Se dice cuando te invitan a fijarte en lo que está al final o más escondido de un sitio, porque supuestamente ahí está lo bueno. Vale para una tienda, una nevera, una mesa con comida o cualquier rincón donde guardan lo mejorcito. Es como decir: mira allá al fondo, que ahí está la joya.
"Llegas al mercado y el man te guiña el ojo: compadre, échale el ojo al fondo, que allá guardan los aguacates buenos, no esos verdes que parecen piedra."