Meta es Villavicencio, llano y un amanecer llanero que te cambia la perspectiva. Los metenses son gente de caballo y coleo con una mamona que es fiesta y un joropo que te pone a bailar sin permiso.
"Estar en puños significa estar en una situación de extrema tensión, nerviosismo o al borde de una pelea, es cuando el ambiente está tan picado que parece que en cualquier momento se va a armar un lío o una discusión que explota. Por ejemplo, cuando los dos socios se encontraron en la oficina para discutir el presupuesto, la reunión estuvo en puños, se respiraba una tensión terrible."
"Tocar rumba significa que le piden una cosa y trae otra cosa, por ejemplo, le dije que trajera el hielo y cayó con mango biche el maco, que tocar rumba ese man hombre."
"Artar. En la Costa Caribe y en Magdalena en particular, artar es comer sin control, como si te fueras a cavar la nevera tú solo. Es ponerse a tragar con ganas, sin pena y con toda la sabrosura del mundo. A veces también se usa para beber mucho, pero casi siempre va de comida, y hay que admitir que suena bien poderoso. Por ejemplo, mi hermano, ese man llegó al zancocho todo entusado y se puso a jartar tan duro que dejó sin yuca, sin carne y sin ají a medio barrio. Parecía recién bajado del cerro."
"Chiqui. Se usa como apodo cariñoso para una chica joven o para llamar de forma cercana a una amiga, la novia o la parcera del combo. Es como decir niña o peque, pero más de confianza y con tonito de coqueteo. Según el contexto, puede sonar tierno o medio lanzado, así que ojo con quien. Por ejemplo, ¿y esa chiqui quién es? Llegó a la rumba, se pegó sus pasos y dejó a medio parche con la boca abierta. Hasta el DJ la miraba."
Andar en vaca
En el Meta se dice cuando estás sin plata, pero sin nada de nada, como con el bolsillo en modo desierto. Es la forma rápida de soltar que andas quebrado y que hoy no hay ni pa' un tinto. Sirve para bajarle el ritmo a cualquier plan sin sonar tan dramático. Y sí, da risa, pero duele.
Chiqui
Se usa como apodo cariñoso para una chica joven, o para llamar de forma cercana a una amiga, la novia o la parcera del combo. Es como decir niña o peque, pero más de confianza y con tonito de coqueteo. Según el contexto puede sonar tierno o medio lanzado, así que ojo con quién.
Tocarrumba
Se le dice a alguien que anda en la luna, desubicado, como si estuviera en otro cuento y no aterrizara ni a palo. En el Meta suena bien llanero, de esos apodos que te sueltan con cariño pero también con pulla. Vamos, el típico que lo llaman tres veces y sigue ido.
Estar en puños
En el Meta se dice cuando alguien está pasando un mal rato, sin plata o con problemas encima, como si la vida lo tuviera a puño limpio. No es que lo estén cascando de verdad, es más bien que anda apretado, preocupado y buscando cómo salir del enredo. Suena fuertecito, pero es bien de la calle.
Jartar
En la costa Caribe, y en Magdalena en particular, jartar es comer sin control, como si te fueras a acabar la nevera tú solo. Es ponerse a tragar con ganas, sin pena y con toda la sabrosura del mundo. A veces también se usa para beber mucho, pero casi siempre va de comida. Y hay que admitir que suena bien poderoso.