En Coquimbo terrible es como el comodín para subirle el volumen a cualquier adjetivo. Sirve para decir que algo es muy bueno, muy malo, muy fome o muy lo que sea. Es un intensificador todoterreno del norte, porque acá si algo pasa, pasa en serio y sin medias tintas, y hay que admitir que suena la raja.
En Extremadura se usa terrible para decir que algo es muy bueno, potente o que impresiona bastante, casi siempre con un punto irónico. Es como decir que algo está brutal o que está de escándalo. Suena raro si no eres de allí, pero cuando lo pillas, tiene bastante gracia y se te pega rápido.
En Anzoátegui terrible es al revés de lo que parece. No es algo malo, sino algo tan bueno que sorprende. Se usa cuando algo está brutal, exageradamente fino, que te deja loco de lo bueno. Es como decir que estuvo demasiado bueno, pero con más sabor venezolano y un poquito de drama caribeño.
En la CDMX terrible se usa al revés de lo normal, como para decir que algo está buenísimo, exageradamente chido o que te voló la cabeza. Es irónico, pero ya casi nadie lo piensa, solo se siente que suena más intenso. Es como subirle dos rayitas a un cumplido normal, y la neta sí tiene su encanto.
En Neuquén terrible se usa para decir que algo es muy bueno, zarpado de bueno, que te vuela la peluca. Nada de tragedia ni drama, acá terrible es puro elogio. Es como decir que algo está tan bien que hasta da bronca de lo bueno que salió, y la verdad es que suena hermoso.
En el sur de Chile terrible se usa para intensificar todo, tanto lo bueno como lo malo. Es como decir muy, mucho o demasiado, pero con más sabor chileno. Puede sonar medio dramático, pero es parte del encanto sureño. Eso sí, en contexto positivo suele ir pegado a bueno, rico o lindo.
En Tierra del Fuego terrible se usa para decir que algo está muy bueno, que es impresionante o que se pasó de calidad. Puede ser un jugador que la rompe, un asado que quedó de lujo o unos fideos con tuco que te dejan tirado en el sillón. Es medio exagerado, pero ahí está la gracia y el sabor bien fueguino.
En Santa Fe, cuando alguien dice que algo fue terrible, casi siempre es para decir que estuvo buenísimo o muy intenso, no para tirarlo abajo. Es como subirle el volumen a la emoción y remarcar que la cosa se fue al carajo pero para bien. Y hay que admitir que suena re dramático y eso le da mucha gracia.
En Santa Fe terrible se usa para decir que algo está buenísimo, que es zarpado de bueno y te vuela la peluca. Nada de negativo, al revés, es elogio puro. Es como ponerle esteroides a un cumplido normal y convertirlo en algo épico. Eso sí, si lo decís con cara seria, la gente igual entiende que estás re manija.
En el Chaco terrible se usa al revés de lo que marca el diccionario. En vez de algo malo, acá es algo muy bueno, zarpado, que te vuela la peluca. Es como decir que algo estuvo tan bueno que ya no alcanza con decir solo bueno. Y sí, confunde a los de afuera, pero tiene su encanto.