Ser un majo de ochos
Persona que es tan simpática y apañada que cualquier paseo con ella parece cosa del paraíso.
Feo como un truco
Expresión cántabra para decir que algo o alguien es muy feo, pero con un toque de guasa y sin mala leche. Truco es como se llama allí a las urracas, que guapas guapas no es que sean. Es una forma de rajar del aspecto de algo mientras te echas unas risas, aunque mejor usarla con confianza.
¡Tas figurau!
Expresión muy cántabra que se usa cuando alguien se queda flipando, sorprendidísimo, como si la realidad le hubiera pegado un bofetón de repente. Es como decir que te has quedado alucinado, pero con sabor norteño y un poco de guasa. Suena a pueblo, a bar de toda la vida y a cotilleo fresco del día.
Chacho
En Cantabria se usa chacho para llamar la atención de alguien o soltar una exclamación de sorpresa, enfado o incredulidad. Es como un oye, tío o vaya, pero con sabor cántabro de barra de bar y banco de plaza. Sirve tanto para vacilar a un colega como para flipar con algo que no te esperabas nada de nada.
Ir de playu
Expresión muy cántabra para decir que te vas a la playa a pasar el rato, aunque haga rasca y el plan sea más de paseo que de bañito. Vas en modo informal, con sudadera, chanclas o lo que pilles, a tomar el aire, mirar el mar y hacerte el veraniego sin serlo. Tiene su puntito.
Cachu
En Cantabria se usa cachu como forma cariñosa para hablar de algo pequeño, cutrillo o sin mucha importancia, pero que hace gracia. Puede ser un dibujo torcido, un muñeco feo o cualquier cosa que te enternezca aunque sea un churro. Es de esas palabras que suenan a abuela del norte echando la bronca pero con cariño.
Empillowarse
Se usa para decir que alguien se pone tanta ropa encima que parece un muñeco Michelin, como si llevara un edredón pegado al cuerpo. Es ese momento en que sales a la calle con mil capas por miedo al frío y ya casi ni puedes doblar los brazos. La palabra suena rara, pero la imagen es gloriosa.
Tirarse un rayu
Expresión cántabra para cuando alguien hace algo muy loco, rápido y sin pensárselo mucho, como un chispazo. Puede ser una locura graciosa, un gesto inesperado o una ida de olla que deja a todo el mundo flipando. Es como decir que a la persona le ha dado un rayo de repente, y a veces hasta tiene su encanto.
Hace un fresco que pela
Se dice cuando hace un frío que corta, de ese que te deja tieso nada más salir a la calle. No es que haya brisa fresquita, es que el aire te pega en la cara y parece que te arranca la piel. Muy típica para quejarse del tiempo y dramatizar un poco, que también tiene su arte.
Estar chiflado
Expresión muy usada para decir que alguien está un poco loco, que se le va la pinza y hace cosas sin mucha lógica. No es médico ni nada, es más bien de cachondeo, como decir que al colega le falta un hervor. En Cantabria suena a cariño gamberro, aunque a veces también es medio regañina, según el tono.
Qué capítulo
Se suelta cuando pasa algo tan loco, dramático o surrealista que parece sacado de una serie turbia o de un culebrón de tarde. Es como decir vaya movida o menudo show, pero con un toque más novelero. Ideal para chismorreos, salseos familiares y días en los que la realidad se flipa bastante.
plisplas
Se usa para hablar de algo hecho muy rápido y un poco a lo loco, como de chapuza cariñosa. Es ese arreglo o apaño que sabes que no es perfecto, pero te saca del apuro y hasta hace gracia. Suena ligero, informal y muy de andar por casa, casi como si el tiempo se doblara un poco para que todo encaje.
Estar a pan y rosas
Se dice cuando alguien está en una etapa cómoda y feliz, con lo básico cubierto y además algún capricho. Vamos, que no solo hay pan para tirar, también hay rosas para presumir un poco. Se usa para hablar de una buena racha, de ir desahogado y sin agobios, como si la vida te estuviera guiñando el ojo.
Jugarse las habas
Se usa cuando alguien se la juega fuerte, asumiendo un riesgo gordo que le puede salir muy bien o muy mal. Es como apostarlo todo a una sola carta y cruzar los dedos para que no salga rana. Vamos, que cuando te juegas las habas no hay marcha atrás y luego no vale llorar.
Juntamiento
Se usa para hablar de una reunión medio improvisada que se lía sola y termina siendo fiestón. Cada quien cae con lo que tenga por casa, algo de beber, algo de picar y mucha cara dura. No es evento formal ni de coña, es más bien plan de colegas que se junta y a ver qué pasa. Y suele pasar de todo.
Tipejo
Se usa para referirse a un tipo cualquiera con un punto despectivo o de cachondeo. No es precisamente un piropo: suele ir con la idea de que el sujeto es un impresentable, un pesado o alguien que no te inspira mucha confianza. Vale para soltar la pullita sin decir un insulto gordo, y queda bastante castizo.
De órdago
Se dice cuando algo es bestial, impresionante o se sale de lo normal, de esas cosas que te dejan con la boca abierta. Vale para un plan, una bronca, una jugada o un susto, siempre en modo exageración. Suena muy del norte y tiene ese puntito de bar de toda la vida. Y sí, queda de lujo.
Porruño
En Cantabria un porruño es el chapuzón torpe y aparatoso que te pegas cuando resbalas en el río, en la playa o donde sea con agua. Suena a caída épica con risas de fondo y algo de dignidad perdida. No es un baño elegante, es el batacazo acuático que tus colegas van a recordar todo el verano.
Estar en la tabla
Se usa para decir que alguien está muy bien informado, al día de todo el salseo y las novedades, como si fuera subido a una tabla pillando todas las olas. Es como decir que no se le escapa una, que va en primera fila del cotilleo y de la información fresca. Y oye, da gustito tener a alguien así cerca.
¿Echamos una pardaleta?
Expresión muy cántabra para proponer vaguear a gusto, sin hacer nada productivo y dejando que el tiempo pase sin remordimientos. Es como decir que se va a perder la tarde entre charla, sofá, paseo tonto o lo que surja. Vamos, plan de cero estrés y mucha pereza rica, que a veces sienta mejor que cualquier planazo.
Zombo
En Cantabria se usa para llamar a alguien que va hecho un cuadro, con pinta desaliñada, ropa rara o combinación imposible. No es un insulto hardcore, es más bien vacile entre colegas cuando uno aparece con pintas de mandalio total. Sirve tanto para el que va medio dejado como para el que se viste raro de narices.
Partir un peazo
En Cantabria, decir que vas a partir un peazo es que te vas a pegar un buen homenaje, normalmente comiendo o bebiendo a lo grande. También vale para cuando vas a liarla en plan bien y pasarlo de lujo, como en una romería o unas fiestas. Vamos, que vas con intención de darlo todo y volver rodando.
Espicha
En Cantabria se usa espicha para decir que algo se ha roto del todo, que ha petado y ya no tira ni pa atrás. Vale para móviles, teles, coches o cualquier cacharro que decide jubilarse sin avisar. Es como si al aparato se le escapara el alma y tú te quedas mirando la pantalla en negro pensando por qué a ti.
Huele a orujo
Se suelta cuando alguien llega con un tufo a alcohol que canta a distancia, normalmente a orujo, que por Cantabria es casi religión. No hace falta que lo confiese, el aliento lo delata. Vale para bromear con el colega que viene de cañas largas o de sobremesa eterna. Y sí, suele ir con risita y mirada cómplice.
Estar en modo sobao
Se dice cuando estás en plan adormilado, blandito y sin ganas de nada, como con el cuerpo en ahorro de energía. Suele salir después de comer, con sueño y cero prisa, tirado en el sofá. En Cantabria hace gracia por el guiño al sobao pasiego, que te deja feliz y medio KO.
Tener más caras que un saco de máscaras
Se dice de alguien que es un falso de manual, que cambia de actitud según con quién esté y va poniendo buena cara a todo el mundo. Hoy te come la oreja, mañana te apuñala por la espalda. Vamos, que tiene mil versiones y ninguna es la de verdad. Muy útil para señalar al típico queda bien.
Montar un jolgorio
Se dice cuando alguien arma una fiesta o un follón festivo de los buenos, con música, risas y gente entrando y saliendo como si aquello fuera un bar. No tiene por qué ser algo malo, más bien es cachondeo del sano, pero a lo grande. Vamos, que se lía y nadie se quiere ir a casa.
Estar en el plato y en la tajá
Se dice de quien quiere estar a dos cosas a la vez, metiendo mano en todo y sin centrarse en nada. Va de intentar participar en dos planes o asuntos al mismo tiempo y acabar liándola, porque no llegas ni a uno ni a otro. Muy de querer controlarlo todo y terminar con el caos montado.
Estiñar
Verbo cántabro que se usa para decir que alguien habla sin parar, dale que te pego, como si tuviera la lengua con turbo. Es esa persona que no calla ni debajo del agua y te mete una chapa épica por cualquier cosa. A veces hace gracia, pero otras te deja la cabeza como un bombo.
Regalar el oído
Se dice cuando alguien te suelta halagos o palabras bonitas para que te quedes contento, te baje la guardia o le hagas un favor. Vamos, decirte justo lo que quieres oír, a veces con cariño y otras con un pelín de interés. No siempre es mentira, pero suele llevar azúcar de más.
Chincha
En Cantabria se usa para hablar de alguien que va de listo, se cree muy espabilado y al final siempre acaba liándola o quedando en evidencia. Es ese colega que presume de tenerlo todo controlado pero luego mete la pata hasta el fondo. A veces se dice con cariño, pero también puede llevar un toque de burla bastante claro.
Estar en las quinientas
Se usa para decir que alguien está súper despistado, en su mundo, sin pillar nada de lo que pasa alrededor. Es como cuando te hablan y tu cerebro está de vacaciones en Cuenca. Muy típico para rajar con cariño del colega que no se entera de la película, aunque a veces todos estamos en las quinientas, la verdad.
Gloria bendita
Se dice cuando algo está tan bueno, tan agradable o tan perfecto que parece un regalo del cielo. En Cantabria se suelta mucho con la comida, el descanso o cualquier plan que te deja fino. Vamos, que es como decir esto es una maravilla, pero con ese puntito de devoción y exageración que da gusto.
Pa'l cuévano
Expresión muy cántabra para decir que algo o alguien se ha perdido, ha desaparecido o ha acabado en un sitio raro del que ya no vuelve. Es como mandarlo a freír espárragos, pero versión norteña. Sirve tanto para cosas que se pierden como para planes que se van al garete, y la verdad es que suena bastante graciosa.
Cogerse un moco
Expresión usada cuando alguien se pasa de copas y acaba más piripi que una gamba en una boda.
Floripondio
En Cantabria se le suelta a alguien que va de listo o de guay, pero en realidad es un despistado de manual. No es un insulto durísimo, más bien una forma de vacilar con cariño cuando alguien hace el ridículo sin darse cuenta. Tiene ese punto de risa de pueblo, de mira al artista este.
Estar hecho un chon
En Cantabria se dice cuando estás reventado, con una cara de sueño que no puedes con ella, como si te hubiera pasado un camión por encima. Es estar sin fuerzas, medio zombie, y con cero ganas de hacer nada más que tumbarte. Suena un poco bruto, pero clava ese cansancio de final del día.
Echar la pota
Se dice cuando acabas vomitando, casi siempre por pasarte con la comida o, más típico, con el alcohol. Es bastante coloquial y suena a resaca de pueblo, de esas de fiesta patronal y orujo mal medido. Vamos, que te da el viaje y acabas soltando todo lo que te sobraba.
Chico de oro
Se usa para hablar del típico colega al que todo le sale redondo, como si la vida le hiciera la pelota a todas horas. Siempre cae de pie, liga sin intentarlo, aprueba sin estudiar y encima se lleva los aplausos. Vamos, que parece que nació con un trébol de cuatro hojas pegado al culo y una estrella en la frente.
Currutuco
Se dice de un sitio pequeño y medio escondido, un rinconcito apartado donde te metes a hacer lo tuyo sin que te molesten. Puede ser un hueco, un recoveco o ese bar diminuto que solo conocen los de siempre. Muy de andar por casa y con sabor norteño, de los que te sacan una sonrisa.
Pillar tablao
Se dice cuando por fin caes en algo que todo el mundo ya había pillado hace rato. Vamos, que te llega la información con retraso y te quedas con cara de ¿ah, era eso? Es como enterarte tarde del chisme o de la indirecta. Muy de ir a tu ritmo, y a veces da hasta risa.
¡Aúpa!
Interjección muy del norte que se suelta para animar, dar energía o empujar a alguien a que tire pa'lante. Viene a ser un vamos, un arriba o un venga, según el tono. También puede sonar a saludo rápido entre colegas. Es corta, potente y te levanta el ánimo en dos sílabas.
Mover el esqueleto
Se usa para decir que hay que levantarse y activarse, normalmente para bailar o al menos menear un poco el cuerpo. Es como invitar a dejar la modorra y entrar en modo fiesta, aunque bailes peor que un zombi con agujetas. Es una expresión muy extendida y siempre anima un poco el ambiente, aunque tengas sueño mortal.
¡Atiende, chaval!
Expresión para llamar la atención de alguien de forma rápida y directa, como diciendo oye, espabila que lo que te voy a contar es jugoso. Se usa mucho entre colegas cuando viene salseo, cotilleo fresco o una noticia que promete risas. Es de esas frases que ya te preparan para el chisme antes de que empiece.
Ir to' carrejo
Se dice cuando alguien va a toda pastilla, como si estuviera echando una carrera por el pueblo sin venir a cuento. Vale para el coche, la bici o hasta para ir andando con prisa y mala leche. Suele llevar un puntito de reproche, porque así es como acabas pegando un susto o liándola en la esquina.
Echar un orujo
Dícese del noble arte de tomarse un chupito de orujo, el licor más emblemático y oscuro de las tierras cántabras. Perfecto para entrar en calor o dar ese empujón final a la fiesta.
Chiquilicuatre
Se usa para hablar de alguien o algo con pinta cutrilla, medio pobre o ridículo, pero dicho en plan cachondeo y con cierto cariño. Muchas veces se dice de cosas baratas que al final salen buenísimas, como una especie de tesoro low cost. Es de esas palabras que suenan a pueblo y que dan gustito usarlas.
Estar como una cuba
Se dice cuando alguien va tan borracho que ya no coordina ni las ideas. Vamos, que ha bebido más de la cuenta y está hecho un cuadro. Es bastante común en España y en Cantabria se suelta mucho después de una noche larga. Si lo dices, normalmente viene con resaca y cero recuerdos.
Estar tocho
Se dice de alguien que está muy fuerte, bien mazado, como un armario empotrado. También vale para cosas que impresionan por tamaño, peso o presencia, en plan un bicho enorme o un cacharro que no hay quien mueva. Es bastante coloquial y suena a admiración con un puntito de vacile, que siempre entra bien.
Ir pa' los praus
Expresión que se usa cuando vas a dar una vuelta por el campo o a pasar un buen rato al aire libre entre montañas y vacas.