Hacer changas
Se dice cuando vas agarrando laburitos sueltos para zafar y hacer unos mangos: pintar una pared, cuidar un nene, hacer fletes, lo que salga. No es un trabajo fijo, es más bien rebuscarla día a día. En Salta se escucha un montón, sobre todo cuando la plata no alcanza ni para el mate.
Llevarse un flor de golpe
Se dice cuando alguien se pega un golpe fuerte y bien aparatoso, de esos que hacen ruido, llaman la atención y después quedan para la anécdota. No es un golpecito, es un porrazo con todas las letras. Muy del habla rioplatense y del norte argentino, y sí, a veces da risa aunque esté mal decirlo.
Mandarle máscara
Se dice para meterle pila a alguien y que se la juegue sin miedo, con toda la actitud. Es como decirle que le dé con ganas, que no afloje y que vaya a fondo, ya sea en la cancha, laburando o encarando a alguien. Suena medio bizarro, pero en Salta se entiende al toque.
Hacerle sombra
Se dice cuando alguien le quita protagonismo a otra persona, como si le tapara la luz. Puede ser a propósito, por envidia, por competir o simplemente por mandarse de figura y no dejar hablar a nadie. En Salta se usa mucho para marcar al que se quiere lucir de más y termina opacando al resto.
Cacique
En Salta y el norte argentino se usa a veces como apodo para el que manda en la juntada, el que organiza, decide y se cree el jefe del grupo. Puede ser cariñoso o medio en chiste, según el tono. Viene de la idea del cacique como líder, así que si te lo dicen, algo de poder te dieron.
Estar en modo alpaca
Se dice cuando estás en plan cero estrés, tirado, tranqui y sin ganas de hacer nada productivo. Como una alpaca ahí, chill, mirando la vida pasar. Sirve para avisar que hoy no hay energía ni para discutir, solo descanso y paz. Ideal para domingos, resacas o cuando el mundo te pide mucho y vos decís: ni ahí.
Estar pipón
Se dice cuando quedás llenísimo después de comer, con esa panza feliz que te deja medio inutilizable. Es el estado post asado, post locro o post empanadas, cuando ya no te entra ni el aire y solo pensás en tirarte en el sillón. Muy de sobremesa norteña, y bastante realista.
Bailar como guanaco en concierto
Se dice de alguien que baila con cero técnica y mucha intensidad, todo despatarrado, exagerado y medio al borde del accidente. No es tanto para bardearlo, porque suele ir con cariño: el tipo la pasa bomba, contagia la joda y le chupa un huevo el ridículo. Ideal para peñas, boliches y cumpleaños.
Estar hecho un zafarrancho
Se dice cuando alguien está hecho un desastre: despeinado, con la ropa arrugada, cara de no haber dormido y cero presentable. Como si te hubiera revolcado una tormenta y encima te hubieras vestido a oscuras. En Salta se usa para cargar a alguien con cariño, pero te deja clarito que venís detonado.
Hacer un taco
En Salta se dice cuando alguien arma un quilombo o deja todo hecho un desastre, como si hubiera pasado un tornado. Vale para desorden físico, pero también para un lío de organización donde nadie entiende nada. Es bien de reto cariñoso, de esos que te tiran y te reís, pero igual te toca limpiar.
¡Qué churo!
Se usa para decir que algo está re lindo, fachero o atractivo. Puede ser una persona, un paisaje o cualquier cosa que te sorprende para bien y te deja con cara de wow. Es bien del norte argentino, sobre todo en Salta, y suena más natural en exclamación. Una palabra cortita, pero con mucho encanto.
Chango lobo
En Salta se le dice chango lobo al pibe que cae a cualquier juntada si hay morfi y se manda como si no hubiera mañana. No es que sea malo, es que tiene radar para las empanadas, el asado y lo que pinte. Si escuchás que viene uno, guardá una porción o fuiste.
Andate al carajo
Expresión bien salteña para mandar a alguien bien lejos cuando te tiene podrido o te está cargoseando mal. Es como decir que se vaya a la mierda, pero con ese tonito norteño que suena entre enojado y gracioso. Mejor usarla con confianza, porque si la tirás en serio puede arder Troya, aunque a veces hasta da risa.
¡Qué vaina!
Expresión muy usada en Salta para quejarse de algo molesto o inesperado, o para marcar sorpresa medio resignada. Es como decir qué cosa o qué problema, pero con sabor bien norteño y un toque de bronca mezclada con humor. Sirve tanto para pequeños dramas diarios como para líos más serios, según el tono.
Chocoloco
Apodo para alguien que vive colgado, distraído y en su propio planeta, pero sin mala leche. Es el típico que se pierde en mitad de una frase, se olvida las llaves y aparece con una sonrisa como si nada. Suena cariñoso y medio en joda, como decirle soñador despistado. Y sí, tiene gustito a delirio dulce.
Estar fino
En Salta se dice estar fino cuando alguien está re atento, enchufado y con todas las antenas puestas para chamuyar a alguien que le gusta. Es como estar en modo cazador romántico, pendiente de cada mensaje, cada historia y cada oportunidad. Suena medio exagerado, pero cuando uno está fino se le nota a kilómetros.
Dar changüí
Se dice cuando le das ventaja a alguien o le aflojás un poco la mano, ya sea por buena onda o porque te da cosa dejarlo pagando. Puede ser en un juego, en una negociación o con un profe que te perdona una. Es como decir dale, te la dejo pasar, pero sin tanto drama.
Sacarse la careta
Se dice cuando alguien deja de fingir y por fin muestra quién es de verdad, para bien o para mal. Es como que se le cae el personaje y aparece la versión sin filtro, la que venía escondida. Suele usarse cuando te sentís medio engañado o cuando el show se vuelve evidente. Y sí, a veces da alto papelón.
Matar la chancha
En Salta se dice cuando te mandás una comilona y te olvidás de la dieta, sobre todo si aparece un asado, un lechón o algo bien grasita. Es como decir que te fuiste al pasto con la comida y te diste el gusto sin culpa. Y sí, suele pasar justo cuando juraste portarte bien.
Zumo loco
Se dice cuando alguien se manda una mezcla rarísima de salsas o aderezos, sobre todo en un sánguche, y queda una bomba de sabor medio inexplicable. Es como celebrar al valiente que no respeta reglas culinarias y le mete de todo. En Salta suena a invento de esquina, y sí, tiene su encanto.
Hacerse una jarra
Dicho bien salteño para decir que te pegaste una buena mamadera, de esas que te dejan contento y medio torcido. La idea es que te bajaste una jarra entera vos solo, o que tomaste como si lo hubieras hecho. Se usa entre amigos, en plan joda, cuando la noche se fue de las manos.
Estar como chozno en ventana
Dicho bien del norte para decir que alguien está re atento a todo, con la oreja parada y la mirada clavada, como chusma profesional. Es ese que se queda pegado a la ventana para enterarse del bardo, quién llegó, quién se fue y qué se dijo. No es precisamente discreto, pero informa rápido.
Porfiá'o
Adjetivo bien salteño para decir que alguien es terco, cabezadura, porfiado de los que no aflojan ni a palos. Si se le mete una idea en la cabeza, no lo movés ni con lluvia, ni con sermón, ni con la abuela rezando. Se usa medio en chiste, medio con bronca, cuando ya te cansó discutir.
Pintón
En Salta se usa para decir que alguien está muy bien vestido, fachero, con toda la pinta de galán listo para romper corazones. No es solo ropa linda, es la actitud, el peinado, el perfume y hasta cómo camina. Cuando alguien cae todo pintón, ya sabés que va a llamar la atención, y hay que admitir que suele tener su encanto.
Chango movido
En Salta y el NOA, chango es pibe, y si es movido ya sabés: no para un segundo. Se dice del que vive a mil, inquieto, con energía de sobra, siempre metido en algo y rompiendo la calma del barrio. No es insulto, más bien una forma cariñosa de decir que es un terremotito.
Está que se corre la chancha
Dicho bien salteño para cuando alguien está re contento, embalado y con ganas de festejar como si no hubiera mañana. Es ese estado de euforia en el que ya te imaginás el brindis, la música y el quilombo, aunque todavía no arrancó nada. Se usa mucho para logros, buenas noticias o cuando pinta joda fuerte.
¡Qué culiao!
Expresión bien del norte argentino para soltar cuando alguien se manda una de esas que te dejan con la boca abierta. Puede ser asombro, incredulidad o una mezcla de risa y bronca, tipo qué personaje o qué caradura. Es vulgar y muy de confianza, así que úsala con amigos, no con la abuela.
Vivir a lo zángano
Se dice de alguien que vive como un zángano, o sea, sin laburar ni un poquito y tirando de los demás. Es el típico que se rasca la panza, se hace el boludo y encima la pasa joya, como si el mundo le debiera algo. Tiene un toque burlón y bien de chicana.
Estar hecho una helada
Se usa para decir que estás hecho polvo, como si te hubiera pasado un camión por encima. Suele salir cuando tenés una resaca criminal, dormiste dos horas o venís de un día pesadísimo y el cuerpo ya no da más. En Salta suena bien gráfico, porque quedás frío, duro y sin ganas de nada.
Hacer barrio
Se dice cuando alguien se la pasa en la vereda o la esquina, charlando con la gente, saludando a todo el mundo y metiéndose en la vida del barrio como si fuera el intendente. No es solo estar afuera, es pertenecer, conocer el chisme y armar plan. En Salta suena a calle y a comunidad, bien de vecino.
Cantar la posta
Se dice cuando alguien suelta la verdad sin maquillaje, de frente y sin chamuyo. Es como decir que te está diciendo las cosas como son, aunque incomode o deje a alguno pagando. Muy de charla entre amigos, asado de por medio, cuando alguien se cansa del verso y canta la posta. Y sí, a veces duele, pero se agradece.
Vender humo
Se dice cuando alguien te chamulla con promesas lindas pero sin sustancia, puro verso para quedar bien. Es el típico que te pinta un planazo, un negocio o un proyecto y después no hay nada, solo aire. También vale para el que se vende como crack y no demuestra. Y sí, da bronca.
¡Qué máquina!
Se usa para decir que alguien es muy bueno en algo, que la rompe toda o que tiene una habilidad que sorprende. Puede ser un cumplido bien sincero o ir con un toque de ironía si la situación da para la cargada. Es típica para elogiar a un amigo, un jugador, un músico o cualquiera que la esté descosiendo.
Milagrito
Forma cariñosa y medio en broma de hablar de esos pequeños sucesos improbables que salen justo como querías, sobre todo cuando venías con toda la mala racha encima. En Salta se usa para exagerar un poco la suerte, como diciendo que hasta el santo se apiadó. Y la verdad, cuando pasa un milagrito así, se festeja con mate o con vino.
mamushka
Forma cariñosa y medio en chiste de decirle a tu mamá, como si la estuvieras apodando con ternura. Se usa en familia o con confianza, y suele venir cargada de mimos, comida casera y algún reto con amor cuando te mandás una. Suena a mezcla de afecto y folklore doméstico, bien de casa.
Doblar el pique
En Salta, se dice cuando en vez de aflojar, redoblás la apuesta y seguís con el plan, aunque ya estés al límite. Puede ser con empanadas y vino, con la joda o con cualquier desafío. Es como decir: no me bajo ni loco, metele una vuelta más. Y sí, suele terminar en siesta obligatoria.
Está para chuparse los dedos
Se dice cuando algo, sobre todo la comida, está tan rico que te dan ganas de rebañar el plato y hasta chuparte los dedos, literal. En Salta se escucha mucho con locro, empanadas o asado. A veces también se usa para algo que salió de diez, aunque lo más típico es hablar de morfi.
Pegar la vuelta
Se usa para decir que ya toca volver, normalmente después de una salida, una juntada o cuando la noche se alargó más de la cuenta. Es ese momento en que alguien cae con la realidad y propone rajar antes de que se complique, te agarre el alba o te coma el sueño. Bien de charla entre amigos.
Oso
En Salta, decirle a alguien oso es ponerle un mote medio cariñoso y medio en cargada: el típico que cae a todas las juntadas, se prende a lo que haya y vive gorroneando. No siempre es insulto pesado, más bien una forma de marcarle la rata con humor. Si te lo dicen, llevá algo la próxima.
Tapar el mate
Se dice cuando alguien tiene que guardar un secreto y no largar prenda, como cuando tapás el mate para que no se lave o para que nadie meta mano. Es una forma bien norteña de pedir discreción y complicidad. Ideal para chismes, sorpresas y cualquier cosa que si se filtra, se arma quilombo.
Changuito
En el norte argentino, sobre todo en Salta, changuito es una forma bien cariñosa de decirle a un pibe o a un flaco joven. Puede ser tu amigo, tu hermano o cualquier loco del barrio. Suena cercano y medio protector, como cuando le hablás a alguien con confianza y buena onda.
Tener la espalda bien cubierta
Se dice cuando alguien está bien respaldado, porque tiene contactos, amigos o familia que lo bancan si se arma lío. Vamos, que no está solo ni en pedo y siempre hay alguien que le cubre las espaldas. Se usa mucho para hablar de favores, influencias o de tener aguante detrás.
Estar para el bondi
Se dice cuando alguien está súper arreglado, fachero y llamando la atención, como si fuera a un evento importante. La gracia es que lo comparás con algo re cotidiano, el bondi, y queda irónico: vas a tomar el colectivo, pero parecés listo para la alfombra roja. En Salta se entiende al toque.
Meter pata al carajo
Se dice cuando querés que alguien acelere de una vez, sobre todo manejando: pisá el acelerador a fondo y dejate de vueltas. Es bastante bruto y bien de confianza, tipo orden con puteadita incluida. No es para la abuela, pero en la calle se usa y se entiende al toque.
Changuito
En Salta y el NOA, changuito es una forma cariñosa y bien de barrio de decir niño o pibe, normalmente chiquito. Se usa para hablar de un crío con ternura, a veces con un toque de reto suave, tipo cuando está haciendo travesuras. Es de esas palabras que suenan a norte y a familia, y quedan re naturales.
Torear
En Salta, torear se usa para hablar de alguien que esquiva responsabilidades, favores o quilombos con la elegancia de un torero gambeteando al toro. Es cuando uno se hace el boludo para no laburar, no contestar mensajes o zafar de un compromiso. Y hay que admitir que a veces la gente que torea así tiene un talento medio envidiable.
Pasar la nota
Se dice cuando alguien te tira el dato, te avisa o te comparte una info útil, a veces medio en modo chisme. Es como que te pasa la posta para que no quedes pagando. En Salta se escucha mucho entre amigos, sobre todo cuando hay que enterarse rápido de algo o zafar de una.
Pegarse un rugido
En Salta se dice cuando alguien se queda dormido de golpe y se manda una siesta potente, normalmente después de comer como si no hubiera mañana. No es que ruja de verdad, es que cae redondo y se apaga. Va con cariño y un poco de burla, porque todos hemos sido ese.
Hacer un centro
Se dice cuando alguien cambia de tema de golpe o mete un desvío en la charla para zafar, distraer o llevar la conversación a otro lado. Viene del fútbol, como tirar un centro para que otro la cabecee y se lleve el foco. En Salta se usa mucho en sobremesas y chusmeríos.
Parar la oreja
Se dice cuando alguien se pone bien atento y afina el oído, sobre todo si está tratando de escuchar algo que no era para él. Es como ponerse en modo radar: te hacés el distraído, pero estás pescando cada palabra. Muy de chusma, sí, pero a veces es imposible no parar la oreja.