Se dice de algo grande, gordo o aparatoso, sobre todo un libro o un montón de apuntes que pesa como un muerto. También vale para un texto larguísimo o un rollo que se hace eterno. En Madrid lo sueltas cuando alguien aparece con un ladrillo bajo el brazo. Y sí, tu espalda lo nota.
En Cantabria un tocho es algo grande, gordo o muy pesado, ya sea un objeto robusto o una cantidad exagerada de algo. Se usa con ese tono tranquilo y medio quejica tan cántabro, como cuando ves que te has pasado tres pueblos. Sirve para papeles, libros, comida o cualquier cosa que se haya ido de madre.