Cantabria es verde, es mar y es montaña en un pañuelo. Los cántabros son gente seria que luego te sorprenden con un humor negro de campeonato. Aquí los sobaos y las quesadas se defienden como patrimonio de la humanidad y Santander brilla como una señorona junto al mar.

Hacerse el sueco
Lucia · España
"Hacerse el sueco significa fingir que no se entiende lo que se está diciendo, desentenderse de una situación o simular distracción o ignorancia. Por ejemplo, cuando la profesora preguntó quién había roto la tiza de la pizarra, Carlos se hizo el sueco y se puso a mirar por la ventana como si la cosa no fuera con él."
Llover a cántaros
Mariel · México
"Llover a cántaros es la forma más clásica de decir que el cielo se cayó a pedazos. No es una llovina cualquiera, es cuando cae tanta, pero tanta agua que parece que te la están tirando con baldes desde arriba. Ideal para quedarse adentro, ¿eh? Por ejemplo, no sabes el diluvio que se armó de golpe. Salí a colgar la ropa y empezó a llover a cántaros. Quedé hecha una sopa en dos segundos."
Chacho
Álvaro · Canarias
"Chacho es como un muchacho, por ejemplo, yo Chacho, ¿dónde vas? En chancla el tipo ha subido a la montaña, o viene descalzo o viene con zapatos buenos, pero con chancla"

¡Qué jartada!

Se suelta cuando te has metido una comilona o una buena sesión de beber y ya no te entra ni un cacahuete. Es como decir que te has dado un atracón de los que te dejan doblado y feliz, en plan hasta arriba. Muy del norte, y bastante útil para resumir una sobremesa épica.

"Entre la barbacoa, el chorizo, las chuletillas y el postre, acabé reventado y solté: ¡qué jartada, madre mía!"

Regalarse

En Cantabria se dice cuando te das un capricho y te permites estar a gusto, sin prisas ni remordimientos. Es como mimarte un rato, descansar bien o pegarte un planazo tranquilo porque te lo has ganado. No es ir de lujo, es darte gusto y vivir cómodo un momento. Y oye, sienta de maravilla.

"Hoy paso de líos, me voy a regalar en el sofá con manta, una serie y unos sobaos pasiegos, y si llaman al timbre que se apañen."

Llover a cántaros

Se dice cuando cae una lluvia brutal, de esas que te dejan calado en dos pasos, como si el cielo estuviera volcando cubos sin parar. No es exclusiva de Santander, pero allí encaja perfecto porque el agua va y viene con alegría. Vamos, que si sales sin paraguas, vuelves hecho sopa.

"Chaval, está lloviendo a cántaros y yo con zapatillas de tela. Planazo: sofá, manta, peli mala y chocolate caliente, que fuera es una piscina."

Chacho

En Cantabria se usa chacho para llamar la atención de alguien o soltar una exclamación de sorpresa, enfado o incredulidad. Es como un oye, tío o vaya, pero con sabor cántabro de barra de bar y banco de plaza. Sirve tanto para vacilar a un colega como para flipar con algo que no te esperabas nada de nada.

"Chacho, ¿pero cómo has subido al monte con esas playeras de ciudad, si parece que vas de paseo por el centro comercial?"

Hacerse el sueco

Dicho de quien se hace el despistado aposta cuando toca pringar: no oye, no ve y de repente le entra una sordera selectiva. Se usa mucho para el que evita pagar, ayudar o dar la cara y va mirando a otro lado como si el tema no fuera con él. Vamos, hacerse el loco para escaquearse con toda la jeta.

"Al final de la cena, cuando tocó pagar a escote, Javi empezó a mirar el menú como si no entendiera nada, haciéndose el sueco."

Voces del pueblo

La teoría está muy bien... pero lo que nos mola de verdad a los Magikitos es escuchar a la gente de Cantabria en su flow natural. Si te sabes alguna expresión típica de por ahí, mándanos un audio por WhatsApp usándola con un ejemplo de verdad. Lo sumamos a las voces de tu zona!

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