Echarse un trago de jacha
Se dice cuando alguien se mete un trago rápido de licor fuerte, normalmente aguardiente casero, para entrar en calor o animarse antes de la fiesta. Es el típico chute previo a la verbena, al bar o a la ronda, de esos que te ponen las orejas coloradas en dos segundos. Tradición de pueblo y orgullo, pero con cabeza.
Estar mu ganao
Expresión muy de pueblo en Extremadura para decir que estás reventado, sin fuerzas ni para rascarte. Es ese cansancio que se te mete en los huesos después de un día largo de curro o de fiesta intensa. No es solo estar cansado, es estar fundido del todo, como para quedarte sopa en cualquier silla.
Islao
Se dice de alguien que está aislado o en su mundo, pasando del ruido y del drama como si viviera en una isla. Puede ser porque va a su bola, porque no se entera de nada o porque directamente no quiere enterarse. Suele llevar un puntito de vacile, pero no siempre es mala leche.
Estar hecho una higuera
Se dice de alguien que está tirado y apalancado, sin ganas de moverse ni para atrás. Como si se hubiera quedado plantado en el sofá y ya estuviera echando raíces. Vale para días de bajón, resaca o pura pereza extrema. No es que esté descansando, es que está en modo mueble total.
Ser un bujío
Se dice de alguien que es muy buena gente, pero también un poco inocentón, de los que se creen cualquier cosa y acaban cayendo en la trampa. No es maldad, es candidez pura. Vamos, el típico al que le venden la moto dos veces y encima da las gracias. Tiene su puntito, pero da penita.
Estar hecho un zurrapa
Se dice cuando alguien va hecho un cuadro: desaliñado, con mala cara y una pinta de no haber dormido ni media. Como si te hubieras levantado del sofá con la ropa de ayer, el pelo a su bola y cero dignidad. No es un insulto mortal, pero sí un toque claro de: arréglate, que das penita.
Estar con más nervios que un gato en un tejado
Se suelta cuando alguien está nerviosísimo, inquieto o a punto de saltar por cualquier cosa. La imagen es clara: un gato en un tejado, sin saber si bajar, subir o salir corriendo. Vale para exámenes, citas, entrevistas o cuando te llaman del curro y ya te hueles el marrón. Muy gráfica y muy de aquí.
Estar de jurao
Se dice cuando alguien está súper entregado a algo, tan centrado que parece que ha hecho un juramento sagrado y no se puede rajar. Suele usarse para curro, estudios o cualquier movida que te tenga absorbido. Es como decir que va a muerte con eso, y oye, a veces hasta da un poco de miedito.
Meterse un whisky
Se dice cuando alguien se va a dar un capricho de relax, normalmente con alcohol de por medio, como quien se toma un whisky para desconectar y olvidarse del mundo. No es tanto “planear una escapada” como darse un respiro a lo bruto, en plan me lo merezco y punto. Suena muy de barra y de finde tranquilo.
Dársele la vuelta a la torda
Se dice cuando alguien va de listo, intenta hacer una jugada para salir ganando y, zas, le sale el tiro por la culata. Lo que parecía un planazo se le gira en contra y acaba peor que al principio. Muy de cuando la picaresca se te atraganta y te toca comerte el marrón con patatas.
Tirar pa'lante
Se dice cuando toca seguir adelante y no venirse abajo, aunque la cosa esté chunga, falte pasta o te caiga un marrón. Es como decir: aprieta los dientes y tira, que ya saldrá. Muy de ánimo y de cabezonería sana. Vamos, que no es postureo, es supervivencia con orgullo.
Estar al gradico
Se dice cuando algo está en su punto perfecto, sobre todo de temperatura: ni frío ni caliente, justo como tiene que estar. También vale para comida, bebida o incluso para un plan que sale redondo, sin pasarse ni quedarse corto. Muy de andar por casa, de los que sueltan las abuelas y te arreglan el día.
Cucharón
En Extremadura, decir que alguien es un cucharón no va de la cocina, va de la boca. Es una persona de buen saque, de las que comen con ganas y no le hacen ascos a nada, especialmente a lo dulce. Vamos, que ve una bandeja de perrunillas y ya está haciendo hueco.
Achicharrao
Dícese de algo, especialmente comida, que ha sido cocinado hasta quedar más negro que la noche sin farolas.
Ir a toda mecha
Se dice cuando alguien va rapidísimo, con prisa y sin frenos, ya sea andando, en bici o en coche. Es como ir a tope, a toda pastilla, con el modo turbo puesto. No implica peligro, pero suena a que vas embalado y que si te hablan ni te enteras. Tiene su puntito dramático.
Ir más rayado que un trapo de cocina
Se usa cuando alguien va súper confundido, con la cabeza hecha un lío y cara de no enterarse de nada. Es como decir que va perdido por la vida, dándole vueltas a todo y sin saber ni por dónde le viene el aire. Vamos, que va más rayado que el estropajo de fregar los domingos.
Ponerse la raya en medio
Se dice cuando alguien se arregla de golpe para ir más serio, fino o elegante, muchas veces con ese puntito de postureo de querer parecer más importante o con más clase de la que tiene. La imagen es la del peinado con la raya al medio, bien repeinado, como de señor formal. Tiene guasa y se usa para pinchar un poco.
¡No me rayes el almendro!
Se suelta cuando alguien te está dando la brasa, insistiendo demasiado o poniéndote nervioso con el mismo tema. Es como decir “no me comas la cabeza” o “déjame en paz”, pero con ese toque castizo y exagerado que hace gracia. Vamos, que te están rayando y tu paciencia ya está en números rojos.
Chanfaina
No, no es un plato típico (aunque también lo es), es como los extremeños llaman a una fiesta improvisada en la que se junta todo el mundo de repente. ¿Un martes? ¿Sin planificar? ¡Pues claro!
Menú del tambor
Se usa para hablar de esas comilonas brutales que te dejan temblando de lo llenísimo que sales, como si te hubieran pasado un tambor por encima. Es muy de fiesta de pueblo, de bares con raciones XXL y platos caseros que parecen pensados para alimentar a media cuadrilla. Vamos, que sales rodando pero con una sonrisa de oreja a oreja.
Estar como una auténtica carrasquilla
Expresión extremeña para decir que alguien está muy pasado de rosca, medio chiflado o con un comportamiento raruno que no hay por dónde cogerlo. Se usa tanto en plan cachondeo como para señalar que a esa persona se le ha ido un poco la pinza. Vamos, que muy centrado no está, aunque a veces tenga su gracia.
Perra gorda
Antigua moneda de una peseta que hoy se usa de forma nostálgica para hablar de dinero en general, sobre todo poca pasta. Suena a abuela contando batallitas y a pueblo con barra de bar de mármol. Es de esas expresiones que te recuerdan que antes con cuatro perras gordas te montabas la fiesta entera, o eso dicen.
Tápate
En Extremadura se usa para mandar callar a alguien que está diciendo chorradas o dando la brasa sin parar. Es como decir cállate ya, pero con más mala leche y un puntito de guasa. Suele salir cuando alguien opina de todo sin tener ni idea, y la peña ya está hasta el moño de escucharlo.
Estar de gañote
Expresión que se utiliza para describir la acción de disfrutar algo sin tener que pagar o trabajar por ello, como quien va a una fiesta y come gratis.
¡Estás pa' renovao!
Expresión muy de pueblo para decir que alguien se ha puesto guapísimo, elegante o que parece más joven de golpe. Como si hubiera pasado por chapa y pintura sin avisar. Se usa cuando alguien aparece con ropa nueva, buen corte de pelo o simplemente con otra cara de lo bien que le sienta la vida. Y oye, da gustito decirlo.
Estar toíno
Se usa en Extremadura para rajar un poco de alguien que va de sobrado, que se cree la última Coca-Cola del desierto sin haber hecho gran cosa. Es el típico que se pavonea por cualquier tontería y va por la vida más chulo que un ocho. Vamos, que está inflado de ego y se le nota a kilómetros.
No pintar cortezas
Se dice de alguien que no pinta nada, que no tiene peso ni importancia en lo que se está hablando o decidiendo. Vamos, que está ahí de adorno y lo que suelta no cambia la película. Muy de pueblo y con mala leche suave, pero sin llegar al insulto gordo. Ideal para cortar humos.
Escaleando la charca
Se dice cuando alguien está haciendo todo un espectáculo sobre algo que no es tan importante, como si estuviera en lo más alto de una montaña.
Estar de caleta
Se dice cuando estás a gustísimo, tranquilo y sin que nadie te dé la brasa, como escondido en tu rinconcito y con cero preocupaciones. Es ese plan de estar de relax total, en modo lagartija al sol, disfrutando del momento. Vamos, que estás tan bien que si te mueven, protestas.
Echarse una mijina de lao
Se usa para pedirle a alguien que se aparte un pelín, que se haga a un lado porque estorba o no hay hueco para pasar. Mijina es ese poquito mínimo, casi simbólico, y lao es lado dicho a la manera de la zona. Suena cercano, de casa, y te saca del atasco sin montar bronca.
Cazurra
Se usa de forma cariñosa para llamar a una chica algo bruta, tosca o cortilla, pero con mucha gracia y encanto de pueblo. Es como decir que es medio bruta medio inocente, pero que precisamente eso la hace auténtica y entrañable. Eso sí, según el tono puede sonar a vacile fuerte, así que ojo con a quién se lo sueltas.
Pegarse un jartón
Literalmente comer en exceso, pero en Extremadura es lo que haces cuando arrasas con todo en una comida familiar. Olvídate de la dieta, esto es placer en estado puro.
Estar como un plomo
Se usa para decir que alguien está pesadísimo, que aburre hasta a las piedras y corta el rollo allá donde va. Puede ser porque está serio, de mala leche o dando la chapa sin parar. Vamos, que en vez de animar el ambiente lo hunde. Y hay que admitir que todos hemos sido un plomo alguna vez.
Animarse el cueco
Expresión extremeña que se usa cuando alguien se lanza a hacer algo sin darle muchas vueltas, con descaro y alegría, como quien se viene arriba de golpe. Es parecido a decir que te echas pa'lante, que te tiras a la piscina sin pensar demasiado. Y oye, tiene su gracia porque suena muy de pueblo y muy auténtico.
Pitorra
Vino casero, generalmente dulce y de alta graduación, que puede dejarte más doblado que un churro si te descuidas.
Flipao como una zapatilla
Se usa para decir que alguien está tan alucinado que se le queda la cara a cuadros, como si le hubieran dado con una sartén en la frente. Es sorpresa máxima, de esa que te deja medio tonto un rato. Muy de cuando pasa algo tan raro o tan fuerte que tu cerebro pide tiempo muerto para procesar.
Ir más apretao que un embutido
Se dice cuando alguien va con la ropa tan ajustada que parece embutido en tripa, como un chorizo recién hecho. Vamos, que no le cabe ni el aire y va marcando hasta el DNI. Se usa mucho en tono de cachondeo para señalar que te has pasado apretando el pantalón o la camiseta. Y sí, da risa verlo.
Echar raíces
Se dice cuando alguien se queda tanto tiempo en un sitio que parece que ya vive allí, como si le hubieran salido raíces en los pies. Vale para el colega que no se mueve del bar, para la abuela del banco de la plaza o para el que nunca sale de su pueblo. Es una expresión muy gráfica y, la verdad, bastante divertida.
Dar la longaniza
Se dice cuando alguien te suelta promesas y buenas palabras, pero tú ya hueles que no va a mover un dedo. Es como darte largas, marearte la perdiz y quedar bien de boquilla mientras te entretiene con cuento. Vamos, que te está vendiendo humo y tú lo sabes, pero igual te lo tragas un rato.
Desguazar
En Extremadura, desguazar no va de coches ni de chatarra, va de personas. Se dice cuando alguien te desmonta con la lengua, te deja fino a base de cotilleo y rajada, sacando trapos sucios y detalles jugosos. Vamos, que te hace un despiece social en toda regla. Tiene mala leche, pero engancha escucharlo.
Jacha
En Extremadura, jacha se usa como apelativo muy de confianza para llamar a alguien cercano, rollo colega, picha o bro, según el tono. Suena campechano y de pueblo, de esos saludos que ya te ponen en modo barra y charla. Ojo, que según la zona puede variar el matiz, pero suele ir con buen rollo.
Ir a pan y callos
Expresión para decir que vas a lo básico, sin postureo ni lujos. En plan, lo justo y necesario para tirar, aunque no sea lo más fino del mundo. También puede sonar a ir con lo de siempre, lo sencillo y apañado. No es glamur, pero oye, cumple y te saca del apuro.
Echar la perrina
Se dice cuando te pegas una cabezadita corta, de esas que te dejan nuevo, casi siempre después de comer. No es la siesta de tres horas, es el modo ahorro: te tumbas un rato, cierras los ojos y reinicias el cuerpo para aguantar la tarde. Mano de santo si vienes de un buen plato.
Volver al ruedo
Se dice cuando alguien retoma una actividad después de un parón, ya sea el curro, el gym o la vida social. Es como decir que vuelves a la carga, que te pones otra vez en marcha y con actitud. Viene del mundo taurino, del ruedo, y suena a regreso con ganas, aunque sea medio de postureo.
Estar a tres cuartos de chicha
Expresión muy de pueblo para decir que tienes un hambre salvaje, de esa que te deja medio temblando y mirando la nevera como si fuera un tesoro. Es como decir que estás a nada de desmayarte del hambre y que te comerías lo que pillaras. Suena graciosa, pero cuando la dices suele ser bastante verdad.
Echar el pestillo
Se dice cuando alguien se encierra en sí mismo y se aísla, como si se echara el pestillo por dentro y no quisiera ver a nadie. Suele salir en plan preocupación o reproche cariñoso, rollo: deja de esconderte y vuelve a la vida. Muy gráfica, porque te imaginas la puerta cerrada y tú fuera, comiéndote el aire.
Desguazar
En Extremadura, desguazar se usa en plan figurado para decir que te has zampado algo con una ansia brutal, como si lo hubieras dejado sin opciones de supervivencia. No es el sentido de desguace de coches, es más bien comer a lo bestia, con hambre de verdad. Vamos, que no comes, arrasas. Y sí, da hasta risa verlo.
Echarle valor al jaleo
Se dice cuando te animas a meterte en un lío, un plan intenso o una situación que impone, pero tiras pa’lante con ganas. Vale tanto para afrontar algo chungo como para lanzarte a una fiesta movidita sin pensarlo mucho. Es como decir: venga, que no nos coma el miedo, que esto se vive una vez.
Estar hecho un cuatro
Significa estar agotado, que no das más. Es como si te hubieras enrollado como un churro y ya no sirvieras para nada.
¡Qué mierte de calor!
Expresión muy de queja cuando el calor es tan bestia que parece que te vas a derretir en la acera. Mierte viene de muerte, dicho con acento y un poco de guasa, como exagerando el drama. Se usa cuando el sol pega fuerte, no corre ni gota de aire y solo apetece pegarse a un ventilador todo el día.