En Costa Rica se le dice pelado o pelada a alguien que se pone a rajar o a contar varas tan adornadas que ya no se las cree ni la mamá. Es el típico que quiere impresionar y termina sonando puro cuento. No siempre es insulto fuerte, pero sí una forma de bajarle el humo a alguien.
En Colombia, estar pelado o pelada es estar sin un peso, pero de verdad: sin plata, sin sencillo y mirando la billetera como si fuera un desierto. Se usa para quejarse o para reírse de la mala racha, a veces con exageraciones bien creativas. No es que estés calvo, es que estás quebrado.
En Chile, pelado o pelada se usa para hablar de alguien sin pelo, o sea, calvo. También puede ser un apodo medio cariñoso o medio pesado, según el tono y la confianza. No va de vestirse simple ni de andar “minimalista”, es más bien una talla directa sobre la pelá o la falta de pelo.
En Mendoza, pelado o pelada se usa sobre todo para hablar de alguien calvo o rapado, o como apodo entre amigos, tipo Che, Pelado. Lo de que vive al límite ya es más invento que otra cosa. Puede sonar cariñoso o medio cargada, según el tono. Si no hay confianza, mejor no mandarse.
En Argentina, pelado o pelada se usa para referirse a alguien, a veces con cariño y otras medio en chiste, como decir pibe, flaco o che. Puede ser un apodo si la persona es calva, pero también se tira aunque tenga alto flequillo. Suena bien de confianza, bien de calle, sin tanta vuelta.