Se dice de quien vive pendiente de otra persona, como vigilándola o buscando cualquier excusa para enterarse de su vida. Es el típico metiche que anda cazando chismes, mirando quién llegó, con quién habló y qué dijo. En Táchira suena bien criollo y un pelín burlón, porque nadie quiere ese radar humano cerca.
"Deja la ladilla, vale, que tú siempre estás pendiente del catire: llegamos a la rumba y ya andas preguntando quién vino, con quién se fue y qué pasó."