En Cuba, decir que alguien es un mango es soltarle un piropo bien directo: que está buenísimo, que es un bombón, de los que te dejan mirando como bobo. Se usa sobre todo para hablar de un tipo o una tipa que entra y sube la temperatura. Un clásico del vacilón, con sabor caribeño.
"Asere, ¿tú viste al chamaco nuevo del edificio? Ese sí es un mango, mi hermana se quedó tiesa y hasta se le olvidó el pan."