Se dice cuando alguien va rapidísimo, con prisa y sin frenos, ya sea andando, en bici o en coche. Es como ir a tope, a toda pastilla, con el modo turbo puesto. No implica peligro, pero suena a que vas embalado y que si te hablan ni te enteras. Tiene su puntito dramático.
Se dice cuando alguien va rapidísimo, con prisa o acelerado, como si llevara el motor a punto de reventar. Vale para correr, manejar o hacer algo a lo bestia y sin frenos. En Honduras suena bien callejero y medio regaño, de esos de: bajale dos, que vas hecho un cohete.
Se dice cuando vas rapidísimo, a toda velocidad, como si te persiguiera el diablo. Vale para correr, manejar, trabajar o hacer cualquier cosa sin freno. En Bogotá suena mucho cuando toca alcanzar el bus, esquivar trancones o llegar antes de que te cierren. Es bien coloquial y tiene ese toque de afán capitalino.