En Yaracuy y por ahí en Venezuela, estar achimbado es estar bajoneado, desanimado o medio triste, como con la energía en el piso. No es estar feliz, más bien lo contrario: cuando algo te sale mal o te quedas sin plan y te pega el bajón. Suena bien criollo y se usa un montón en la calle.
"Se me dañó el teléfono justo antes del viaje y quedé achimbado, ni ganas me dieron de salir, me fui directo pa’ la casa."