Se dice cuando estás reventado de cansancio, pero a nivel dramático: sin fuerzas, molido, como si te hubieran pasado por encima y te dejaran tirado. Vale después de una rumba, una chamba pesada o una caminata brava. Suena muy de oriente y tiene ese toque exagerado que da risa.
"Chamo, ayer me tocó cargar sacos todo el día y después fui a jugar fútbol con los panas, quedé esmuñucado, hoy no cuenten conmigo pa' nada."