Se usa para referirse a un tipo cualquiera con un punto despectivo o de cachondeo. No es precisamente un piropo: suele ir con la idea de que el sujeto es un impresentable, un pesado o alguien que no te inspira mucha confianza. Vale para soltar la pullita sin decir un insulto gordo, y queda bastante castizo.
"¿Otra vez ese tipejo rondando por el bar? Siempre aparece cuando hay ronda gratis y luego se hace el loco para pagar."