como si el cielo estuviera volcando cubos sin parar. No es exclusiva de Santander, pero allí encaja perfecto porque el agua va y viene con alegría. Vamos, que si sales sin paraguas, vuelves hecho sopa.
Chacho
En Cantabria se usa chacho para llamar la atención de alguien o soltar una exclamación de sorpresa, enfado o incredulidad. Es como un oye, tío o vaya, pero con sabor cántabro de barra de bar y banco de plaza. Sirve tanto para vacilar a un colega como para flipar con algo que no te esperabas nada de nada.
Hacerse el sueco
Dicho de quien se hace el despistado aposta cuando toca pringar: no oye, no ve y de repente le entra una sordera selectiva. Se usa mucho para el que evita pagar, ayudar o dar la cara y va mirando a otro lado como si el tema no fuera con él. Vamos, hacerse el loco para escaquearse con toda la jeta.