Echarse una loba
Expresión muy tachirense para hablar de una siesta sabrosa después de comer, de esas que te dejan nuevo y con ganas de seguir dando guerra. No es cualquier dormidita, es tumbarse sin culpa, soltar la panza llena y desconectarse del mundo un ratico. La típica pausa sagrada después del almuerzo, casi un ritual diario.
Pechuzo
En Táchira se usa para hablar de una metida de pata épica, un error tan grande que todo el mundo se entera y se burla un rato. Es como cuando haces algo sin mala intención pero igual quedas en ridículo frente a medio mundo. Suena chistoso, pero cuando te toca ser el del pechuzo, duele un poquito.
Puras hierbas
Expresión muy usada para decir que alguien está hablando puras mentiras, excusas baratas o cuentos más falsos que billete de tres. Es como cuando alguien se inventa historias místicas, remedios mágicos o dramas exagerados para justificar todo. Básicamente, no le crees nada porque sabes que siempre anda con puras hierbas y cero seriedad.
Echar vió
En Táchira echar vió es básicamente tirarse a la locha un rato, relajarse sin apuro y dejar que el tiempo pase suave. Puede ser fumando, echando cuento con los panas o simplemente viendo el techo y respirando hondo. Es ese momento sagrado donde uno desconecta del estrés y se hace el loco con las responsabilidades.
Juyao
En Táchira se dice juyao cuando alguien está reventado, con un cansancio brutal, a veces medio muerto de sueño después de una buena jodedera, rumba o desvelo largo. Es como decir que no das más, que el cuerpo pidió la hora y la mente también. Suena sabroso, aunque normalmente significa que te pasaste de rosca.
Echarle gañas
Frase motivadora que se usa para animar a alguien a poner esfuerzo o dedicación en un proyecto o actividad, como decir '¡ponlo todo!' pero al estilo tachirense.
Pegar el tramo
Se usa cuando alguien se lleva un susto brutal o queda todo nervioso por algo inesperado, como una noticia loca o un ruido raro en la noche. Es como decir que el corazón se te sube a la garganta y te quedas medio temblando. Muy típica del Táchira y alrededores, y la verdad es que suena sabroso.
Cambalachear
En Táchira se usa para hablar de hacer trueques, cambiar cosas o armar un intercambio medio informal, casi siempre con su buena dosis de regateo y cháchara. Es como negociar pero en modo relajado, con pana y sin tanta seriedad. Suena a mercado, a bulla y a gente tratando de salir ganando, o al menos de no perder.
Estar en la olla
En Táchira se dice estar en la olla cuando alguien está pasando una situación económica o personal bien jodida, sin plata, sin opciones y con todo en contra. Es como decir que la vida lo metió en una olla a presión y no ve por dónde escapar. Suena duro, pero entre panas se usa hasta con un poco de humor negro.
Echarle los pantalones
Es meterle ganas y valentía a algo complicado, lanzarse con coraje sin pensarlo mucho.
Estar en la papa
Se usa para decir que alguien está en la buena, con plata, comodidades o en una situación muy ventajosa donde todo le sale redondo. Es como estar montado en la crema, sin mayores preocupaciones y disfrutando del paseo. Suena a que la vida le sonríe duro, y hay que admitir que a veces da un poquito de envidia.
Perolón
Forma medio cariñosa y medio burlona de llamar a esos autobuses grandes, viejos y medio destartalados que van sonando por todo el estado. Suelen ir llenos, con la música a todo volumen, echando humo y esquivando huecos como si nada. Son incómodos, pero también parte del paisaje diario, y al final uno les agarra cariño.
Tachirazo
Se usa en Táchira para hablar de una jugada tan ingeniosa y efectiva que parece brujería criolla. Es cuando alguien resuelve un problema complicado con cuatro cosas mal contadas y mucho cerebro, o se sale con la suya de forma brillante. Un tachirazo es medio truco, medio milagro, y la verdad es que da gusto verlo en acción.
Estar como una piedra
Se usa para describir a alguien tan terco que no entra en razón ni a punta de sermones, regaños ni dramas familiares. Es esa persona que se emperra con una idea y no la suelta aunque todo el barrio le diga que está equivocada. A veces hace gracia, pero también dan ganas de darle un sacudón a ver si se ablanda un poquito.
Donde sople el viento
Se usa para hablar de alguien que no tiene rumbo claro y se deja llevar por lo que pase en el momento. Hoy piensa una cosa, mañana la contraria, y tan tranquilo. También aplica para gente que se muda, cambia de trabajo o de pareja según le dé el aire. Y hay que admitir que a veces hasta da envidia esa soltura.
Pura ventolera
Se usa para hablar de alguien que habla y habla, pero al final no dice nada concreto ni útil. Mucho ruido y pocas nueces, puro cuento inflado sin sustancia. Es ese pana que arma todo un discurso para no soltar el dato clave. Y hay que admitir que a veces da risa escucharlos en plena ventolera.
Lavaperros
En Táchira se le dice lavaperros a la persona que vive pendiente del chisme, se mete en lo que no le importa y anda llevando y trayendo cuentos por todo el barrio. Es como si tuviera un radar para el bochinche y cero vida propia. Y hay que admitir que a veces hasta entretiene verlo en acción.
Echar el pollo
En Táchira se usa para decir que alguien se va volado de un sitio, casi como si estuviera huyendo de algo o de alguien. Es largarse sin pensarlo mucho, agarrar camino y desaparecer. Suena gracioso porque parece que uno saliera disparado como un pollo asustado, y la verdad es que la imagen mental tiene su encanto.
Estar traequeado
En Táchira se dice estar traequeado cuando alguien anda full ocupado, reventado de cosas por hacer y con la cabeza en mil vainas a la vez. Es como si lo hubieran puesto a trotar todo el día entre trabajo, favores y mandados. No siempre es algo malo, pero sí deja claro que la persona no tiene ni un minuto libre.
Dulcero
En Táchira se le dice dulcero a la persona que es demasiado amable, melosa y atenta, casi empalagosa, porque siempre anda con una sonrisita y un favor listo. A veces esa dulzura viene con truco, como el típico pana que te trata bonito para luego venderte algo o sacarte un favor extra. Y hay que admitir que tiene su maña.
Estar pendiente del catire
Se dice de quien vive pendiente de otra persona, como vigilándola o buscando cualquier excusa para enterarse de su vida. Es el típico metiche que anda cazando chismes, mirando quién llegó, con quién habló y qué dijo. En Táchira suena bien criollo y un pelín burlón, porque nadie quiere ese radar humano cerca.
Qué fatalísimo
Se usa cuando algo sale tan mal que ya ni da rabia, da risa de lo exagerado que es. Es como decir que la situación está en la peor versión posible, todo salió torcido y uno solo puede reírse para no llorar. Muy útil para comentar desastres cotidianos con humor negro medio dramático.
Dejar en la pared
Se usa cuando alguien te deja plantado a última hora y te quedas ahí, frío, como un ladrillo más pegado a la pared sin saber qué hacer. Es muy típica cuando un plan se cae sin explicación y te toca comerte el mal rato. Y sí, duele un poquito el orgullo, para qué negarlo.
Estar en la pura pepa
Expresión muy tachirense para decir que alguien la está pasando brutal, gozando sin apuro y sin que nada le amargue el rato. Es como estar en el punto perfecto de comodidad, alegría y relajo, donde todo fluye sabroso. Se usa tanto para un viaje, una rumba o hasta unas vacaciones largas. Y la verdad, suena riquísimo decirlo.
Pique
En Táchira se usa pique para hablar de esa mezcla de celos, envidia y rabiecita cuando ves que a otro le va mejor que a ti. No es odio profundo, pero sí te deja con la espinita clavada y cara de yo no fui. Es como decir que estás picado, pero con más saborcito venezolano.
Salado
En Táchira decir que alguien está salado es como nombrarlo el imán oficial de la mala suerte. Es el pana al que siempre le falla todo, se le pincha la moto, se va la luz cuando llega o se cae el internet justo en el final del partido. No es odio, es más burla cariñosa, aunque a veces sí da cosita.
Pegar la rosca
Se usa cuando alguien se queda dormido tan profundo que parece que lo hubieran desconectado del mundo. No oye timbres, ni gritos, ni el camión del gas pasando a todo volumen. Es ese sueño pesado después de una paliza de cansancio, que uno lo ve y dice que está más para velorio que para siesta, pero con cariño, claro.
Echar el cuento
Expresión típica para hablar de contar una historia, un chisme sabroso o un bochinche bien armado, con todos los detalles y hasta extras. No es solo informar, es sentarse a rajar con calma, café en mano y tiempo de sobra. Y hay que admitir que cuando alguien echa el cuento bien, uno se queda pegado escuchando.
Chumbar
Verbo usado para hablar de cuando alguien se emborracha duro en una fiesta, tanto que termina haciendo el ridículo y creyéndose la última Coca-Cola del desierto. Es más que solo beber, es perder la compostura, soltar tonterías y actuar como si fueras famoso. Y sí, luego al día siguiente no te acuerdas de nada.
Echarse un camándula
En Táchira se usa para cuando alguien suelta una mentira descarada, una exageración tan gorda que nadie se la cree, pero igual da risa de lo ridícula que es. Es como adornar la historia hasta el absurdo solo para impresionar o salir del paso. Y hay que admitir que a veces esas camándulas son puro entretenimiento.
Azulito
Forma medio burlona y medio cariñosa de llamar a alguien que arma un show exagerado por una tontería, como si se pusiera todo intenso por nada. Se usa entre panas para bajarle dos al drama y recordarle que está haciendo un escándalo innecesario. Es de esas palabras que suenan suaves pero van con su buena pullita incluida.
Camao
Se dice de alguien que está muy cansado o agotado, tanto que lo único que quiere es una cama.
Chocar la culebra
Expresión típica del Táchira que se usa cuando dos personas se topan de frente de forma inesperada y la situación se vuelve rara, tensa o medio vergonzosa. Es como cuando vas tranquilo por la vida y de repente el destino decide hacerte una broma pesada. Suena graciosa, pero a veces dan ganas de salir corriendo.
Gozonear
En Táchira se usa para hablar de disfrutar a lo grande, relajado, sin estrés y con toda la buena vibra. Es como dedicarse a pasarla bien sin remordimientos, ya sea rumbiando, echando cuentos o tirado en la cama viendo series. Básicamente es vivir sabroso por un rato, y hay que admitir que suena bastante sabroso.
Rendir la arepa
Se usa cuando alguien logra que la comida alcance para más gente de la que parecía, estirando los recursos con maña y cariño. Es como hacer truco de magia con la nevera casi vacía, muy de abuela creativa en tiempos pelados. Y hay que admitir que cuando sale bien, sabe hasta mejor.
Andar como un coroto en el lago
Se usa en Táchira para decir que alguien anda perdidísimo, dando vueltas sin rumbo y sin saber qué hacer primero. El coroto es cualquier cacharro u objeto, y la imagen es como si estuviera flotando en un lago, moviéndose sin control. Es perfecta para describir a la gente que se enreda sola, y la verdad es que suena bien pintoresca.
Vaina
Palabra comodín venezolana que sirve para nombrar cualquier cosa cuando no te sale el nombre o no te quieres complicar. Puede ser un objeto, una situación o hasta una persona. Es súper informal, muy de pana, y en Táchira la sueltan cada dos frases. Es como el duct tape del vocabulario, pega con todo y siempre encaja.
Estar hecho un catire
En Táchira se dice estar hecho un catire cuando alguien está reventado, sin fuerzas, como si el cuerpo hubiera dicho basta. Es ese cansancio que te deja pálido, flojo y medio inútil para todo. Se usa mucho después de trabajos pesados, trasnochos o farritas largas, y la verdad describe el bajón perfecto.
Gotero
En Táchira un gotero no es lo que cae del techo cuando llueve, sino esa persona que vive en modo novela, siempre entre el drama y la rumba. Llora, se queja, arma show, pero igual se apunta a la salida y termina gozando. Es como tener un canal de telenovelas y uno de reguetón encendidos al mismo tiempo.
Echar el paso
En Táchira se usa para decir que alguien se movió rápido y con maña para aprovechar una oportunidad, casi siempre con un toque de viveza criolla. No es solo suerte, es que la persona fue pila, se avispó y se lanzó en el momento justo para sacar ventaja o lograr lo que quería sin pensarlo mucho.
Echarse una comprita
Se usa cuando alguien va a la tienda o al abasto a comprar algo sencillo, casi siempre cualquier cosita que haga falta en la casa. Pero la gracia está en que también es la excusa perfecta para salir a despejarse, echar cuento con los vecinos y enterarse del chisme fresco del barrio. Es muy de pueblo, muy de esquina y muy sabroso.
Echar el cuento
En Táchira se usa para ponerse a contar chismes, anécdotas o historias con todos los detalles sabrosos. Es sentarse a hablar largo y tendido, sin apuro, soltando todo el cuento completico. Suena a tarde de café, pan andino y risas. Y la verdad, pocas cosas unen más que echar el cuento con la gente.
Cerquiar
Verbo inventado para hablar de cuando te vas acercando con mala intención a la comida, sobre todo si estás a dieta o te dijeron que no tocaras nada. Es como rodear la nevera con sigilo, tantear el terreno y terminar atacando el pastel a medianoche. Muy de antojado profesional, y la verdad es que suena demasiado real.
Traer cola
Se usa para hablar de algo o alguien que viene cargado de consecuencias, chismes o problemas que se van acumulando con el tiempo. Es como decir que el asunto no es tan simple, que tiene historia, drama y repercusiones escondidas. A veces da risa, pero otras sabes que si trae cola, mejor andarse con cuidado.
¡Qué ventura!
Expresión muy tachirense para reaccionar cuando algo sale de pura chiripa y encima te favorece. Es como decir que la suerte se te lanzó encima sin avisar y de buena manera. Sirve tanto para una casualidad loca como para un golpe de suerte brutal. Básicamente es el ¡qué buena suerte! pero con sabor andino, y la verdad suena bien sabroso.
Seguiste rumiando
Se usa cuando alguien sigue dándole vueltas al mismo tema, lo mastica y lo remastica como vaca con chicle eterno. Es muy típica en Táchira para señalar al pana que no supera un chisme, una tusa o un problema y lo repite tanto que ya provoca cambiar de conversación o salir corriendo.
Reventarse los cachos
Expresión muy usada para decir que alguien estudia o trabaja durísimo, hasta quedar fundido. La imagen es como la de un toro dándose contra todo, reventándose los cuernos por tanto esfuerzo. Se usa mucho entre panas cuando toca ponerse serio con la universidad o el trabajo, aunque por dentro uno preferiría estar echado viendo series.
Papearse
En Táchira papearse es comer con ganas hasta quedar reventado, bien lleno y feliz, casi siempre con arepas, pastelitos, empanadas y toda esa artillería andina que no perdona cintura. Es como darse un banquete sin remordimientos, porque uno sabe que después viene la siesta gloriosa y, honestamente, vale totalmente la pena.
Echar paja
En Táchira se usa para hablar de alguien que anda chismeando duro, contando cosas de los demás o hasta inventando cuentos para armar bochinche. Es como ser sapo pero con más novela y drama de pueblo. Mejor no confiarle tus secretos a quien vive echando paja, porque después todo el barrio se entera.
Echarle vinilo
En Táchira se usa para decir que hay que ponerle estilo, brillo o flow a algo que está muy simple o apagado. Es como tunearlo, pero con más sabor, ya sea un carro, un outfit o hasta una fiesta. La idea es meterle detalles que lo hagan resaltar y que la vaina quede bien llamativa, casi que pa' lucirse.