En Monagas se usa para decir que alguien come con una ansiedad brutal, sin modales y a lo bestia, como si le fueran a quitar el plato. No es solo comer rápido, es devorar y dejar el plato brillando. Suele decirse en tono de burla o regaño, cuando alguien se pasa de intenso en la mesa.
En la Costa Caribe se usa lamber para hablar de comer con un gusto brutal, casi relamiendo el plato. Es cuando atacas la comida con hambre de verdad y no de postureo, y no dejas ni una miga. Suena a puro sabor callejero, a esquina, fritanga, chuzo nocturno y barriga feliz.