Se dice cuando estás en tu mejor momento por una ñapita, o sea, ese regalito extra que te dan sin esperarlo. Es como tocar el cielo por una tontería bonita: un poquito más de comida, un favorcito, un detalle. Suena exagerado a propósito, y por eso da risa y queda fino.
"El pana me echó un poquito más de carne en la arepa y hasta una salsita extra. Yo quedé en la cúspide de la ñapita, feliz como muchacho con juguete."