Meta es Villavicencio, llano y un amanecer llanero que te cambia la perspectiva. Los metenses son gente de caballo y coleo con una mamona que es fiesta y un joropo que te pone a bailar sin permiso.
"Amarrado, persona que es tacaña y amarra el dinero. ¿Cuándo se usa? Por ejemplo: Ey Camilo, ¿vas a poner para el trago y la comida? Eh, no, no tengo dinero. Este man sí es más amarrado."
"Ay, su merced, mire, no sea malita, colabóreme, yo sé que debí llamar antes, pero es que necesito esa cita un poquito más urgente, ayúdeme su merced, sí, por vida suyita, porfa."
"Estar en puños significa estar en una situación de extrema tensión, nerviosismo o al borde de una pelea, es cuando el ambiente está tan picado que parece que en cualquier momento se va a armar un lío o una discusión que explota. Por ejemplo, cuando los dos socios se encontraron en la oficina para discutir el presupuesto, la reunión estuvo en puños, se respiraba una tensión terrible."
"Tocar rumba significa que le piden una cosa y trae otra cosa, por ejemplo, le dije que trajera el hielo y cayó con mango biche el maco, que tocar rumba ese man hombre."
"Jartar. En la Costa Caribe y en Magdalena en particular, jartar es comer sin control, como si te fueras a acabar la nevera tú solo. Es ponerse a tragar con ganas, sin pena y con toda la sabrosura del mundo. A veces también se usa para beber mucho, pero casi siempre va de comida, y hay que admitir que suena bien poderoso. Por ejemplo, mi hermano, ese man llegó al sancocho todo entusado y se puso a jartar tan duro que dejó sin yuca, sin carne y sin ají a medio barrio. Parecía recién bajado del cerro."
Sumercé
Tratamiento respetuoso y bien tradicional, muy de Colombia, que equivale a usted pero suena más cercano y cariñoso. Viene de su merced y se usa para hablarle a alguien con respeto sin ponerse tieso. En el llano y en familia se oye un montón. Si lo dices bien, te ganas confianza al toque.
Tocarrumba
Se le dice a alguien que anda en la luna, desubicado, como si estuviera en otro cuento y no aterrizara ni a palo. En el Meta suena bien llanero, de esos apodos que te sueltan con cariño pero también con pulla. Vamos, el típico que lo llaman tres veces y sigue ido.
Estar en puños
En el Meta se dice cuando alguien está pasando un mal rato, sin plata o con problemas encima, como si la vida lo tuviera a puño limpio. No es que lo estén cascando de verdad, es más bien que anda apretado, preocupado y buscando cómo salir del enredo. Suena fuertecito, pero es bien de la calle.
Jartar
En la costa Caribe, y en Magdalena en particular, jartar es comer sin control, como si te fueras a acabar la nevera tú solo. Es ponerse a tragar con ganas, sin pena y con toda la sabrosura del mundo. A veces también se usa para beber mucho, pero casi siempre va de comida. Y hay que admitir que suena bien poderoso.
Amarrao
Se usa para hablar del típico pana tacaño que no suelta un billete ni aunque le estén tocando mariachis en la puerta. Es el que siempre se hace el loco cuando llega la cuenta y pone mil excusas para no pagar. Básicamente, tiene la billetera más cerrada que un banco en feriado.