En Monagas se dice cuando te toca tragarte el despecho o la pena porque te dejaron plantado, te fallaron o te comiste el cuento. Es esa sensación de quedarte esperando como un bobo, con cara de ¿y ahora qué?, mientras el otro ni aparece. Suena gracioso, pero cuando te pasa, pica sabroso.
"Me arreglé, llegué temprano y el pana nunca apareció. Qué arrechera, me tocó comérmelo: me comí un cambur ahí afuera del cine."