Dicho bien de Monagas para pararle el carro a alguien que anda metiendo cizaña, echando cuentos o buscando pelea donde no la hay. Es como decirle que deje el chisme y no siga serruchando el ambiente, porque solo calienta el rancho y arma un peo innecesario. Va con tono de regaño, pero con su gracia.
"Epa, pana, deja el serrucho quieto, que por tu chisme ya se picaron dos en la reunión y ahora nadie quiere ayudar con la rifa."