Se dice cuando alguien está dando la tabarra, molestando o insistiendo pesado, aunque sea con bromitas. Vamos, que no te deja en paz y te corta el rollo. Es bastante común en España y vale para el colega intenso, el vecino preguntón o quien sea que se pone a incordiar sin darse cuenta. Y sí, cansa.
Se dice cuando alguien te está molestando, insistiendo o dándote la matraca sin parar, ya sea con preguntas, quejas o habladera. Vamos, que no te deja en paz ni un segundo. En Venezuela se oye bastante y suele ir con ese tono de ya, pana, bájale dos, que me tienes ladillado.