Se dice cuando alguien se cambia de bando, de partido, de equipo o de opinión de golpe, sin avisar y con una cara durísima. Vamos, que ayer juraba una cosa y hoy defiende la contraria como si nada. Se usa mucho en política y en rivalidades, y siempre lleva su puntico de burla.
"Ayer Robert era del Barça a muerte y hoy anda gritando Hala Madrid en la plaza. Ese pana brincó la talanquera rapidito, ni disimuló."