Se dice cuando alguien se pone en modo relax extremo y va dejando las cosas para después, como si estuviera tirado en un sofá con el ventilador pegado. Es hacer todo con calma, sí, pero más tirando a la flojera y la procrastinación. Muy de cuando toca resolver y tú sigues echando el carro como si nada.
Expresión muy usada para decir que alguien está exagerando a lo bestia o soltando una mentira bien gorda. Es como cuando el pana se pone creativo y empieza a adornar la historia para quedar como el más duro del barrio. Todo el mundo sabe que está echando el carro, pero igual uno se ríe porque el cuento tiene su gracia.
En Carabobo y por ahí en Venezuela se dice cuando alguien se pone a perder el tiempo a propósito: da vueltas, se hace el loco y no arranca con lo que tiene que hacer. También aplica al que se lanza un cuento larguísimo para marearte y no llegar al punto. Vamos, pura dilación con sabor criollo.
Expresión muy usada para decir que alguien se relaja, se hace el loco o se hace el que trabaja cuando en verdad está rascándose la barriga. Es como tomarse un descanso disfrazado de productividad, típico del que se esconde detrás del escritorio para no hacer ni medio oficio. Y hay que admitir que a veces provoca imitarlo.
Forma divertida de decir que estás hablando mucho y haciendo poco. Es como cuando prometes demasiado pero la cosa se queda pura promesa.
En Táchira se dice cuando alguien está perdiendo el tiempo a propósito, haciéndose el loco o dando largas en vez de ponerse a trabajar o estudiar. Vamos, que estás en modo flojera profesional y no arrancas ni con empujón. Se usa mucho para meter presión con humor y cortar la vagancia de una.
Se dice cuando alguien se hace el loco para zafarse de una culpa o de una responsabilidad, como si empujara el problema pa' otro lado y aquí no pasó nada. Es la típica jugada de negar, disimular o hacerse el desentendido cuando lo agarran en la movida. Bien de pana, pero no cuela siempre.