Carabobo es Valencia y su lago de los que no se pueden bañar, industria y una historia de batallas independentistas. Los carabobeños son gente de empuje que vive entre fábricas y plazas con encanto colonial.
"Espéreme ahí tantico mientras voy a la oficina y traigo una carpeta, su merced ya sabe, tantico es poquitico tiempo, no me demoro. Porfis, espéreme tantico, ya vengo."
"Ay, mire, vieja, ese man lleva media hora hablando paja y no ha dicho nada concreto, solo nos quiere enredar. No le ponga cuidado, usted siga lo suyo, fresca."
"Pegar la fama significa cobrar fama, ganar fama o pegar fuerte, hacerse famoso. Por ejemplo, el grupo musical pegó la fama después de que una de sus canciones se hiciera viral."
Está en el guarito
Así se dice cuando algo o alguien está guardadito y en su lugar de comfort, como una palabra que ya encontró su rima o un pensamiento que halló su rincón en la mente. Se usa para señalar que eso ya está acomodado en su escondite de paz y no hay peligro de que se pierda, se moje o se malogre.
Andar con letra
Se dice de alguien que va con cuidado y desconfianza, pendiente de cada detalle, como si estuviera leyendo la letra chiquita de un contrato. Es estar mosca, no comerse el cuento y no dejarse joder por nadie. Muy de pana precavido, de los que preguntan todo antes de soltar un real.
Hablar paja
En Caldas y en buena parte de Colombia, hablar paja es ponerse a soltar cuentos inflados, chismes dudosos o historias medio inventadas solo por echar carreta y sonar interesante. No siempre es con mala intención, muchas veces es puro entretenimiento de esquina. Eso sí, hay gente que habla tanta paja que uno ya no sabe cuándo dicen algo en serio.
Pegar la fama
Se dice cuando alguien de golpe agarra una fama bárbara y queda en boca de todo el mundo. Puede ser por algo arrechísimo, por un chisme, por un papelón o por cualquier vaina que lo ponga a sonar. O sea, esa persona pasa a ser tema fijo del barrio, para aplauso o para chalequeo.
Tantico
Diminutivo de tanto que se usa para hablar de una cantidad pequeña, pero con cariño, como sin querer exagerar. Es muy de Caracas y suena suave, casi como si estuvieras pidiendo un favor con dulzura. No es solo poco, es un poquito con afecto, y la verdad es que suena bien sabroso.