Trenear
Verbo bien de chisme: significa montarte rapidito en el tren del rumor y ponerte a regarlo por ahí, a veces con cero pruebas pero con mucha emoción. En Monagas, el que trenea es el primero en enterarse y el primero en contarlo. No es deporte olímpico, pero la gente lo entrena como si lo fuera.
Calor del locote
Se dice cuando hace un calor insoportable, de ese que te pega en la cara y te pone a sudar sin haber hecho nada. Es como describir un bochorno brutal, típico de zonas bien calientes, donde desde temprano ya estás derretido. Va perfecto para quejarse del clima y exagerar un poquito, que para eso está.
Ser un chévere
Se dice de alguien que es buena gente de verdad, relajado y con buena vibra, de esos que caen bien al toque y se llevan fino con todo el mundo. También puede ser que es simpático y servicial, sin ponerse intenso. Es un halago bien venezolano, sencillo y efectivo. Si te lo dicen, vas ganando.
Estar en el cielo
Se dice cuando algo te da un gustazo brutal, como si te subieran directo al paraíso. En Monagas se suelta mucho con comida bien resuelta, de esas que te dejan callado y feliz. Una arepita con queso de telita o una empanada recién hecha y ya estás en el cielo, sin exagerar.
Echar un churupo
Se dice cuando alguien se lanza a hablar y hablar, soltando un discurso largo, enredado o medio sin sentido, como una charla que no va a ningún lado. Es el típico momento en que te atrapan con un cuento eterno y tú solo quieres que llegue el punto. En Monagas se usa con burla suave, sin tanta maldad.
Inclúyeme ahí
Se suelta cuando te quieres montar en el plan sin rodeos: que te metan en el grupo, en la salida o en la vuelta. Es el típico “cuenten conmigo” pero en modo calle, con ganas de rumba y cero pena. Muy de panas, para no quedarte por fuera cuando la cosa se pone buena.
Mirón
En Monagas se le dice mirón al que vive pendiente de lo ajeno, mirando, fisgoneando y metiéndose donde no lo llaman solo para enterarse del chisme. No es solo “mirar”, es esa curiosidad intensa de barrio que te escanea de arriba abajo y después lo comenta. Vamos, el típico que no se pierde una.
Echar el cuento
En Monagas se dice cuando alguien se pone a contarte algo con lujo de detalles, como echando una historia completica. Puede ser un chisme, una novedad o cualquier suceso, pero siempre con ese tono de narrador que no se brinca ni una escena. Vamos, que te lo sueltan tan sabroso que terminas pegado escuchando.
Caletre
Se dice del ingenio o la viveza mental de alguien, como tener la cabeza rápida para pillar las cosas y resolver. Sirve para soltar que una persona es lista, avispada y con recursos, de las que no se quedan pegadas. Suena bien coloquial y con sabor a llano, y queda fino para elogiar sin tanta vuelta.
Chorear
En Monagas y en buena parte de Venezuela, chorear es robar o quitar algo a escondidas, a veces con maña y sin que la víctima se dé cuenta. Puede sonar medio en broma entre panas, pero al final es un robo, así que ojo con quién te juntas. También se usa para hablar de carteristas y rateros.
Sacar la yema
En Monagas se dice cuando te sueltas de verdad y le sacas el jugo al plan: bailas, vacilas, te ríes y no te quedas pegado en la pared. Es como decir que diste lo mejor de ti y disfrutaste la parte más buena, como la yema del huevo. Si no sacaste la yema, ni fuiste.
Estar en la cúspide de la ñapita
Se dice cuando estás en tu mejor momento por una ñapita, o sea, ese regalito extra que te dan sin esperarlo. Es como tocar el cielo por una tontería bonita: un poquito más de comida, un favorcito, un detalle. Suena exagerado a propósito, y por eso da risa y queda fino.
Oscurancao
En Monagas se usa para hablar de un apagón o de un momento en el que todo se va a negro y se arma el despelote. Por extensión, también vale para cualquier plan que se tuerce feo y termina en desastre. Es de esas palabras que suenan a tragedia chiquita, pero te sacan una risa.
Tabique
En Monagas se usa en plan vacilón para hablar de alguien con la nariz bien prominente, como si fuera un tabique de pared. No siempre es con mala intención, pero puede picar si no hay confianza. Fuera de la broma, tabique también es una pared delgada o un obstáculo que te corta el paso.
Carupanero
En Monagas se usa para llamar a alguien súper hablador, de esos que te agarran en la esquina y te sueltan un monólogo eterno. Va con tono de burla, no es precisamente un halago. Viene del gentilicio de Carúpano, pero aquí se volvió etiqueta para el parlanchín profesional. Si andas apurado, mejor corre.
Pegarle el vuelo
Se dice cuando a alguien le da por hacer algo de golpe, sin pensarlo mucho, como por un impulso medio loco. Es ese momento en que te cambia el chip y arrancas con una idea rara o una decisión rápida. Muy de panas, porque siempre hay uno al que le pega el vuelo y arma el show.
Comerse un cambur
En Monagas se dice cuando te toca tragarte el despecho o la pena porque te dejaron plantado, te fallaron o te comiste el cuento. Es esa sensación de quedarte esperando como un bobo, con cara de ¿y ahora qué?, mientras el otro ni aparece. Suena gracioso, pero cuando te pasa, pica sabroso.
¡Deja el serrucho quieto!
Dicho bien de Monagas para pararle el carro a alguien que anda metiendo cizaña, echando cuentos o buscando pelea donde no la hay. Es como decirle que deje el chisme y no siga serruchando el ambiente, porque solo calienta el rancho y arma un peo innecesario. Va con tono de regaño, pero con su gracia.
Echarse un sobaco
En Monagas se dice cuando te vas a pegar una siestica corta, casi siempre después de comer, para bajar la comida y recargar pilas. No es dormir toda la tarde, es un ratito sabroso de desconexión. Suena raro, sí, pero en la calle se entiende perfecto: me pierdo un momento y vuelvo nuevo.
Echar un camión
En Monagas se dice cuando te pones a hacer algo con todo, sin flojera y a puro empuje. Es como meterle ganas a lo bestia, rendir un montón o trabajar a ritmo pesado, tipo camión en subida pero sin frenar. Sirve para estudio, chamba o lo que sea. Y sí, suena exagerado, por eso pega.
Estar esmuñucado
Se dice cuando estás reventado de cansancio, pero a nivel dramático: sin fuerzas, molido, como si te hubieran pasado por encima y te dejaran tirado. Vale después de una rumba, una chamba pesada o una caminata brava. Suena muy de oriente y tiene ese toque exagerado que da risa.
Brincar la talanquera
Se dice cuando alguien se cambia de bando, de partido, de equipo o de opinión de golpe, sin avisar y con una cara durísima. Vamos, que ayer juraba una cosa y hoy defiende la contraria como si nada. Se usa mucho en política y en rivalidades, y siempre lleva su puntico de burla.
Pegar la pega
Se dice de quien anda gorroneando, pegándose a la gente para que le resuelvan y sacando cosas gratis sin poner mucho de su parte. Vamos, el que vive del cuento y siempre cae parado. En Monagas lo sueltan con burla cuando alguien se arrima a la fiesta solo por el picoteo y la bebida.
Hijo de tigre
Se le dice a alguien que salió igualito a su papá, mamá o a la familia, sobre todo cuando hereda el talento o la maña para algo. Vamos, que trae el mismo ADN de crack y repite la historia. Es el equivalente criollo de de tal palo, tal astilla, pero con sabor a llano y orgullo.
Echarse un gambiú
Se dice cuando alguien se manda una locura o una vaina bien arriesgada, de esas que nadie vio venir. Es tirarte sin pensarlo mucho, con cero miedo y full impulso, como si el mundo se acabara mañana. Puede ser por valentía, por show o por puro desorden. Y sí, a veces sale bien.
Matar tigres
Se dice cuando alguien se busca un trabajito extra, un rebusque o una chambita temporal para sacar plata aparte. No es que andes de safari, es que estás resolviendo con lo que salga: un flete, una reparación, una vuelta por encargo. Muy de calle y bien útil cuando la quincena no alcanza.
Lamber
En Monagas se usa para decir que alguien come con una ansiedad brutal, sin modales y a lo bestia, como si le fueran a quitar el plato. No es solo comer rápido, es devorar y dejar el plato brillando. Suele decirse en tono de burla o regaño, cuando alguien se pasa de intenso en la mesa.
Amorrear
En Monagas se dice amorrear cuando dos personas se pegan un beso largo y bien intenso, de esos que parecen ventosa y no hay quien los despegue. También vale para cuando están a puro arrumaco, pegados como chicle. Es medio chistoso de ver y medio incómodo si estás al lado, pero así es la vida.
Dar un abrazo mochilero
Se dice cuando alguien te pega un abrazo tan apretado que sientes que te montaron una mochila en la espalda y te dejaron sin aire. Es un abrazo de esos bien sentidos, de reencuentro o de cariño bruto, con fuerza de pana. En Monagas lo sueltan para vacilar el apretón y dejar claro que fue nivel oso.
Echarse una tijera
Dicho coloquial para referirse a echarse una siesta cortita, de esas que te reinician el cuerpo cuando el calor aprieta y ya no te da la vida. No tiene nada que ver con cortar nada, es más bien apagar un rato y volver fino. Muy de mediodía, hamaca y sombra.
Echar el cuento
En Monagas, echar el cuento no es ponerse a narrar una novela, es caerle a alguien con labia para cuadrar, enamorar o por lo menos tantear el terreno. Puede ir desde un piropo fino hasta un cuento medio inventado con tal de impresionar. Si lo haces bien, te ganas la sonrisa. Si no, quedas como intenso.
Estar en la mata
Se dice de alguien que anda despistado, desconectado o que no agarra la señal de lo que está pasando. Como si estuviera metido en el monte, en su mundo, y todo le pasara por al lado sin enterarse. En Monagas se suelta mucho para vacilar al pana que siempre llega tarde a la película.
Síntoma de Monagas
Se dice cuando te da la confusión máxima porque llegas al trabajo o a clase y resulta que era feriado. Te quedas con cara de ¿y yo pa’ qué madrugué? Suele pasar por no revisar el calendario, por andar en piloto automático o por confiarte del grupo de WhatsApp. Da rabia, pero también da risa.
Parar oreja
Se dice cuando alguien tiene que ponerse pilas y escuchar con atención, como cuando viene un chisme bueno o te están dando un dato importante. Es básicamente afinar el oído y no perder detalle. Muy de calle, muy de panas, y suele salir justo antes de soltar la bomba del día.
Estar canguro
Se dice cuando alguien está en la luna, desprevenido y sin malicia, y por eso lo agarran fuera de base o lo sorprenden fácil. Es como andar distraído, confiado o medio bobo por un rato. En Monagas te lo sueltan para vacilarte cuando te pasa algo por no estar pilas.
Lonchar
En Monagas se usa para decir que te vas a dar una vuelta, a pasear o a hacer plan con los panas, normalmente algo relajado y fuera de casa. No es “lonche” de comida, es más bien salir a joder un rato y despejarte. Suena bien de calle y sirve para cualquier plan improvisado.
Vacilar a la leche del Amparo
Expresión bien venezolana, muy de Monagas, para decir que vas a vacilar durísimo, sin frenos y sin preocuparte por nada. Es como irte de rumba con el modo irresponsable activado, pero en plan alegre. Se usa cuando el plan está tan bueno que ya tú sabes que eso se va a descontrolar sabroso.
Emparapetarse
En Monagas se usa para decir que te resguardas o te atrincheras en algún sitio para cubrirte, casi siempre por lluvia, peo o porque la cosa se puso fea. No es tanto montar campamento, es más quedarse metido en un rincón, quieto y a salvo, esperando que pase el desastre. Suena bien de calle.
Parapetearse
En Monagas se dice cuando alguien se arregla de más, se emperifolla y se pone fino solo para salir a la calle y que lo vean. No es vestirse normal, es salir en modo show, como si el mercado fuera una pasarela. Suele llevar un toque de burla cariñosa, tipo: bájale dos.
Echarle número (a alguien)
En Monagas se usa para decir que alguien le está cayendo encima a otra persona con intención romántica: coqueteando, echando los perros o intentando cuadrar una salida. Puede ser medio serio o puro vacilón, pero la idea es la misma: está en modo conquista. Si lo ves “echando número”, ya sabes que anda buscando chance.
Echarle con todo
Se dice para animar a alguien a meterle ganas de verdad a algo, sin medias tintas. Es como decir dale con todo, ponle corazón y energía, que aquí no se viene a flojear. Vale para estudiar, entrenar, chambear o lo que sea. Y sí, suena a que después toca premio, aunque sea una arepa bien resuelta.
Armar el cambur
Se dice cuando alguien se inventa un rebusque para sacar plata rápido, montando algo improvisado y sin tanta vuelta. Puede ser ponerse a vender comida, hacer mandados, revender cosas o cualquier trabajito callejero para resolver. Es bien de cuando la cosa está apretada y toca ponerse creativo. Y sí, suena a supervivencia con sabor a barrio.
¡Eso está guao!
Se usa para decir que algo está buenísimo, que quedó brutal o que te encanta de verdad. Es un piropo rápido para un plan, una ropa, un carro o lo que sea que esté fino. En Monagas suena bien de calle y con emoción, como cuando algo te deja loco de lo bueno.
Echar un pie
En Monagas se dice para invitar a salir a bailar y gozar la rumba, sobre todo con tambor y ambiente de barrio. Es como decir vamos a mover el esqueleto, pegarse unos pasos y no sentarse ni por casualidad. Suele ir con plan de amanecer, sudar la camisa y vacilar con la gente.
Jumero
En Monagas le dicen así al que vive metido en la calle, dando vueltas sin rumbo, echando cuento y perdiendo el tiempo como si no hubiera mañana. No es necesariamente un insulto heavy, pero sí un jalón de orejas: deja la vagancia y ponte serio. Suena bien criollo y bien de barrio.
Pega'o a la altura
Se dice de alguien que anda subidito, como si flotara por encima del resto. Puede ser porque se puso creído, porque le fue bien y ya se cree intocable, o porque está tan pagado de sí mismo que ni saluda. Vamos, que tiene el ego en el techo y los pies bien lejos del piso.
Pegar una pierna
Se dice cuando vas a hacer una vuelta rapidita, normalmente cerquita, y vuelves en nada. Es como soltar un: ya vengo, no me tarden. Muy de calle para avisar que no es un viaje largo ni un plan serio, solo un mandado express. Si te tardas una hora, ya no pegaste una pierna, pegaste fue un tour.
Estar como una silla
Se dice cuando alguien está totalmente ido, en las nubes o más perdido que un pulpo en un garaje. Está ahí, pero no está, como si lo que pasa alrededor le resbalara. En Monagas se suelta mucho para vacilar al pana que no agarra una, ya sea por sueño, por distracción o por andar en su mundo.
Chapa'e coco
Se le dice a alguien que está medio loquito o que anda en su mundo, pero en plan simpático. Es ese pana impredecible que suelta ocurrencias raras, hace vainas sin pena y termina dando risa. No siempre es un insulto, muchas veces es puro vacile para señalar que está chiflado, pero querible.
lámpara
En Monagas se le dice a alguien “lámpara” cuando está demasiado obvio, llamando la atención sin querer, o cuando intenta hacerse el discreto y le sale fatal. Es como decir que está delatándose solito, bien cantado. Se usa mucho para vacilar al pana que no sabe pasar piola ni un poquito.