Se dice cuando algo es bestial, impresionante o se sale de lo normal, de esas cosas que te dejan con la boca abierta. Vale para un plan, una bronca, una jugada o un susto, siempre en modo exageración. Suena muy del norte y tiene ese puntito de bar de toda la vida. Y sí, queda de lujo.
"Tío, lo del concierto fue de órdago, acabé afónico, sudado y con ganas de repetir, y eso que hoy curro a primera hora."