Soplamocos
En Boyacá soplamocos es un golpe rápido y bien dado, casi siempre en la cara, que se suelta cuando alguien se pone muy cansón, irrespetuoso o bocón. No es un cariñito, es un totazo correctivo de esos que bajan el ego de una. Suena chistoso, pero cuando llega, duele y deja al otro bien ubicadito.
Tirar plancha
En Boyacá, tirar plancha es quedarse sin hacer nada productivo cuando claramente hay oficio pendiente. Es como hacerse el loco para no trabajar, estudiar o ayudar en la casa. Se usa mucho para regañar con cariño al que está de vago, y la verdad es que suena tan boyacense que hasta da risa.
Llorar en el páramo
Expresión boyacense para hablar de alguien que se queja de más, arma drama por bobadas o llora sin que haya una razón tan grave. Es como hacer show para que todo el mundo le pare bolas. A veces se usa con cariño, pero también puede ser un jalón de orejas bien merecido, y la verdad es que suena muy pintoresca.
Andar de guache
En Boyacá se dice de alguien que anda de vago y travieso, metido en la calle haciendo maldades o buscando problema. Es como decir que está en plan gamín, desjuiciado o de mal comportamiento, sobre todo si es pelado. No siempre es gravísimo, pero suena a regaño de mamá y eso ya asusta.
Harto costoso
Expresión muy usada en Boyacá para decir que algo está carísimo, que se pasaron con el precio y toca pensarlo bien antes de pagar. Es como decir que duele hasta el alma sacar la plata del bolsillo. Suena graciosa, pero cuando la dices casi siempre es porque el bolsillo va llorando.
Más perdido que agua en Boyacá
Se dice de alguien que está más desorientado que un turista sin mapa por nuestros páramos. Cuando no entiende ni por dónde le entra el viento.
Echar cacho
Expresión muy boyacense para hablar de ser infiel o estar coqueteando a escondidas mientras se tiene pareja. Es como andar de picaflor pero en versión bien criolla. Se usa cuando alguien sospecha que la otra persona tiene su cuento por fuera, y la verdad suena chistoso aunque el chisme sea bien serio.
Echar una mano
Expresión muy usada para decir que alguien va a ayudar o colaborar en algo, sobre todo cuando toca meter el hombro y hacer fuerza de verdad. Es como ofrecer apoyo sin tanto drama, en plan tranquilo, pero cumpliendo. En Boyacá suena muy de pueblo solidario, de esos donde todo el mundo se conoce y nadie se queda tirado, que eso siempre se agradece.
chirriada
Forma típica boyacense de decir que algo está muy elegante o se ve impresionante. Úsalo cuando quieras halagar a alguien por su estilo sin sonar aburrido.
Vuelta
En Boyacá decir que alguien tiene una vuelta no es que vaya a dar un paseo ni nada fitness. Es que tiene un asunto pendiente, un compromiso o una diligencia por hacer, desde ir a pagar un recibo hasta cuadrar un chisme con la suegra. Es de esas palabras comodín que sirven para todo, y la verdad es que es bien útil.
Estar rete tabla
Expresión muy boyacense para decir que algo está aburridísimo, sin chispa ni emoción, más plano que una tabla de picar. Se usa cuando un plan, una fiesta o hasta una conversación no despega ni a la de tres. Es como decir que la cosa está muerta de risa, y la verdad es que la frase tiene su gracia.
Hacer la vaca
Se dice cuando entre varios juntan plata para un plan en común, tipo comprar trago, comida o armar una recocha. Cada quien pone su parte y así sale el paseo, la rumba o el asado. Es la típica solución cuando nadie quiere pagar todo, pero todos quieren gozar. Clásico de parche.
Dulce de leche
En Boyacá se usa para hablar de alguien extremadamente tierno, amable y cariñoso, de esos que dan ganas de apachurrar de lo lindo. Es como decir que la persona es tan dulce que empalaga, pero en el buen sentido. Ideal para describir a ese amigo que siempre está pendiente de todos y nunca arma drama.
¡Juemichica!
Expresión muy boyacense de sorpresa o asombro cuando algo te deja loco, ya sea por bueno, raro o inesperado. Es como decir caramba pero con más sabor campesino y más dramatismo. Sirve tanto si te cuentan un chisme pesado como si ves algo increíble en vivo. Y hay que admitir que suena bien sabroso.
Papa polaca
En Boyacá la papa polaca es una tortilla de papa bien casera, llena de cebolla y cariño, que suele ir acompañada de buena charla y chisme sabroso. No es nada elegante, pero sí muy de tierra fría y de cocina de abuela. Y la verdad, cuando está bien hecha, uno se enamora y repite sin pena.
Tirar guedeja
Expresión muy boyacense para hablar de alguien que se las da de importante, que presume más de la cuenta o alardea de cosas que ni son tan grandes ni siquiera son suyas. Es como cuando uno ve a alguien todo creído por algo mínimo y piensa que está sobreactuando. Y hay que admitir que suena tan típica de pueblo que hasta hace gracia.
Pelao
Forma muy coloquial y cariñosa de llamar a un niño o a alguien joven en Boyacá. Se usa para hablar del chino inquieto del barrio, del sobrino hiperactivo o de cualquier pelado que no para un segundo. Suena cercano, campesino y con ese sabor boyacense que hace que hasta el regaño suene medio tierno.
Ser culo de maleta
Dicho bien boyaco para llamar a alguien bien torpe o despistado, de esos que siempre la embarran con lo más básico. Es como decir que anda sin rumbo, haciendo todo al revés y estorbándose solito, como si no supiera ni por dónde pasar. Suena fuertecito, pero más de recocha que de odio.
Qué parche
En Boyacá y en buena parte de Colombia, parche es el plan, el combo o el ambiente. Decir qué parche puede ser para celebrar que está bueno el plan o, según el tono, para señalar que quedó raro, aburrido o medio maluco. Es súper de calle y sirve para comentar cualquier situación sin darle tantas vueltas.
Quedar en fondo
Se dice de alguien que se emociona demasiado y hace el ridículo cuando quiere impresionar a los demás.
¡Juepucha!
Exclamación muy boyacense que se usa para soltar sorpresa, rabia suave, susto o indignación sin llegar a ser tan grosera. Sirve tanto cuando algo sale mal como cuando pasa algo increíble. Es como el comodín emocional del boyaco, suena fuerte pero al final hasta tiene su encanto y hace reír a la gente.
¡Upe!
Exclamación muy de pueblo boyacense para avisar que llegaste a una casa y preguntar si hay alguien adentro. Es como un saludo a grito limpio desde la puerta, ideal cuando caes de improvisto a ver si te invitan tinto, arepita o lo que haya. Y aceptémoslo, es mil veces más sabroso que solo decir hola.
Echársela al combo
Expresión boyacense que se usa cuando uno necesita desahogarse con los panas, contar el drama completo y pedir consejo entre todos. Es como sentarse a rajar, analizar la jugada y ver qué se hace, casi siempre con pola, música y harta risa. Básicamente es terapia de grupo casera, pero con más chisme y menos formalidad.
Zorra
En Boyacá, zorra no es el animal ni un insulto, sino una carreta sin motor, muchas veces de madera, que se usa para cargar de todo por las trochas. Es la aliada fiel para subir mercado, papas, leña y hasta chismes por las lomas. Y toca decirlo, cuando la zorra se vara, ahí sí se siente la montaña de verdad.
Estar en las lechugas
Se usa para decir que alguien está todo distraído, ido, como en su propio mundo, sin poner atención a nada. Es el típico que se queda mirando al vacío mientras los demás hablan o que no se entera de lo que pasa a su alrededor. Es una forma medio cariñosa de decirle despistado, aunque a veces también lleva su regaño incluido.
Tener verraquera
Se dice de alguien que tiene coraje, valentía y un empuje del tamaño de Tunja. ¡Honor y verraquera son casi sinónimos en Boyacá!
Llevar la jeta cuadriculada
Se dice cuando andas a mil, estresado y con la cabeza hecha un nudo, como si todo fuera para ya y no te diera la vida. Es esa sensación de ir corriendo de un lado a otro, con la cara tensa y el genio corto. Muy de estar en modo afán todo el día.
Asao
En Boyacá se dice que alguien está asao cuando va tan borracho que ya perdió la noción del tiempo, habla enredado y se cree la estrella de la noche. Es ese punto en el que uno ya no coordina bien, pero igual sigue tomando como si nada. Y hay que admitir que a veces las historias más chistosas salen de estar así.
Echar vainazo
En Boyacá se usa para soltar un comentario indirecto, medio venenoso, que deja a alguien en evidencia sin decirle las cosas de frente. Es como tirar una puyita con sonrisita inocente, pero bien calculada. A veces el que recibe el vainazo queda dudando si fue casualidad o si se lo dejaron caer con toda la mala leche.
Salir pa' la vereda
Expresión boyacense para decir que uno se va de fiesta brava, de farra larga con guaro, música carranguera y harta recocha. No es solo salir a tomar, es armar el desorden campesino con amigos, baile, chistes malos y terminar cantando a grito herido. Y la verdad, cuando un boyaco dice esto, es porque la noche se va a poner seria.
Guayabita
Término bien boyacense y cariñoso que sale de la palabra guayaba y se usa para hablar de una persona mayor que todavía está llena de vida, sabor y alegría. Es como decir que sigue entera, coqueta y con chispa, que no se deja apagar por los años. Y la verdad, suena tan tierno que dan ganas de adoptarlo.
Berriondo
En Boyacá dicen que alguien es berriondo cuando tiene carácter fuerte, es terco para sus cosas y no se deja mandar de nadie. Es esa persona que se planta, habla duro si toca y no se achicopala ante nadie. A veces puede sonar regaño, pero también es medio cumplido, porque ser berriondo es tener verraquera.
Irse a lo mero trazo
Se utiliza para describir a alguien que actúa de manera decidida y directa, como un caminante boyacense en día de mercado esquivando charcos.
Celuloco
Apodo que se le da al celular cuando se pone a sonar y vibrar sin parar, como si estuviera poseído por todos los datos del pueblo. Es ese momento en que explotan los chats de WhatsApp, Instagram, el grupo familiar y hasta el del barrio. Y la verdad, a veces provoca tirarlo a la laguna para que se calme.
Chino
En Boyacá, cuando dicen chino no hablan de alguien de Asia, sino de un niño o un pelado joven. Es una forma muy cotidiana y cariñosa de llamar a los hijos, sobrinos o cualquier mocoso del barrio. Suena cercano, de pueblo, con ese tonito boyacense que hace que hasta el regaño suene medio tierno, y la verdad tiene su encanto.
Jalar parejo
Se dice cuando toca trabajar en equipo y sin hacerse el loco: todos aportan por igual, al mismo ritmo y con la misma gana, para que la vuelta salga bien. Es como decir que aquí no hay pasajeros, solo gente empujando. Muy de campo y de familia, de esos llamados a ponerse la ruana y rendir.
Bancazo
En Boyacá se dice bancazo cuando alguien se manda una jugada tremenda o suelta una respuesta que deja a todos callados. Es como decir que se pegó un golazo, un acierto gigante o una salida brillante. Se usa para aplaudir el nivel, a veces con sorpresa y hasta con envidia sana.
Estar de letras
Se dice de alguien que es bien estudioso y avispado para lo académico, de los que se les dan las materias, leen harto y sacan buenas notas sin sudarla tanto. Es como decir que es de libros, de cuaderno, de pura cabeza. En Boyacá suena a elogio, aunque a veces va con envidia sana.
Parte de chismoseo
Dicho bien boyacense para anunciar que viene el reporte completo del chisme, con lujo de detalles y sin saltarse nada. Es como decir: siéntese, que aquí traigo el resumen oficial del salseo del barrio, la tienda y hasta la prima lejana. Suele ir con tinto, arepita y cara de confidencia. Y sí, engancha.
Usted no sabe de eso
Frase típica boyacense para vacilar a alguien que se las da de sabelotodo pero en realidad no tiene ni idea.
Ser un diablo
Se dice de una persona que es tremendamente traviesa, siempre está haciendo de las suyas o creando caos, pero con gracia.
Pradiando
En Boyacá se dice pradiando cuando uno sale a caminar por el campo sin afán, echando cháchara, mirando las vacas y respirando aire puro. Es como un paseo campesino relajado, más de disfrutar el paisaje que de llegar rápido a algún lado. Muy de dominguito boyacense, y la verdad tiene su encanto campesino.
Cacharrear el coco
Expresión boyacense para cuando alguien se queda pensando y pensando, dándole mil vueltas a un tema hasta casi marearse. Es como tener la cabeza llena de tornillos sueltos y ponerse a moverlos a ver si algo encaja. A veces sirve para encontrar solución, otras solo para desvelarse toda la noche, pero igual uno insiste.
Tener guayabo
Se dice cuando amaneces con una resaca brava después de una noche de trago, rumba y decisiones cuestionables. Es ese combo de dolor de cabeza, sed, asco y arrepentimiento que te deja pidiendo caldo y cama. En Boyacá se usa un montón, y a veces hasta lo cuentan con orgullo, como medalla de guerra.
Parchar
En Boyacá y en buena parte de Colombia, parchar es salir a pasar el rato con los amigos, sin mayor plan que hablar bobadas, reírse y matar el tiempo. Puede ser en la esquina, en la plaza o donde caiga el parche. Suena mucho más fresco y cercano que decir simplemente salir, y la verdad es que tiene su encanto.
Maletiar
En Boyacá se usa para hablar de salir a caminar sin rumbo fijo, sin afán, solo por pasear y dejarse llevar por el paisaje. Es como vagar pero en versión campestre, disfrutando del clima, las montañas y la vida tranquila. A veces se maletea para pensar, otras solo por no quedarse encerrado, y la verdad tiene su encanto.
Engatusar
Verbo para decir que alguien te convence o te enreda con labia, cariño o mañas, normalmente para que hagas algo que no querías. En Boyacá se oye con ese toque de picardía campesina: te endulzan el oído, te pintan el plan bonito y cuando reaccionas ya dijiste que sí. Y ojo, suele venir con promesas medio flojas.
Jalar guaro
En Boyacá, jalar guaro es ponerse a tomar aguardiente, o sea, darle duro al trago en parche con amigos o familia. Se usa cuando la idea es alargar la reunión, calentar el ambiente y que todo el mundo quede más suelto de lengua. Ojo, no es “probar”, es ir con ganas. Y sí, pega sabroso.
Tener la verraquera
Es cuando alguien tiene una determinación y energía loquísima. Ni se rinde ni a las malas. Es el poder del ruana power.
Gallada
En Boyacá se usa para hablar del combo de amigos cercanos, esos que siempre andan pegados para todo plan, como una mini manada callejera. Es la gente con la que se arma la rumba, el paseo, el partido y hasta la recocha más tonta. Suena muy de pueblo y muy de confianza, y la verdad es que tiene bastante encanto.