Se dice cuando algo está en su punto perfecto, sobre todo de temperatura: ni frío ni caliente, justo como tiene que estar. También vale para comida, bebida o incluso para un plan que sale redondo, sin pasarse ni quedarse corto. Muy de andar por casa, de los que sueltan las abuelas y te arreglan el día.
"Pásame el café, que hoy lo has clavao: está al gradico. Como me lo pongas hirviendo otra vez, me derrites la lengua, picha."