Se dice cuando alguien se lanza a hablar y hablar, soltando un discurso largo, enredado o medio sin sentido, como una charla que no va a ningún lado. Es el típico momento en que te atrapan con un cuento eterno y tú solo quieres que llegue el punto. En Monagas se usa con burla suave, sin tanta maldad.
"El profe empezó a echar un churupo del perro, del vecino y de la lluvia, y cuando volteé ya se había ido el recreo y nadie copió nada."