Se usa cuando haces el ridículo de forma bien evidente y te da pena ajena hasta a ti. Es ese momento en el que metes la pata, te exhibes o te cachan en algo y todo el mundo se te queda viendo. Muy de México, y en Querétaro se oye un buen. Duele, pero también da risa.
"No manches, en la posada me resbalé con el ponche y me fui de nalgas enfrente de todos. Di el oso bien cañón y hasta el DJ se rió."