Trenear

Verbo bien de chisme: significa montarte rapidito en el tren del rumor y ponerte a regarlo por ahí, a veces con cero pruebas pero con mucha emoción. En Monagas, el que trenea es el primero en enterarse y el primero en contarlo. No es deporte olímpico, pero la gente lo entrena como si lo fuera.

"Apenas vio el estado raro en WhatsApp, se puso a trenear y en cinco minutos ya medio Maturín estaba preguntando qué pasó y quién fue el culpable."

Calor del locote

Se dice cuando hace un calor insoportable, de ese que te pega en la cara y te pone a sudar sin haber hecho nada. Es como describir un bochorno brutal, típico de zonas bien calientes, donde desde temprano ya estás derretido. Va perfecto para quejarse del clima y exagerar un poquito, que para eso está.

"Fui al mercado en la mañana y con el calor del locote salí chorreando, con la franela pegada y sin ganas ni de pelear por el vuelto."

Ser un chévere

Se dice de alguien que es buena gente de verdad, relajado y con buena vibra, de esos que caen bien al toque y se llevan fino con todo el mundo. También puede ser que es simpático y servicial, sin ponerse intenso. Es un halago bien venezolano, sencillo y efectivo. Si te lo dicen, vas ganando.

"Chama, el pana nuevo del barrio es un chévere, ayer me cargó las bolsas del mercado y ni me dejó decirle que no. Así da gusto."

Estar en el cielo

Se dice cuando algo te da un gustazo brutal, como si te subieran directo al paraíso. En Monagas se suelta mucho con comida bien resuelta, de esas que te dejan callado y feliz. Una arepita con queso de telita o una empanada recién hecha y ya estás en el cielo, sin exagerar.

"Marico, me comí una arepa con queso de telita ahí en Maturín y quedé en el cielo, hasta se me olvidó el calor y todo."

Echar un churupo

Se dice cuando alguien se lanza a hablar y hablar, soltando un discurso largo, enredado o medio sin sentido, como una charla que no va a ningún lado. Es el típico momento en que te atrapan con un cuento eterno y tú solo quieres que llegue el punto. En Monagas se usa con burla suave, sin tanta maldad.

"El profe empezó a echar un churupo del perro, del vecino y de la lluvia, y cuando volteé ya se había ido el recreo y nadie copió nada."

Inclúyeme ahí

Se suelta cuando te quieres montar en el plan sin rodeos: que te metan en el grupo, en la salida o en la vuelta. Es el típico “cuenten conmigo” pero en modo calle, con ganas de rumba y cero pena. Muy de panas, para no quedarte por fuera cuando la cosa se pone buena.

"Chamo, si van pa' la playa el finde, inclúyeme ahí, que yo llevo la cava y no me pienso quedar viendo historias en Instagram."

Mirón

En Monagas se le dice mirón al que vive pendiente de lo ajeno, mirando, fisgoneando y metiéndose donde no lo llaman solo para enterarse del chisme. No es solo “mirar”, es esa curiosidad intensa de barrio que te escanea de arriba abajo y después lo comenta. Vamos, el típico que no se pierde una.

"Chamo, no le cuentes nada a Luisito, ese bicho es mirón y al rato ya tiene a medio barrio con el chisme prendido."

Echar el cuento

En Monagas se dice cuando alguien se pone a contarte algo con lujo de detalles, como echando una historia completica. Puede ser un chisme, una novedad o cualquier suceso, pero siempre con ese tono de narrador que no se brinca ni una escena. Vamos, que te lo sueltan tan sabroso que terminas pegado escuchando.

"Estábamos en la bodega y Maruja me echó el cuento completico del vecino, que si la moto, que si la jeva, y yo ahí pegado, sin poder ni comprar el pan."

Caletre

Se dice del ingenio o la viveza mental de alguien, como tener la cabeza rápida para pillar las cosas y resolver. Sirve para soltar que una persona es lista, avispada y con recursos, de las que no se quedan pegadas. Suena bien coloquial y con sabor a llano, y queda fino para elogiar sin tanta vuelta.

"Ese chamo desde carajito tiene buen caletre, le sueltan un peo y en dos minutos ya armó el guiso y lo resolvió sin sudar."

Chorear

En Monagas y en buena parte de Venezuela, chorear es robar o quitar algo a escondidas, a veces con maña y sin que la víctima se dé cuenta. Puede sonar medio en broma entre panas, pero al final es un robo, así que ojo con quién te juntas. También se usa para hablar de carteristas y rateros.

"Fui al kiosco un segundo y, cuando volteé, ya no tenía el chicle. El pana de Diego me lo choreó calladito y encima se hizo el loco, qué arrechera."

Sacar la yema

En Monagas se dice cuando te sueltas de verdad y le sacas el jugo al plan: bailas, vacilas, te ríes y no te quedas pegado en la pared. Es como decir que diste lo mejor de ti y disfrutaste la parte más buena, como la yema del huevo. Si no sacaste la yema, ni fuiste.

"Anoche nos fuimos pa' la playa y el DJ tiró salsa hasta las tres, y nosotros a puro pasito sabroso, sudados y felices, sacando la yema sin pena."

Estar en la cúspide de la ñapita

Se dice cuando estás en tu mejor momento por una ñapita, o sea, ese regalito extra que te dan sin esperarlo. Es como tocar el cielo por una tontería bonita: un poquito más de comida, un favorcito, un detalle. Suena exagerado a propósito, y por eso da risa y queda fino.

"El pana me echó un poquito más de carne en la arepa y hasta una salsita extra. Yo quedé en la cúspide de la ñapita, feliz como muchacho con juguete."

Oscurancao

En Monagas se usa para hablar de un apagón o de un momento en el que todo se va a negro y se arma el despelote. Por extensión, también vale para cualquier plan que se tuerce feo y termina en desastre. Es de esas palabras que suenan a tragedia chiquita, pero te sacan una risa.

"Íbamos a hacer la parrilla y ¡pum!, se fue la luz. Qué oscurancao, tocó comer pan con mortadela y echar cuento con el celular alumbrando."

Tabique

En Monagas se usa en plan vacilón para hablar de alguien con la nariz bien prominente, como si fuera un tabique de pared. No siempre es con mala intención, pero puede picar si no hay confianza. Fuera de la broma, tabique también es una pared delgada o un obstáculo que te corta el paso.

"Chamo, con el tabique que tiene José, si se voltea duro tumba las arepas y hasta te apaga la hornilla. Mejor que no se emocione en la cocina."

Carupanero

En Monagas se usa para llamar a alguien súper hablador, de esos que te agarran en la esquina y te sueltan un monólogo eterno. Va con tono de burla, no es precisamente un halago. Viene del gentilicio de Carúpano, pero aquí se volvió etiqueta para el parlanchín profesional. Si andas apurado, mejor corre.

"No invites a Luis al partido, vale. Ese carupanero se pega a hablar de la Vinotinto y no te deja ni ver el primer tiempo."

Pegarle el vuelo

Se dice cuando a alguien le da por hacer algo de golpe, sin pensarlo mucho, como por un impulso medio loco. Es ese momento en que te cambia el chip y arrancas con una idea rara o una decisión rápida. Muy de panas, porque siempre hay uno al que le pega el vuelo y arma el show.

"Estábamos chill en la plaza y, de la nada, a Luis le pegó el vuelo: se fue a buscar cocos y terminó trepado en la palmera como si fuera Tarzán."

Comerse un cambur

En Monagas se dice cuando te toca tragarte el despecho o la pena porque te dejaron plantado, te fallaron o te comiste el cuento. Es esa sensación de quedarte esperando como un bobo, con cara de ¿y ahora qué?, mientras el otro ni aparece. Suena gracioso, pero cuando te pasa, pica sabroso.

"Me arreglé, llegué temprano y el pana nunca apareció. Qué arrechera, me tocó comérmelo: me comí un cambur ahí afuera del cine."

¡Deja el serrucho quieto!

Dicho bien de Monagas para pararle el carro a alguien que anda metiendo cizaña, echando cuentos o buscando pelea donde no la hay. Es como decirle que deje el chisme y no siga serruchando el ambiente, porque solo calienta el rancho y arma un peo innecesario. Va con tono de regaño, pero con su gracia.

"Epa, pana, deja el serrucho quieto, que por tu chisme ya se picaron dos en la reunión y ahora nadie quiere ayudar con la rifa."

Echarse un sobaco

En Monagas se dice cuando te vas a pegar una siestica corta, casi siempre después de comer, para bajar la comida y recargar pilas. No es dormir toda la tarde, es un ratito sabroso de desconexión. Suena raro, sí, pero en la calle se entiende perfecto: me pierdo un momento y vuelvo nuevo.

"Chamo, después de esas arepas con reina pepiada me voy a echar un sobaco un ratico, que estoy que me apago y ni el perro ladra me despierta."

Echar un camión

En Monagas se dice cuando te pones a hacer algo con todo, sin flojera y a puro empuje. Es como meterle ganas a lo bestia, rendir un montón o trabajar a ritmo pesado, tipo camión en subida pero sin frenar. Sirve para estudio, chamba o lo que sea. Y sí, suena exagerado, por eso pega.

"Anoche me senté a estudiar y eché un camión, chamo. Me metí tres temas de una y ni el cafecito me hizo falta."

Estar esmuñucado

Se dice cuando estás reventado de cansancio, pero a nivel dramático: sin fuerzas, molido, como si te hubieran pasado por encima y te dejaran tirado. Vale después de una rumba, una chamba pesada o una caminata brava. Suena muy de oriente y tiene ese toque exagerado que da risa.

"Chamo, ayer me tocó cargar sacos todo el día y después fui a jugar fútbol con los panas, quedé esmuñucado, hoy no cuenten conmigo pa' nada."

Brincar la talanquera

Se dice cuando alguien se cambia de bando, de partido, de equipo o de opinión de golpe, sin avisar y con una cara durísima. Vamos, que ayer juraba una cosa y hoy defiende la contraria como si nada. Se usa mucho en política y en rivalidades, y siempre lleva su puntico de burla.

"Ayer Robert era del Barça a muerte y hoy anda gritando Hala Madrid en la plaza. Ese pana brincó la talanquera rapidito, ni disimuló."

Pegar la pega

Se dice de quien anda gorroneando, pegándose a la gente para que le resuelvan y sacando cosas gratis sin poner mucho de su parte. Vamos, el que vive del cuento y siempre cae parado. En Monagas lo sueltan con burla cuando alguien se arrima a la fiesta solo por el picoteo y la bebida.

"Mira a Juancito, llega sin un real, pega la pega con todo el mundo y al final se va con la bolsa llena de tequeños y una Pepsi pa' la casa."

Hijo de tigre

Se le dice a alguien que salió igualito a su papá, mamá o a la familia, sobre todo cuando hereda el talento o la maña para algo. Vamos, que trae el mismo ADN de crack y repite la historia. Es el equivalente criollo de de tal palo, tal astilla, pero con sabor a llano y orgullo.

"Viste al chamo en la cancha, mete goles como si nada. Igualito al papá cuando jugaba en el barrio. No vale, ese es hijo de tigre."

Echarse un gambiú

Se dice cuando alguien se manda una locura o una vaina bien arriesgada, de esas que nadie vio venir. Es tirarte sin pensarlo mucho, con cero miedo y full impulso, como si el mundo se acabara mañana. Puede ser por valentía, por show o por puro desorden. Y sí, a veces sale bien.

"Marico, Juan se echó un gambiú y se tiró del trampolín más alto, cayó de panza y todavía se paró a reírse."

Matar tigres

Se dice cuando alguien se busca un trabajito extra, un rebusque o una chambita temporal para sacar plata aparte. No es que andes de safari, es que estás resolviendo con lo que salga: un flete, una reparación, una vuelta por encargo. Muy de calle y bien útil cuando la quincena no alcanza.

"Este finde no cuenten conmigo, ando matando tigres: hoy hago un flete, mañana arreglo un aire y el domingo veo si me sale otra vuelta pa' la rumba."

Lamber

En Monagas se usa para decir que alguien come con una ansiedad brutal, sin modales y a lo bestia, como si le fueran a quitar el plato. No es solo comer rápido, es devorar y dejar el plato brillando. Suele decirse en tono de burla o regaño, cuando alguien se pasa de intenso en la mesa.

"No invites a Pedro cuando haya hallacas, pana. Ese no come normal, ese lambe y deja la mesa como si hubiera pasado un huracán."

Amorrear

En Monagas se dice amorrear cuando dos personas se pegan un beso largo y bien intenso, de esos que parecen ventosa y no hay quien los despegue. También vale para cuando están a puro arrumaco, pegados como chicle. Es medio chistoso de ver y medio incómodo si estás al lado, pero así es la vida.

"Chamo, Luis y Ana se la pasan amorreando en la fiesta, ya ni bailan ni nada, puro beso pegao ahí en la esquina como si les pagaran por eso."

Dar un abrazo mochilero

Se dice cuando alguien te pega un abrazo tan apretado que sientes que te montaron una mochila en la espalda y te dejaron sin aire. Es un abrazo de esos bien sentidos, de reencuentro o de cariño bruto, con fuerza de pana. En Monagas lo sueltan para vacilar el apretón y dejar claro que fue nivel oso.

"Llegó mi tía de Maturín y me soltó un abrazo mochilero que casi me deja sin aire, yo ahí todo doblado y ella feliz, vale."

Echarse una tijera

Dicho coloquial para referirse a echarse una siesta cortita, de esas que te reinician el cuerpo cuando el calor aprieta y ya no te da la vida. No tiene nada que ver con cortar nada, es más bien apagar un rato y volver fino. Muy de mediodía, hamaca y sombra.

"Chamo, después del pabellón me eché una tijera de diez minutos y quedé nuevo, ya puedo seguir en la calle sin derretirme."

Echar el cuento

En Monagas, echar el cuento no es ponerse a narrar una novela, es caerle a alguien con labia para cuadrar, enamorar o por lo menos tantear el terreno. Puede ir desde un piropo fino hasta un cuento medio inventado con tal de impresionar. Si lo haces bien, te ganas la sonrisa. Si no, quedas como intenso.

"Anoche vi a Juan echándole el cuento a Mariela en la plaza, con una labia que ni el vendedor de empanadas. Ella se reía, pero el pana ya estaba más lanzado que una cometa."

Estar en la mata

Se dice de alguien que anda despistado, desconectado o que no agarra la señal de lo que está pasando. Como si estuviera metido en el monte, en su mundo, y todo le pasara por al lado sin enterarse. En Monagas se suelta mucho para vacilar al pana que siempre llega tarde a la película.

"Chamo, tú sí estás en la mata: apagaron la música, recogieron las sillas y tú todavía bailando pegado a la pared como si nada."

Síntoma de Monagas

Se dice cuando te da la confusión máxima porque llegas al trabajo o a clase y resulta que era feriado. Te quedas con cara de ¿y yo pa’ qué madrugué? Suele pasar por no revisar el calendario, por andar en piloto automático o por confiarte del grupo de WhatsApp. Da rabia, pero también da risa.

"Chamo, me paré a las 5, agarré bus y cuando llego está todo cerrado. Era feriado nacional. Me pegó el Síntoma de Monagas y me fui por un cafecito."

Parar oreja

Se dice cuando alguien tiene que ponerse pilas y escuchar con atención, como cuando viene un chisme bueno o te están dando un dato importante. Es básicamente afinar el oído y no perder detalle. Muy de calle, muy de panas, y suele salir justo antes de soltar la bomba del día.

"Chamo, para la oreja, que la vecina está soltando el chisme completo y después uno queda como pendejo preguntando qué pasó."

Estar canguro

Se dice cuando alguien está en la luna, desprevenido y sin malicia, y por eso lo agarran fuera de base o lo sorprenden fácil. Es como andar distraído, confiado o medio bobo por un rato. En Monagas te lo sueltan para vacilarte cuando te pasa algo por no estar pilas.

"Chamo, yo estaba canguro y el pana me cambió el refresco por agua con hielo, y yo feliz, ni sospeché nada."

Lonchar

En Monagas se usa para decir que te vas a dar una vuelta, a pasear o a hacer plan con los panas, normalmente algo relajado y fuera de casa. No es “lonche” de comida, es más bien salir a joder un rato y despejarte. Suena bien de calle y sirve para cualquier plan improvisado.

"No me esperes pa' comer, que me voy a lonchar con los panas pa'l río y después caemos en la plaza a echar cuento."

Vacilar a la leche del Amparo

Expresión bien venezolana, muy de Monagas, para decir que vas a vacilar durísimo, sin frenos y sin preocuparte por nada. Es como irte de rumba con el modo irresponsable activado, pero en plan alegre. Se usa cuando el plan está tan bueno que ya tú sabes que eso se va a descontrolar sabroso.

"Chamo, cobrao el viernes, nos vamos pa' la playa con cava y parlante, y allá vacilamos a la leche del Amparo hasta que amanezca."

Emparapetarse

En Monagas se usa para decir que te resguardas o te atrincheras en algún sitio para cubrirte, casi siempre por lluvia, peo o porque la cosa se puso fea. No es tanto montar campamento, es más quedarse metido en un rincón, quieto y a salvo, esperando que pase el desastre. Suena bien de calle.

"Íbamos pa' la playa y se soltó ese palo de agua, así que nos emparapetamos bajo una mata, con las cholas en la mano y cara de ¿y ahora qué?"

Parapetearse

En Monagas se dice cuando alguien se arregla de más, se emperifolla y se pone fino solo para salir a la calle y que lo vean. No es vestirse normal, es salir en modo show, como si el mercado fuera una pasarela. Suele llevar un toque de burla cariñosa, tipo: bájale dos.

"Chamo, mira cómo se parapeteó Juan pa' ir al mercado. Se echó perfume, se peinó con gel y todo, y era nada más pa' comprar cambures."

Echarle número (a alguien)

En Monagas se usa para decir que alguien le está cayendo encima a otra persona con intención romántica: coqueteando, echando los perros o intentando cuadrar una salida. Puede ser medio serio o puro vacilón, pero la idea es la misma: está en modo conquista. Si lo ves “echando número”, ya sabes que anda buscando chance.

"Ayer vi a Carlitos echándole número a la nueva profe de mate, todo lanzado, y hasta sacó la calculadora dizque pa’ impresionarla."

Echarle con todo

Se dice para animar a alguien a meterle ganas de verdad a algo, sin medias tintas. Es como decir dale con todo, ponle corazón y energía, que aquí no se viene a flojear. Vale para estudiar, entrenar, chambear o lo que sea. Y sí, suena a que después toca premio, aunque sea una arepa bien resuelta.

"Dale pues, pana, échale con todo a esa presentación que el jefe anda ladilla y después nos vamos por unas arepas con refresco."

Armar el cambur

Se dice cuando alguien se inventa un rebusque para sacar plata rápido, montando algo improvisado y sin tanta vuelta. Puede ser ponerse a vender comida, hacer mandados, revender cosas o cualquier trabajito callejero para resolver. Es bien de cuando la cosa está apretada y toca ponerse creativo. Y sí, suena a supervivencia con sabor a barrio.

"Chamo, no hay real ni pa' la harina, así que voy a armar el cambur: me planto en la plaza con empanadas y jugo y a resolver como sea."

¡Eso está guao!

Se usa para decir que algo está buenísimo, que quedó brutal o que te encanta de verdad. Es un piropo rápido para un plan, una ropa, un carro o lo que sea que esté fino. En Monagas suena bien de calle y con emoción, como cuando algo te deja loco de lo bueno.

"Mano, ¿viste el carro nuevo del vecino? Está guao, vale. Yo lo vi y dije: ese bicho sí está fino, hasta dan ganas de montarse de una."

Echar un pie

En Monagas se dice para invitar a salir a bailar y gozar la rumba, sobre todo con tambor y ambiente de barrio. Es como decir vamos a mover el esqueleto, pegarse unos pasos y no sentarse ni por casualidad. Suele ir con plan de amanecer, sudar la camisa y vacilar con la gente.

"Este sábado nos vamos pa'l barrio con los panas, suena el tambor y echamos un pie duro hasta que amanezca, sin estar inventando."

Jumero

En Monagas le dicen así al que vive metido en la calle, dando vueltas sin rumbo, echando cuento y perdiendo el tiempo como si no hubiera mañana. No es necesariamente un insulto heavy, pero sí un jalón de orejas: deja la vagancia y ponte serio. Suena bien criollo y bien de barrio.

"Mijo, deja el jumero y métete pa' la casa, que ya está cayendo un palo de agua y tú ahí deambulando como si nada."

Pega'o a la altura

Se dice de alguien que anda subidito, como si flotara por encima del resto. Puede ser porque se puso creído, porque le fue bien y ya se cree intocable, o porque está tan pagado de sí mismo que ni saluda. Vamos, que tiene el ego en el techo y los pies bien lejos del piso.

"Ese Carlos anda pega'o a la altura desde que lo ascendieron, pasa por el barrio y ni mira, como si fuera el rey del mambo."

Pegar una pierna

Se dice cuando vas a hacer una vuelta rapidita, normalmente cerquita, y vuelves en nada. Es como soltar un: ya vengo, no me tarden. Muy de calle para avisar que no es un viaje largo ni un plan serio, solo un mandado express. Si te tardas una hora, ya no pegaste una pierna, pegaste fue un tour.

"Aguántenme ahí, ya vengo. Voy a pegar una pierna pa' la bodega, compro unas chucherías y regreso antes de que se enfríe la comida."

Estar como una silla

Se dice cuando alguien está totalmente ido, en las nubes o más perdido que un pulpo en un garaje. Está ahí, pero no está, como si lo que pasa alrededor le resbalara. En Monagas se suelta mucho para vacilar al pana que no agarra una, ya sea por sueño, por distracción o por andar en su mundo.

"Chamo, le estaba explicando la tarea a Juancito y el pana estaba como una silla, mirando pa' la pared y diciendo que sí a todo, cero pendiente."

Chapa'e coco

Se le dice a alguien que está medio loquito o que anda en su mundo, pero en plan simpático. Es ese pana impredecible que suelta ocurrencias raras, hace vainas sin pena y termina dando risa. No siempre es un insulto, muchas veces es puro vacile para señalar que está chiflado, pero querible.

"Marico, Luis llegó a la reunión en patines y con una corneta a todo volumen, como si nada. Ese pana está chapa'e coco y todavía se cree el más serio."

lámpara

En Monagas se le dice a alguien “lámpara” cuando está demasiado obvio, llamando la atención sin querer, o cuando intenta hacerse el discreto y le sale fatal. Es como decir que está delatándose solito, bien cantado. Se usa mucho para vacilar al pana que no sabe pasar piola ni un poquito.

"Chamo, no seas tan lámpara: con esa camisa fosforescente en la fiesta sorpresa te van a pillar de una y se jodió el plan."
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!