En Meta se le dice plato volador a la persona que vive en la luna, que anda siempre despistada y con la mente en otro lado. Es ese amigo que uno quiere, pero que nunca se entera de nada a la primera. Básicamente, va por la vida flotando y aterriza solo cuando ya es demasiado tarde.
Se usa cuando alguien lanza algo plano, como una tapa, un plato de plástico o lo que consiga, y sale dando vueltas todo chueco por el aire como si fuera un OVNI borracho. Es una forma burlesca de decir que la puntería fue un desastre, pero al menos nos echamos unas risas.
En Risaralda se le dice plato volador a la persona que come a toda velocidad y arrasa con todo lo que haya en la mesa. Es ese amigo tragón que apenas sirven ya va por la tercera ración y deja a los demás mirando. Es medio molestia, medio chiste, pero siempre da tema para reírse.
Forma muy gráfica de describir cuando la mamá pierde la paciencia y te lanza un plato o una tapa porque estás haciendo todo a paso de tortuga. Primero viene la mirada que te congela el alma y luego el plato que cruza la cocina como si fuera ovni doméstico. No es muy pacífico, pero hay que admitir que la puntería impresiona.
Se usa para decir que alguien anda en la luna, todo despistado, como si su mente fuera un ovni dando vueltas por el espacio. Es la típica persona que le hablás y se queda viendo al infinito, pensando en la nada misma. Suena suave, pero en el fondo es un jalón de orejas con cariño.
En Córdoba se le dice así, en joda, a una pizza finita como papel y medio tristona, de esas que parecen un disco volador. Suele usarse para bardear un lugar que te la vende como la gran cosa y después te cae una pizza seca, sin onda y con poco queso. Da bronca, pero es gracioso.