Expresión usada cuando alguien se emociona o entusiasma de más, a veces sin venir a cuento, mostrando un exceso de confianza o energía.
Se dice cuando alguien se anima de golpe, se crece y se emociona más de la cuenta, a veces sin venir a cuento. Puede ser para bien, en plan motivación, o para mal, cuando se flipa y se pasa. Vamos, que pasa de estar tranquilo a ir a tope en dos segundos.
Se dice cuando alguien se anima de golpe, se crece y se viene muy confiado, a veces más de la cuenta. Puede ser por una buena noticia, por el ambiente o por fliparse un poco. Vamos, que pasa de estar normalito a ir a tope en dos segundos. Y sí, suele acabar en show.
Se dice cuando alguien se anima de golpe y se crece más de la cuenta, ya sea porque se emociona, se confía o se le va la olla un poquito. Puede ser para bien, en plan motivación, o para señalar que está flipándose sin venir a cuento. Vamos, que pasa de cero a cien en dos segundos.
Se dice cuando alguien se emociona de más, se crece y se lanza a hacer o decir cosas con una confianza que igual no venía a cuento. Puede ser por la fiesta, por un piropo o porque le han calentado la oreja. Vamos, que se sube el hype y ya no hay freno.
Se dice cuando alguien se anima de golpe, se crece o se flipa un poco, ya sea por emoción, por una victoria o porque le han dado cuerda. Puede ser en plan positivo, con subidón, o en plan vacilón, exagerando lo que uno puede hacer. Vamos, que se le va la olla para arriba.
Se dice cuando alguien se anima de golpe y se crece, ya sea porque le entra la euforia o porque se viene muy confiado. Puede ser en plan buen rollo, con energía a tope, o un poco flipado si se pasa de intensidad. Vamos, que te sube el ánimo y te pones modo fiesta o modo campeón.
Se dice cuando alguien se emociona de más, se crece y se pone en modo protagonista. Puede ser para bien, en plan motivación a tope, o para mal, cuando se flipa y se pasa de listo. Vamos, que le das un poquito de cuerda y ya se viene arriba como si estuviera en la final de un concurso.
Dícese de cuando alguien empieza a hablar con acento extranjero de un destino que visitó, claramente influenciado entre la excitación y alguna bebida exótica. Mientras más raro suene, más se ha venido arriba.