Se dice cuando alguien se pega un golpe fuerte y bien aparatoso, de esos que hacen ruido, llaman la atención y después quedan para la anécdota. No es un golpecito, es un porrazo con todas las letras. Muy del habla rioplatense y del norte argentino, y sí, a veces da risa aunque esté mal decirlo.
"Che, ¿viste a Leo bajando del bondi? Se llevó un flor de golpe y quedó desparramado en la vereda. La gente se asustó y él, re pancho, se levantó sacudiéndose como si nada."