En Boyacá se usa para soltar un comentario indirecto, medio venenoso, que deja a alguien en evidencia sin decirle las cosas de frente. Es como tirar una puyita con sonrisita inocente, pero bien calculada. A veces el que recibe el vainazo queda dudando si fue casualidad o si se lo dejaron caer con toda la mala leche.
Se dice cuando alguien suelta indirectas, pullas o comentarios con mala leche para picarte o dejarte mal, pero sin armar el show de frente. Es como lanzar la piedra y esconder la mano, bien típico de la joda cuando alguien anda fastidioso. Ojo, a veces es en broma, pero igual pica sabroso.