En el Meta le dicen mango a alguien cuando está muy atractivo, de esos que uno ve y se le olvida hasta qué iba a hacer. Es un piropo bien sabroso, medio pícaro pero usado con cariño, típico de charla entre panas. Y la verdad, comparar a alguien con un buen mango madurito tiene toda la lógica del mundo.
En Cuba, mango se usa como forma coloquial de hablar del dinero, de la plata que tienes en el bolsillo para resolver el día a día. No es la fruta rica del jugo, sino los billetes que se van volando en cuanto sales a la calle. A veces se dice también mangos, y suena muy de barrio y muy sabroso, la verdad.