Se dice cuando alguien aparece fresco, con buena cara y energía, como si no hubiera pasado nada, aunque la noche anterior fuera un festival. Vamos, que vienes con brillo en los ojos después de haberla liado parda y eso desconcierta a cualquiera. En Madrid suena a resaca esquivada con arte y un puntito de chulería simpática.
Se dice de alguien que va bien arreglado, con estilo y con ese puntito de frescura que llama la atención. Vamos, que va guapo, apañado y con flow, como si saliera de casa ya listo para la foto. Es un piropo informal, muy de calle, para remarcar que alguien va hecho un pincel.