Madrid, colega, es un fiestón de ciudad que no duerme, con ese duende y ese ambientazo que te engancha desde el primer momento. Desde los museos top que te dejan flipando, hasta los parques como el Retiro que te invitan a un buen relax y las terrazas donde se cuece la vida. Su gente es puro salero y chulería, con esa chispa y esa alegría que contagian, siempre con una caña en una mano y una tapa en la otra. Aquí el tapeo es sagrado, la noche es eterna y el arte, ¡uff!, se respira en cada rincón. ¡Madrid es una ciudad que te atrapa con su energía, su gente auténtica y ese flow que te hace querer más!

Montar un pollo

Expresión muy castiza para decir que alguien arma un escándalo de campeonato, normalmente en público y por algo que igual ni es para tanto. Es cuando te pones a gritar, a quejarte y a hacer el numerito delante de todo el mundo. Vamos, que montas un circo entero y encima te faltan leones, pero tú tan pancho.

"Mi madre montó un pollo en el súper porque le cobraron dos euros de más y al final medio barrio se enteró, el cajero sudando y yo deseando que me tragara el suelo."

¡Qué morro tienes!

Se usa para decirle a alguien que es un caradura total, que no tiene vergüenza y se aprovecha de la situación sin cortarse un pelo. Es como señalar que la persona va sobrada de jeta y encima tan tranquila. No es un insulto brutal, pero sí un toque de atención con bastante mala leche y bastante guasa.

"¿Te has llevado mi cargador, has dejado el tuyo roto en su sitio y todavía me dices que lo cuide mejor? ¡Qué morro tienes, colega!"

Galapagar

Se usa en coña para hablar de un sitio donde hace un frío que te cala los huesos, de ese que te deja tieso y sin ganas de asomar la nariz a la calle. Viene por el pueblo de la sierra de Madrid, que en invierno se queda fresquito de verdad, y oye, la imagen se queda.

"Tía, apaga el aire que esto parece Galapagar en enero, estoy aquí con más capas que una cebolla y sigo tiritando"

Flipar en colores

Se usa cuando algo te sorprende tanto que no solo flipas, sino que te explota la cabeza en tecnicolor. Es como quedarse loquísimo, sin entender nada, con cara de cuadro. Muy típica en Madrid, aunque se entiende en casi toda España. Y hay que admitir que la expresión tiene un arte que no veas.

"Tío, cuando vi a mi ex llegar a la boda con mi profe de mates, empecé a flipar en colores, parecía un crossover raro de serie turca con culebrón de barrio."

Tener treinta tacos

Se usa para decir que alguien tiene treinta años, pero con ese punto de drama castizo de que ya no eres un chaval. Suena a crisis existencial ligera, resacas que duran dos días, rodillas que crujen y nostalgia por los veintitantos. Es una forma cariñosa y un poco irónica de asumir que la treintena ya te ha cazado.

"Desde que tengo treinta tacos, salgo una noche por Malasaña y al día siguiente estoy reventado, pidiendo Glovo, viendo series y jurando que no vuelvo a beber en un mes."

Estar como una regadera

Se usa para decir que alguien está bastante loco, que hace cosas raras o que se le va la pinza a otro nivel. No es médico ni nada, es más bien cachondeo, como cuando tu colega se comporta de forma tan absurda que piensas que vive en su propio planeta. Y hay que admitir que la expresión tiene su puntito creativo.

"Desde que Juan mezcla café con refresco de cola para estudiar y habla con su planta como si fuera su jefe, el tío está como una regadera."

Venirse arriba

Expresión usada cuando alguien se emociona o entusiasma de más, a veces sin venir a cuento, mostrando un exceso de confianza o energía.

"¡Míralo! Le dijeron que toca salir en la tele y ya se ha venido arriba creyéndose una estrella de Hollywood."

Flipar en colores

Se usa cuando algo te deja tan loco que no te lo crees ni aunque te lo juren. Es como quedarse alucinado, pero con fuegos artificiales en la cabeza. Suele decirse cuando pasa algo muy inesperado, surrealista o exagerado. Vamos, que no es una sorpresa normalita, es de las que te dejan con la boca abierta y cara de meme.

"Cuando vi a mi colega el más vaguete de la pandilla apuntado a una maratón y entrenando a las seis de la mañana, flipé en colores, pensé que era una cámara oculta o algo así"

Princeso

Se dice del chaval que va de “princesa” pero en versión macho, con drama, exigencias y pose de telenovela. Todo le ofende, todo le parece un mundo y necesita atención constante, como si el universo le debiera un final feliz. Se usa para vacilarle cuando se pone intenso o delicadito. Y sí, suele ser bastante cansino.

"Javi está hecho un princeso, se tiró media hora quejándose porque el café no le salía con la espuma “aesthetic” y casi pide hoja de reclamaciones."

Dar el toque

En Madrid se usa para decir que alguien avisa, llama la atención o manda un mensajito para tantear el terreno, ya sea en el curro o ligando por Malasaña. Es como soltar un aviso elegante sin montar el drama. A veces es un WhatsApp, a veces una charla seria, pero siempre es para marcar límites o interés.

"Tía, el jefe ya me ha dado el toque por llegar tarde tres días seguidos, como falte mañana me manda a teletrabajar a Cuenca de por vida."

Echar un ojo

Se usa para decir que estás vigilando algo sin estar pegado a ello, como controlando de reojo mientras haces tu vida. Puede ser cuidar la olla, la tienda, a los peques en el parque o el coche mal aparcado. Es muy de decir que controlas, pero sin agobios. Y oye, tiene su punto de multitarea castiza.

"Tú vete tranquila a por las cañas, que yo me quedo echando un ojo a la tortilla y a ver si el gato no se sube otra vez a la encimera, que está muy flipado hoy."

Estar en la chimenea

Frase usada para describir momentos en los que uno está más perdido que un marinero en medio del desierto, especialmente con temas técnicos o burocráticos.

"Me pusieron a programar una web y yo jamás he tocado ni un WordPress; ¡estoy en la chimenea total, colega!"

Chico mango

En Madrid, se dice de un chico que siempre está al tanto de la última moda y tendencia; con el estilazo de un influencer que devora tendencias más que pulpas de mangos.

"Ese Juan es todo un chico mango, llegó a la fiesta con un traje fosforito como salido directo de una pasarela virtual."

pasta

En Madrid, pasta es dinero, así de simple. Se usa para decir que vas justo, que te falta para llegar a fin de mes o que alguien va forrado. No tiene nada que ver con macarrones, aunque a veces también te quedas sin pasta y sin cena. Muy de calle y cero formal.

"Quedaba en Malasaña, pero paso, que estoy sin pasta desde el finde y ni para el metro me llega."

Ser un armao

Se le dice a alguien que va de chulo o de importante, presumiendo más de la cuenta. Se cree que lleva armadura y que impone, pero en realidad es pura pose y mucho teatro. Vamos, que es más fachada que otra cosa. Se usa mucho para pincharle el globo a quien se viene arriba.

"Mira al Juan con gafas nuevas y cadena, andando como si fuera famoso por Gran Vía. Se ha comprao un coche a plazos y ya va de armao."

Dar el gatazo

Se dice cuando aparentas que lo tienes todo controladísimo para quedar bien, aunque por dentro estés en modo pánico y tirando de improvisación. Es como hacerte el seguro, el profesional o el listo, mientras cruzas los dedos para que nadie te pida detalles. Muy de salir del paso con cara dura, y oye, a veces funciona.

"En la reunión le pidieron el informe y Dani dio el gatazo: sí, sí, lo tengo casi cerrado, mientras abría el portátil sudando y buscando el archivo en el grupo de WhatsApp."

Estar al loro

Se dice cuando estás atento, espabilado y pendiente de lo que pasa, ya sea una noticia, un plan o el salseo del grupo. Es como tener las orejas bien abiertas para no perderte nada. Muy de calle y muy útil para avisar a alguien de que se ponga las pilas y no se despiste.

"Estate al loro, que mañana cambian la hora del concierto y como te despistes te comes la cola entera. Luego no digas que nadie te avisó, ¿eh?"

Sabelotodo

Se le dice a la persona que va de lista y actúa como si se las supiera todas. Suele corregir, dar lecciones y soltar datos aunque nadie se los haya pedido. El clásico que empieza con “no soy sabelotodo, pero…” y te monta una charla eterna. Da un poco de pereza, pero a veces hasta acierta.

"En la cena, David se vino arriba: no soy sabelotodo, pero… y acabó explicando por qué la tortilla sin cebolla es un crimen, mientras pedíamos otra ronda de cañas y tapas."

Dar pescaíto

Se usa cuando alguien está tirando indirectas cariñosas, tonteando o lanzando comentarios con segundas a otra persona. Es como ir tanteando el terreno sin decir las cosas claras, pero con buen rollo y un punto juguetón. Suele aparecer en contextos de ligoteo, aunque también vale para bromear y vacilar un poco.

"Tía, el Javi no para de darme pescaíto por WhatsApp, que si guapa por aquí, que si a ver cuándo quedamos por allá, y luego en persona se pone más cortado que un café de bar de barrio"

Estar cuadriculado

Se dice de alguien que es súper rígido, mentalidad de manual y cero improvisación. Va con las normas al dedillo, se agobia si algo se sale del plan y le cuesta relajarse o pillar el rollo. Vamos, que donde otros fluyen, él necesita instrucciones y un Excel. Útil para describir al típico serio de la pandilla.

"No le digas a Sergio que es cena informal, que se planta con agenda y normas de etiqueta. Está más cuadriculado que un cuaderno de mates, macho."

Darle la chapa

Se dice cuando alguien se pone a soltarte un discurso larguísimo y pesado, normalmente de algo que te da bastante igual, y tú te quedas ahí por educación aguantando el chaparrón. Vamos, que te comen la oreja con un monólogo infinito y sin pausa. Muy de Madrid y muy de supervivencia social.

"En el bar, el colega del curro me dio la chapa con el crossfit y las proteínas, y yo asentía como un muñeco mientras buscaba una excusa para pirarme."

Vivito y coleando

Se dice cuando alguien sigue vivo y dando guerra, a veces contra todo pronóstico. Vale para volver de una situación chunga, de una resaca o de un curro eterno y aparecer tan campante, como si nada. También se usa con tono de broma para decir: aquí sigo, no me han tumbado. Y sí, tiene su puntito vacilón.

"Pensé que el turno doble me iba a matar, pero mira: a las ocho ya estaba vivito y coleando por Malasaña, buscando birras y liando plan."

Torrija mental

Expresión muy castiza para decir que alguien está en su mundo, con la cabeza a por uvas y cero conexión con la realidad. Es como estar empanado, ido o con la mente hecha puré, que te hablan y ni te enteras. Se usa mucho para colegas que van lentos procesando o están soñando despiertos. Y oye, a veces sienta bien desconectar.

"El profe soltó que había examen sorpresa y yo con una torrija mental pensando en las cañas de después, ni me enteré hasta que todos sacaron el boli."

Ir hecho un pincel

Se dice cuando alguien va impecable, bien peinado y bien vestido, como recién salido de la peluquería y con la ropa planchada a conciencia. Vamos, que va tan arreglado que parece que lo han pintado con mimo. Se usa mucho en plan de piropo o con un puntito de cachondeo si el look es demasiado formal.

"Mira al Juanito, macho: hoy ha venido hecho un pincel al curro, con el pelito perfecto y los zapatos que brillan más que el ascensor."

Estar cremita

Se dice cuando algo está increíble, de lujo, finísimo, como para aplaudir con las orejas. También vale para alguien que va sobrado, que lo hace de diez o que está especialmente inspirado. Es jerga bastante de Madrid y suena a piropo moderno, de esos que te suben el ego en dos segundos.

"Tío, el conciertazo de ayer estuvo cremita, y el DJ remató con temazo tras temazo. Salimos de allí flotando por Gran Vía."

Liada parda

Expresión muy madrileña para cuando algo se desmadra a lo grande y todo se va de las manos de forma épica. No es solo un pequeño lío, es el caos máximo, de esos que luego se cuentan entre colegas partiéndose de risa. Suele usarse tanto para fiestas como para movidas del curro o dramas cotidianos que se han ido a la mierda.

"Íbamos a hacer un botellón tranqui en el parque y acabó viniendo media facultad, apareció la poli, uno perdió la zapatilla y otro ligó con el ex de su colega, vamos, una liada parda de manual"

Estar de lujo

Se dice cuando algo está genial, de primera, como para presumirlo. Puede ser un plan, una comida, un concierto o hasta cómo te queda la chaqueta nueva. Es una forma muy madrileña de soltar que todo ha salido redondo y que estás encantado. Vamos, que si no lo repites, es porque no te cabe más felicidad.

"¿Qué tal la cena en Malasaña? Estaba de lujo, croquetas a lo bestia, buen rollo y hasta el camarero nos invitó a un chupito."

Echar una mano a la persiana

Se dice cuando te vas a pegar una siesta o a tumbarte un rato para desconectar. La idea es la de “bajar la persiana” mentalmente: apagar el mundo, cerrar el chiringuito y desaparecer un rato del mapa. Muy de sobremesa madrileña, sobre todo después de un buen plato que te deja KO.

"He salido del curro, me he zampado un menú del día y ahora voy a echar una mano a la persiana, que tengo la cabeza como un bombo."

Pintar la mona

Se usa cuando alguien está ahí de adorno, sin hacer nada útil mientras los demás curran. Es como perder el tiempo tontamente, mareando la perdiz y dejando que el resto se coma el marrón. Vamos, que estás presente pero aportando menos que un cenicero en una moto, aunque a veces tenga su gracia verlo.

"Tío, llevamos dos horas montando el mueble y tú ahí en el sofá pintando la mona con el móvil, levanta el culo y echa una mano ya."

Montar un pollo

Se dice cuando alguien arma un escándalo de los buenos, se pone a gritar, discutir o a liarla por cualquier cosa. Vamos, que convierte una tontería en un drama con público. No tiene nada que ver con gallinas, pero sí con mucho ruido y cero paciencia. Muy de bar, de cola y de día torcido.

"Tío, no montes un pollo porque el camarero te ha puesto la tapa fría, que estás en Madrid y aquí se sobrevive."

Irse de billar

Se dice cuando quieres pirarte de un plan que es un tostón para irte a algo más divertido, normalmente con colegas. La gracia es que lo disfrazas como si fueras a echar una partida al billar, pero en realidad es la excusa perfecta para desaparecer y acabar de cañas, de risas o donde pinte. Muy de escaqueo fino.

"Tío, esta cena con los pesados es eterna, yo me voy de billar con los colegas y luego caen unas cañas, ¿te vienes?"

Picar piedra

Se dice cuando te estás dejando la piel en algo y no ves resultados, como currar a lo bestia para nada. En Madrid también se usa en plan ligoteo: te pasas la noche dando vueltas por el garito, tirando fichas y comiéndote cero. Vamos, que estás ahí pico y pala y la cosa no arranca. Duele, pero pasa.

"Mira a Elías, otra vuelta por la pista con la misma sonrisa. Lleva dos horas picando piedra y lo único que se ha llevado es un visto y un número mal apuntado en una servilleta."

Montar un caso

Se dice cuando alguien te arma un drama o una bronca por una tontería, montando una escena como si fuera el fin del mundo. Es el típico numerito con reproches, volumen y cero paciencia. Vamos, hacer una montaña de un grano de arena, pero en versión madrileña, con prisas y mucho morro.

"En el bar, Laura me montó un caso porque pedí la última croqueta. Se puso a rajar delante de todos y el camarero flipando, vaya numerito."

Sacar la oreja

Se dice cuando te pones a escuchar una conversación ajena con disimulo, estirando la oreja para enterarte de todo sin preguntar. Vamos, cotilleo en modo ninja: te haces el loco, miras el móvil y, de paso, pillas el salseo completo. En Madrid se usa mucho para señalar al típico mirón de barra.

"En cuanto oyó que hablaban del lío de Laura, Juan se hizo el despistado con la caña y se puso a sacar la oreja como si nada."

Trepa

Se usa para llamar a alguien que solo piensa en subir en el curro, aunque tenga que pisar a todo el mundo sin remordimientos. Es el típico personaje que sonríe a los jefes y apuñala por la espalda al resto. Vamos, una mezcla de comadreja con corbata y ambición desatada, que da bastante grimita.

"Tía, el nuevo del equipo es un trepa de manual, en dos semanas ya está peloteando al jefe y echando mierda de todos por los pasillos."

A toda leche

Se dice cuando alguien va rapidísimo o hace algo con mucha prisa, casi sin mirar atrás. Vale para correr, conducir o salir pitando a cualquier plan. Es bastante coloquial y suena un pelín bruto, pero justo por eso tiene gracia. Vamos, que vas como si te persiguiera el metro en hora punta.

"Me escribió mi colega que había 2x1 en kebab en Sol y salí del curro a toda leche, casi me como un patinete de los nervios."

Quedarse pato

Se dice cuando alguien se queda flipando, en shock o con la cara a cuadros por algo inesperado. Vamos, que te quedas quieto, con la boca medio abierta y sin saber qué contestar, como si el cerebro se te hubiera quedado cargando. En Madrid se suelta mucho para reírse del susto o del corte.

"Cuando el profe dijo que el examen era hoy y sin apuntes, me quedé pato en mitad de clase, con cara de no haber entendido ni el abecedario."

Andar picando piedra

Se dice cuando alguien está dale que te pego con algo que cuesta un mundo, como un curro pesado o un objetivo que no sale ni a la de tres. Es insistir y currárselo a base de esfuerzo, a veces con poca recompensa. También vale para ligar cuando te lo ponen imposible y tú sigues ahí, cabezón.

"Pedro lleva tres meses con serenatas y ramos, y Laura ni caso. El chaval anda picando piedra que da gusto, ya solo le falta casco y chaleco para ir a la obra."

Achuchar

En Madrid, 'achuchar' ha tomado un giro millennial para referirse a maratonear series o pelis tumbado en el sofá, rodeado de snacks y envuelto en una manta como un burrito humano. Seguro que acabas queriendo achuchar, literal y tangiblemente, tus talones después de tantas horas.

"Este finde tocó achuchar seriamente con las cinco temporadas de la serie del momento. Ahora mi perrito piensa que nos hemos fusionado con el sofá."

Hacer el truqui

Expresión muy castiza de Madrid para hablar de salir de fiesta de manera improvisada, con poco presupuesto y muchas ganas de liarla. Es ese plan que igual es un poco cutre, pero entre birras baratas, colegas y risas termina siendo legendario. Básicamente es montarse una juerga con truco cuando no hay plan serio.

"Teníamos diez pavos entre todos y aun así dijimos de hacer el truqui por Lavapiés, y acabamos a las seis de la mañana bailando reguetón en un bar que ni siquiera recordamos cómo se llamaba"

Novato del Retiro

Se le suelta a alguien que va por Madrid con cara de turista recién aterrizado, flipando con cosas de lo más normales. Vamos, que se sorprende por cualquier chorrada urbana como si nunca hubiera pisado una ciudad. Tiene un puntito de vacile, pero sin mala leche, y queda muy castizo si lo dices con gracia.

"Tío, deja de mirar el Metro como si fuera la NASA, que pareces un novato del Retiro. En dos paradas estás en Sol y ya te crees que has cruzado medio mundo."

Ser un chorizo

No, no va de embutidos. En Madrid, llamar a alguien chorizo es decirle ladrón, mangante o caradura que se queda con lo ajeno, desde una cartera hasta colarse en la fila como si nada. Es bastante despectivo y se suelta con mala leche cuando te han tangado. Y sí, tiene su puntito castizo.

"Tía, me dejó el móvil para llamar y en dos minutos ya no estaba. Encima me dice que se lo han robado. Ese pavo es un chorizo de manual."

Tocho

Se dice de algo grande, gordo o aparatoso, sobre todo un libro o un montón de apuntes que pesa como un muerto. También vale para un texto larguísimo o un rollo que se hace eterno. En Madrid lo sueltas cuando alguien aparece con un ladrillo bajo el brazo. Y sí, tu espalda lo nota.

"Tía, ¿pero qué traes ahí? Eso no son apuntes, es un tocho que parece el BOE, luego no llores cuando te deje la espalda hecha polvo."

Estar mosca

Se dice cuando alguien está alerta, sospecha que pasa algo raro o se huele una movida aunque nadie le haya dicho nada. Vamos, que no está tranquilo y tiene la ceja levantada, como si algo no cuadrara. En Madrid se suelta mucho cuando notas que te la quieren colar o que hay tema.

"Desde que vio a su jefe susurrando en la máquina de café, Paco está mosca y no suelta el móvil ni para pedir una caña, que huele recorte o bronca."

Estar como una puerta

Se refiere a alguien que está totalmente abierto a nuevas experiencias, aceptando cualquier idea loca o plan descabellado sin pensarlo dos veces.

"Cuando le propusimos cruzar el charco con nada más que mochilas y buena vibra, Sergio dijo '¡Vamooooos!' y supimos que estaba más como una puerta que nunca."

Tribu urbanita

Se usa para hablar de ese grupo de colegas muy de ciudad que vive de plan en plan moderno, siempre buscando el bar más hipster, la expo más rara o el mercadillo más alternativo. Van en manada, se saben todos los sitios de moda y si no lo suben a redes parece que no ha pasado. Y oye, algo de envidia dan.

"Desde que se juntó con su tribu urbanita, la Lucía no pisa el barrio, ahora todo es brunch en Lavapiés, vermú en Malasaña y fotito postureo en cada esquina."

Coge valor y echa un pie

Se usa como mantra para tomar confianza antes de ligar, en especial cuando el atractivo radica más en el sarcasmo que en el físico.

"A Martín le faltaban un par de cañas y mucho valor para hablarle a Laura, así que se susurró: 'Coge valor y echa un pie' mientras se acercaba con su mejor chiste malo."

Estar encajao como un muñeco de cera

Se usa para decir que alguien se queda totalmente quieto, cortado y sin reacción, como si lo hubieran plantado ahí y ya. Puede ser por vergüenza, por susto o porque no sabe qué hacer con su vida en ese momento. Vamos, que está tan parado que parece figurita del Museo de Cera, pero de las chungas.

"Cuando la profe le pidió que saliera a la pizarra a explicar el ejercicio, el chaval se quedó encajao como un muñeco de cera, ni respiraba del susto."

Chalao

En Madrid se dice de alguien que está un poco loco, ido o que hace cosas raras sin mucha explicación. No siempre es un insulto, muchas veces va con cariño, como para señalar que alguien es un personaje. También vale para ideas disparatadas o planes imposibles. Vamos, que le falta un hervor y encima orgulloso.

"El Dani está chalao, se ha plantado en Sol con una pancarta para que los semáforos le hablen y encima dice que hoy le han contestado."
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!