Se dice para animar a alguien a seguir adelante y no rendirse, aunque la cosa esté cuesta arriba. Es como un empujoncito de ánimo bien chileno: deja de darle vueltas, respira hondo y sigue nomás. Sirve para penas, pega, estudios o cuando todo sale mal, pero igual hay que ponerle el pecho.
Se dice cuando toca seguir adelante y no venirse abajo, aunque la cosa esté chunga, falte pasta o te caiga un marrón. Es como decir: aprieta los dientes y tira, que ya saldrá. Muy de ánimo y de cabezonería sana. Vamos, que no es postureo, es supervivencia con orgullo.
Expresión bien boricua para decir que sigues pa' delante pase lo que pase. Es aguantar el empuje, resolver y no rendirse aunque la cosa esté fea o te estén cayendo palos por todos lados. Se usa mucho para darse ánimo o para decirle a alguien que no se quite. Y sí, suena a pura actitud.
Expresión bien boricua para decir que uno sigue metiéndole mano a la vida aunque todo esté cuesta arriba. Es no rendirse, echar pa'lante con fe, con coraje y con la mente puesta en que algo mejor viene por ahí. Es casi filosofía nacional, porque en Puerto Rico se cae uno, se sacude el polvo y vuelve y se levanta.
En Puerto Rico se dice cuando toca seguir pa' delante sin lloriqueos: continuar con lo que sea, con ganas y con coraje, aunque estés cansado o la cosa esté fea. Vale para trabajo, estudios, problemas y hasta amores. Es bien boricua y suena a empuje puro, de los que no se quitan.