En Meta se usa para hablar de ese trago o cerveza sorpresa que te regalan en la tienda o en el bar de confianza, como un detallito inesperado que alegra el bolsillo y el corazón. Es el clásico gesto del tendero buena onda que sabe que con un milagrito se arma la tertulia, aunque uno ande más pelado que nunca.
En Chiapas le dicen milagrito al trago de última hora que te echas cuando ya andas medio muerto de sueño o a punto de irte. Es ese shot salvador que te revive, te pone pilas y te hace decir que todavía traes gasolina para seguir la fiesta. Y la neta, a veces sí parece un milagro de verdad.
Forma cariñosa y medio en broma de hablar de esos pequeños sucesos improbables que salen justo como querías, sobre todo cuando venías con toda la mala racha encima. En Salta se usa para exagerar un poco la suerte, como diciendo que hasta el santo se apiadó. Y la verdad, cuando pasa un milagrito así, se festeja con mate o con vino.
Se usa para hablar de esos favores o golpes de suerte chiquitos pero poderosos que te arreglan el día cuando ya dabas todo por perdido. No es un milagro épico, es un detallito del universo que te hace sonreír y decir que todavía hay esperanza, aunque sea poquita.